Automóvil gris desgastado junto a cuatro pinturas geométricas de colores en una sala de Travesía Cuatro con techo de ladrillo.

Travesía Cuatro: «Proyectos que nos emocionan»

Alejandro Mancilla Autor: Alejandro Mancilla Fecha:

Travesía Cuatro fue fundada en 2003 por Silvia Ortiz e Inés López Quesada en Madrid. Con presencia también en Guadalajara y Ciudad de México, la galería ha construido un programa en el que conviven artistas latinoamericanos, españoles y de otras partes del mundo. Conversamos con Claudia Llanza, directora de su sede en la capital mexicana, durante la reciente Estación Material en Guadalajara. El diálogo entre Jorge Méndez Blake y Jorge Eduardo Eielson, los vínculos entre México y España y la escena artística tapatía fueron algunos de los temas de esta breve plática.

Automóvil gris con la carrocería desgastada expuesto en una sala, rodeado de pinturas con franjas azules, verdes, amarillas y rojas.
Proyectos que nos emocionan, artistas que nos emocionan”: así resume Claudia Llanza el criterio que guía el programa de Travesía Cuatro. Foto: Travesía Cuatro.

¿Qué sigue representando para la galería participar en eventos como Material?

Seguimos participando en diferentes ferias de arte internacionales porque es un contexto muy dinámico en el que conoces gente nueva y también te reencuentras con artistas, coleccionistas, curadores y otros colegas galeristas. Estación Material es un lugar al que tenemos mucho cariño porque Travesía Cuatro ha tenido galería aquí en Guadalajara durante los últimos 13 años. De hecho, estamos presentando un proyecto de un artista de Guadalajara, Jorge Méndez Blake. Entonces, es una excusa buenísima para retomar conexiones y relaciones.

Su primera sede en México fue Guadalajara, incluso antes de abrir en Ciudad de México. ¿Qué percibieron en este ecosistema artístico?

Nos pareció que era una escena muy rica, sorprendentemente efervescente, con muchos artistas muy interesantes. Una generación, además, muy unida y muy solidaria entre sí y con otras generaciones. Creo que fue eso: nos pareció muy mágico que hubiera una escena así.

Detalle de una pintura con dos campos, blanco y rojo, sobre los que aparecen letras y fragmentos de palabras.
Entre la palabra y el color, la entrevista recorre las conexiones entre la escritura y las artes visuales que articulan el diálogo entre Méndez Blake y Eielson. Foto: AW Magazine.

¿En qué consiste el proyecto de Jorge Méndez Blake que presentan en esta edición?

Es un proyecto que dialoga, o incluso rinde homenaje, a otro artista y poeta, Jorge Eduardo Eielson, que falleció en 2006.

¿Quién fue Jorge Eduardo Eielson?

Era un artista peruano. Nació en 1924 en Lima, pero terminó pasando gran parte de su vida entre París y Roma. Estuvo muy influenciado por artistas como Lucio Fontana, Burri y Cy Twombly, y por el arte povera. Él había empezado como poeta y se convirtió en artista visual, incorporando estas nociones a la pintura. Por ejemplo, los quipus, estos nudos andinos incas que eran un sistema de lenguaje que se convertía en objeto, en algo visual.

Composición de dieciséis compartimentos de madera con formas anudadas en amarillo, verde, rojo, azul y naranja.
Los nudos como lenguaje visual forman parte de la conversación sobre Eielson y su acercamiento a los quipus andinos, una de las conexiones entre escritura, materia e imagen abordadas en la entrevista. Foto: Galería Travesía Cuatro.

Eso entronca muy bien con la obra de Jorge Méndez Blake, que ya era fan de Eielson y ha hecho esta serie nueva de pinturas donde hay un poema en el centro. El poema no se ve porque está como enterrado en la pintura: se llama Librería enterrada y es de Eielson. Otra de las obras parte de un poema suyo, Ars poetica. Es una tradición pictórica con la que Méndez Blake lleva trabajando varios años, pero estas pinturas están especialmente hechas para esta ocasión.

