Volumen vertical de concreto aparente con una gran abertura rectangular, integrado en un paisaje montañoso.

Jakob Gómez: arquitectura mexicana entre el contexto, la materia y nuevas fronteras

Alejandro Mancilla Autor: Alejandro Mancilla Fecha:

La arquitectura mexicana contemporánea mira más allá de sus propias fronteras. Jakob Gómez, director de Grupo Fasque, encabeza un despacho que, después de consolidar proyectos residenciales, comerciales, verticales y públicos en México, se prepara para dar un nuevo paso: la apertura de una oficina en Madrid, España, que marcará el inicio formal de sus operaciones en la Unión Europea.

Un mismo lenguaje arquitectónico

Con más de 15 premios nacionales e internacionales, además de una trayectoria que incluye la docencia, conferencias en distintas universidades y su participación como jurado en concursos en Europa y Rusia, Gómez ha construido una práctica en la que funcionalidad, estética y responsabilidad ambiental buscan convivir dentro de un mismo lenguaje arquitectónico.

Interior residencial con sala y comedor abiertos hacia un patio con vegetación, grandes ventanales y piso de piedra
Materiales, contexto y formas de habitar forman parte del proceso de diseño del despacho. Cortesía de: Jakob Gómez / Grupo Fasque

“Esta apertura no es solo geográfica, es una declaración de hacia dónde queremos llevar la marca: un despacho mexicano con estándares y ambición internacionales”. Platicamos con Jakob sobre este nuevo momento de Grupo Fasque, pero también sobre la historia que lo ha traído hasta aquí: sus primeros años como arquitecto, la construcción de su propia práctica y la manera en que fue definiendo una forma de entender la arquitectura.

“Mis primeros pasos fueron con Héctor Esrawe. Cuando llegué con él, ya tenía muy estructurada la oficina y, en ese momento, estaba reestructurando los equipos que tenía. Cada uno contaba con un senior. Aprendí mucho de la estructura que manejaba; por ejemplo, tenía un equipo multidisciplinario de ingenieros, arquitectos y diseñadores industriales. Realmente aprendí mucho de eso y también de los detalles”, recuerda.

Sala interior con revestimientos de madera, columnas, mobiliario en tonos cálidos e iluminación integrada.
Los materiales y su evolución con el tiempo ocupan un lugar importante en la práctica de Grupo Fasque. Cortesía de: Jakob Gómez / Grupo Fasque.

Evidentemente, la parte conceptual de la tradición estilística de Esrawe también fue un punto importante: “Claro, también estaba la parte conceptual. Creo que era muy importante la manera en que ellos la manejan. Fue una buena escuela”.

Tras su experiencia, regresó a su natal Monterrey, donde dio inicio otra historia: “Monterrey es una ciudad muy interesante. Creo que todo el tejido urbano se está reorganizando también aquí en Monterrey. Entonces, todo lo que son las estructuras o las economías primarias, terciarias, como que están reorganizándose mejor. Entonces, también como es una ciudad muy industrial, pues tenemos mucha inversión también extranjera de varios, de otros países y de otros también estados. Es una ciudad con, creo que ahorita es interesante porque tiene pues esta vibración, no al nivel de la Ciudad de México pero para allá va”.

Un concepto para cada entorno

Cuando sale de Monterrey para desarrollar un proyecto, el entorno se convierte en una parte importante de su proceso. Así ocurrió con Casa Larsen, en San Miguel de Allende. “Cuando tuvimos la oportunidad de trabajar ahí fue muy emocionante para mí. Disfruto mucho viajar en México. He tenido la oportunidad de trabajar en varias partes de la República: San Miguel de Allende, Guanajuato, Querétaro, Guadalajara, Monterrey, Ciudad de México, Puebla y Quintana Roo. Disfruto mucho conocer, sobre todo, el contexto de cada estado, de cada ciudad y el entorno”.

