Sala de exposición con una gran pieza blanca curva, maquetas con vegetación y un visitante frente a dibujos junto a los ventanales.

Junya Ishigami recibe el primer Premio Barragán en La Cuadra San Cristóbal

Alejandro Mancilla Autor: Alejandro Mancilla Fecha:

La primera edición del Premio Barragán —The Barragán Prize— reconoció la trayectoria del arquitecto japonés Junya Ishigami el pasado 9 de octubre, en una lucida ceremonia que reunió a personalidades de la arquitectura, el arte, el diseño y la cultura. El encuentro tuvo lugar en La Cuadra San Cristóbal, el conjunto de residencia y caballerizas diseñado por Luis Barragán a finales de los años sesenta en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

La elección del espacio acompañó el sentido del reconocimiento: celebrar una práctica que encuentra en el paisaje una forma de pensar la arquitectura.

Junya Ishigami: nuevas formas de concebir y experimentar el espacio

Sin embargo, esa búsqueda también ha enfrentado dificultades cuando las ideas se convierten en espacios habitables. Por ejemplo, en su pabellón para la Serpentine de Londres, inaugurado en 2019, fue necesario incorporar pantallas de policarbonato para reducir las corrientes de viento. La intervención cambió la forma de ver el espacio y puso de manifiesto una tensión presente en su obra: cómo conciliar la ligereza que percibimos con las condiciones necesarias para habitar un espacio.

Y no, el viento no le restó fuerza a su trayectoria. El arquitecto japonés se convirtió por méritos propios en el primer ganador de un premio que busca establecer un diálogo entre la arquitectura contemporánea y el legado de Luis Barragán, a través de propuestas que exploran nuevas formas de concebir y experimentar el espacio.

Tres vistas panorámicas de una construcción baja con cubierta verde ondulada al otro lado del agua.
Construir con el paisaje. Vistas de un proyecto que propone una cubierta de formas onduladas junto al agua. Foto: Creative Commons.

Este reconocimiento, de carácter anual e impulsado por La Cuadra en colaboración con Bottega Veneta, busca reconocer propuestas que abren caminos de la arquitectura como arte. En su edición inaugural, la elección de Ishigami destacó una carrera enfocada en ahondar en el diálogo entre estructura, escala, naturaleza y espacio construido.

Los alcances del reconocimiento

Además, el premio ofrece un total de 100 mil dólares: 50 mil para el ganador y otros 50 mil destinados a un programa de mentoría de un año. De esta manera, el esquema extiende el alcance del reconocimiento: además de celebrar una trayectoria, propone compartir lo aprendido con nuevas generaciones de arquitectos. La experiencia acumulada encuentra así una vía para acompañar otras búsquedas.

Por su parte, el jurado reunió distintas maneras de pensar y trabajar el espacio. Participaron Kazuyo Sejima, Winy Maas, Amanda Levete, Benedetta Tagliabue y Jürgen Mayer H., junto con los artistas Marina Abramović y Pedro Reyes, el curador Raymund Ryan y Louise Trotter, directora creativa de Bottega Veneta. Así, el grupo abrió la conversación hacia el arte y el diseño, disciplinas con las que la arquitectura de Ishigami mantiene un intercambio

Visitantes se inclinan sobre mesas blancas para observar maquetas arquitectónicas en una sala de exposición.
Arquitectura a escala. Visitantes observan maquetas en una exposición de proyectos de Junya Ishigami. Foto: Creative Commons.

¿Quién es Junya Ishigami, ganador del Premio Barragán?

Nacido en Kanagawa, Japón, en 1974, Ishigami cursó una maestría en Arquitectura en la Universidad de las Artes de Tokio y trabajó en Kazuyo Sejima & Associates antes de fundar su despacho, junya.ishigami+associates, en 2004. Desde entonces, ha desarrollado edificios, instalaciones y proyectos que exploran las formas en que la arquitectura puedes integrarse a las condiciones de un lugar y modificar nuestra experiencia de él.

Entre sus obras se encuentran KAIT Workshop y KAIT Plaza, en el Instituto de Tecnología de Kanagawa; MIZUNIWA, en Japón; el centro de visitantes del parque Groot Vijversburg, en Países Bajos, y el Zaishui Art Museum, en China. A esa trayectoria se suma el Serpentine Pavilion de Londres, donde una cubierta de pizarra parecía adquirir la ligereza de una superficie suspendida sobre el paisaje.

Sus proyectos le han valido el León de Oro al mejor proyecto en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2010, el OBEL Award de 2019 y el Frederick Kiesler Prize de 2024. El Premio Barragán se incorpora a ese recorrido y encuentra afinidad con una pregunta que atraviesa su trabajo: hasta dónde puede transformarse la relación entre lo que construimos y lo que nos rodea.

Un encuentro entre arquitectura, arte y paisaje

En ese sentido, La Cuadra San Cristóbal ofreció un escenario cercano a esas inquietudes. Ubicado en Los Clubes, en Ciudad López Mateos, el conjunto fue concebido como una finca privada donde vivienda, caballerizas y paisaje forman parte de una misma experiencia. Sus muros, el agua y los espacios abiertos expresan una manera de entender la arquitectura que sigue dando lugar a nuevas lecturas. Actualmente, su programa cultural reúne exposiciones y actividades relacionadas con el legado irrefutable de Barragán.

Vista desde arriba de dos maquetas blancas de edificios altos, con pisos y escaleras visibles, rodeadas de visitantes en una exposición.
Dos maquetas muestran la distribución de espacios y escaleras en edificios de varios niveles. Foto: Creative Commons.

Para celebrar la entrega, Bottega Veneta y Louise Trotter organizaron un almuerzo junto con Fernando Romero. Entre los asistentes estuvieron Abramović, Reyes, Tagliabue, Mayer H. y Ryan, además de Kozo Honsei, embajador de Japón en México.

La reunión dio continuidad a la conversación que propone el mismo premio: cómo acercar distintas generaciones y disciplinas a una arquitectura capaz de transformar nuestra relación con el espacio. En La Cuadra, esa conversación encontró un lugar donde el paisaje lleva décadas formando parte de la respuesta.

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Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla

Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.