¿Cómo sientes que ha evolucionado la relación entre España y Latinoamérica en cuanto al intercambio de artistas y galerías?

En el caso de la escena del arte contemporáneo, creo que en los últimos años ha habido mucho movimiento y mucha conexión. Por ejemplo, colecciones muy importantes se han establecido en Madrid o en otras partes de España, y eso hace que haya más relación con las galerías y los museos.

«En realidad, no me siento pintor. Son pinturas, pero las considero una extensión de mi trabajo. Para mí, el arte es un lenguaje», Gonzalo Lebrija.

En el caso de Travesía Cuatro, que empezó a trabajar en México hace más de 20 años, ha sido una conexión en muchos sentidos. Ahora, en Madrid, viene muchísima gente de México, pero también de otras partes de Latinoamérica, a la galería. El programa está muy centrado en artistas latinoamericanos. Algo que era más raro hace 20 años ahora tiene todo el sentido del mundo.

Claudia Llanza, con blusa verde y pantalón negro, frente a pinturas de campos blancos, verdes y amarillos.
Claudia Llanza, directora de la sede de Travesía Cuatro en Ciudad de México, conversa sobre el vínculo de la galería con Guadalajara y los intercambios entre México y España. Foto: AW Magazine.

¿Hace 20 años el arte latinoamericano se percibía como algo exótico?

Sí, claro, hace 20 años y hace más, sí.

¿Cuál es su presencia en Ciudad de México?

Tenemos una galería en la Roma Norte desde 2019; ya son siete años. La presencia es la misma que ha sido aquí y en Madrid: hacer exposiciones de artistas de nuestro programa, que son latinoamericanos, españoles, pero también internacionales. Hoy trabajamos con un artista de Zimbabue, una artista coreana, varios artistas de Estados Unidos, dos ingleses, una boliviana, un colombiano, dos argentinas y seis mexicanos.

¿Es un programa que no está enfocado en nacionalidades, sino en el arte que les interesa?

Sí, hacen arte que nos interesa.

Volviendo al diálogo entre Méndez Blake y Eielson, ¿fue una iniciativa del artista o una propuesta de la galería?

Fue una propuesta de la galería al artista. Trabajamos con ambos; en el caso de Eielson, con su legado, porque ya falleció. Le propusimos a Méndez Blake hacer este diálogo porque sabemos que tiene sentido en su obra y que le iba a gustar, evidentemente. Eso esperamos. Eielson murió en 2006, hace 20 años ya.

Automóvil antiguo plateado, con óxido y abolladuras, expuesto en una galería frente a pinturas geométricas azules, verdes, amarillas y rojas.
Obra de Jorge Méndez Blake en Travesía Cuatro: un automóvil con huellas de desgaste ocupa el espacio expositivo. Foto: Galería Travesía Cuatro.

¿Qué exposiciones forman parte de su programa para este otoño?

En Ciudad de México tenemos una exposición de una artista española que se llama Asunción Molinos Gordo.

Para el resto del otoño vamos a tener una exposición de un artista sonorense, Miguel Fernández de Castro. De hecho, ya presentamos una pieza suya aquí, en el Project Room de Guadalajara, hace unos meses. Ahora vamos a tener su primera exposición individual en la galería, a finales de octubre.

Pila de libros de distintos tamaños, varios de poesía y haiku, debajo de un objeto metálico oxidado.
La literatura ocupa un lugar central en la práctica de Jorge Méndez Blake, cuya relación con la poesía de Eielson da pie a uno de los proyectos comentados por Llanza. Y además, sostiene la pieza. Foto: Travesía Cuatro.

Finalmente, ¿qué define a Travesía Cuatro como galería?

Proyectos que nos emocionan, artistas que nos emocionan. Artistas que expresan una manera de pensar o una manera de vivir de diferentes formas: a través del humor, de la crítica, de la pintura o de la escultura. Son formas de expresión y de comunicación que nos provocan algo.

Descubre más reseñas y entrevistas de las principales ferias y muestras en México e iberoamérica en AW Magazine.

Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla

Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.