Representación de Casa Larsen con una vivienda de tonos rosados rodeada de jardines, agaves y cactáceas.
Casa Larsen, proyecto de Grupo Fasque en San Miguel de Allende. Cortesía de: Jakob Gómez / Grupo Fasque.

Ese acercamiento implica recorrer los lugares antes de comenzar a proyectar. “Generalmente, cuando voy a un proyecto fuera de Monterrey, me voy, rento un carrito y empiezo a conocer la ciudad, literalmente a conocer los alrededores. Empiezo a entrevistar o a conocer incluso a artesanos locales donde va a estar la obra. Esto es una aventura para mí”.

En San Miguel de Allende, por ejemplo, pasó una semana recorriendo la ciudad y observando la manera en que se distribuyen los distintos oficios. “Cada ciudad tiene sus áreas. Hay partes en Monterrey o Ciudad de México donde están todos los herreros; los oficios se van aglomerando en ciertas zonas de las ciudades. Trato de empaparme de eso para ver a la gente, los ritmos que tiene y también la habilidad de los artesanos que están ahí”.

Ese reconocimiento previo también estuvo presente al momento de desarrollar Casa Larsen: “Me di la vuelta una semana, estuve ahí conociendo la ciudad y tratando de entenderla, sobre todo en el contexto. Aunque estamos en México, hay diferentes formas constructivas en cada estado y la gente también tiene diferentes tipos de procesos. Es importante adaptarse”.

El proceso general de diseño comienza precisamente ahí: “Empieza realmente conociendo el espacio, viendo cómo es el predio, entendiendo bien los alrededores, toda la atmósfera que va a tener este espacio que quiero realizar. Y sobre eso ya empezamos a trabajar: hacemos volumetrías iniciales, conceptuales, etcétera”.

Esta manera de aproximarse al espacio también aparece en Casa del Rumor. Gómez explica que las exploraciones volumétricas comienzan después de entender el contexto, el espacio, los asoleamientos, los vientos y el tipo de tierra. “Para nosotros es muy importante respetar mucho lo que es el solar”.

En Casa del Rumor realizaron distintas exploraciones a partir de un programa previamente establecido. “Hay dos tipos de volúmenes: hay unos que son como sustracciones y hay otros que son como volúmenes que están ahí puestos. Entonces eran dos formas de resolver el programa de los clientes. Hacemos esa especie de estudios volumétricos donde se resuelve, se podría decir, de dos formas distintas el objetivo de la casa”.

Para Gómez, la arquitectura no puede permanecer ajena a los cambios de quienes viven en ella. “Creo que la arquitectura tiene que poder evolucionar junto con el cliente”. Considera que existe una base arquitectónica sólida que contempla el espacio casi como una totalidad, pero también elementos que necesariamente deben permanecer abiertos al cambio. “Hay ciertas cosas que tienen que ser flexibles, tienen que poderse adaptar a la familia, a las personas. Yo creo que es bueno y siento que también los espacios deben tener esa flexibilidad, que puedan adaptarse y evolucionar junto con las mismas personas”.

Sin embargo, reconoce que existen proyectos en los que la integración del concepto hace más complejo modificar determinados elementos: “El concepto debe ser tan fuerte, tan integral, que se puede volver difícil cambiar algo porque ya estarías quitando una cosa por otra y afectando otro espacio. Entonces se vuelve complejo”.

Retrato de Jakob Gómez con lentes y ropa negra frente a un muro oscuro de ladrillo.
Jakob Gómez, director de Grupo Fasque. Cortesía de: Jakob Gómez / Grupo Fasque.

Los acabados y los materiales forman parte de esa evolución. “Hay veces que cambian ciertos acabados, hay veces que cambian ciertos elementos. Creo que es bueno que la casa también tenga esta evolución. Nos gusta mucho comentar a los clientes que los materiales sean muy nobles, muy auténticos y reales, para que vayan evolucionando también con el tiempo”.

El paso del tiempo, de hecho, forma parte de la manera en que piensa los materiales: “El carácter que van obteniendo los materiales con el tiempo también lo pensamos para eso: para que en su evolución no se vayan desgastando, que tengan durabilidad y, aparte, que tengan este carácter que se está buscando”.

Y no es que esté en la búsqueda de una arquitectura atemporal. ¿ o sí? Gómez es cauteloso: “Creo que a todos nos gustaría que un espacio fuera atemporal. Yo no me atrevería a decir que los nuestros son atemporales; creo que es el objetivo, pero el tiempo lo dirá. El objetivo es que el mismo espacio que se genera empiece a funcionar como un mismo ente con el contexto, con la atmósfera y con el tiempo. Tratamos de poner ciertos elementos que nosotros consideramos que pueden realmente tener una muy buena durabilidad».

Sala y comedor conectados con un patio interior mediante ventanales de piso a techo, con piedra, madera y vegetación.
La relación entre los espacios interiores y exteriores forma parte de los proyectos residenciales de Grupo Fasque. Cortesía de: Jakob Gómez / Grupo Fasque.

Entre las referencias que han acompañado su manera de pensar la arquitectura, Gómez menciona la lectura. “Leo mucho sobre arquitectura. Me gusta mucho también esta parte reflexiva de la arquitectura”. Durante su etapa como estudiante, los escritos del arquitecto suizo Peter Zumthor fueron especialmente relevantes para él y menciona Atmósferas como una de esas lecturas.

“Platicaba más sobre los espacios. Obviamente el espacio tiene que ser funcional y todo, pero también iba un poquito más allá. Los baños termales creo que fueron algo muy importante que a mí me marcó mucho”.

Fuera de la arquitectura aparece otra de sus aficiones: el boxeo. Gómez encuentra incluso un punto de contacto entre ambas disciplinas. “Hay estrategia. Siempre creo que cada proyecto tiene que tener una estrategia y un objetivo y, sobre todo, tiene que ser tangible. Se puede hacer algo muy abstracto, pero de esta abstracción tienes que llegar a algo tangible, real, sólido”.

En el boxeo encuentra un proceso similar: “Hay una cierta estrategia para llegar a un objetivo. Y también creo que debe haber una especie de estado mental tranquilo y meditativo para evaluar y resolver todos los problemas que pueda haber”. La arquitectura, desde esa perspectiva, también implica resolver: “Llega un punto en que somos resolutivos. Resolvemos muchos temas. Y creo que es lo mismo en el boxeo”.

Actualmente, el estudio trabaja en distintos proyectos. Entre ellos se encuentra Casa Margaen, una remodelación que Gómez considera particularmente interesante y que, señala, tendrá “una tectónica muy amplia”. También desarollan una torre de departementos.

Edificio contemporáneo de concreto con terrazas, grandes ventanales y vegetación integrada en la fachada.
La vivienda colectiva es una de las tipologías que forman parte de la práctica de Grupo Fasque. Cortesía de: Jakob Gómez / Grupo Fasque.

«Para nosotros es importantísimo ver cómo la gente va evolucionando y la arquitectura tiene que adaptarse también. Los procesos constructivos también evolucionan mucho»

Las torres abren, además, otra dimensión de la práctica: la vivienda colectiva. “Creo que las torres son algo interesante porque se pueden juntar todo ese tipo de soluciones. Y, sobre todo, también ver cómo ahorita las viviendas colectivas están siendo un poquito más abiertas en el mundo”.

Para Gómez, esta tipología plantea también una cuestión social que la arquitectura debe resolver. “En Ciudad de México ya hay varios ejemplos que están haciendo eso. Aquí en Monterrey yo creo que también va a empezar. Las casas se están reduciendo”.

Así, el despacho enfrenta nuevos retos en un momento en que las formas de habitar también están cambiando. Para Jakob Gómez, este proceso coincide con una nueva etapa: la apertura de su oficina en Madrid y el inicio de sus operaciones en Europa.

Descubre más sobre arquitectura iberoamericana en AW Magazine.

Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla

Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.