
Septiembre vuelve a poner las obras de arte en movimiento. Ciudad de México abre GAMA Week del 3 al 6 de septiembre. Madrid prepara Apertura Madrid Gallery Weekend del 10 al 13, con más de 60 galerías de Arte Madrid inaugurando temporada. La Bienal de São Paulo mantiene activo el programa itinerante de su 36ª edición, con etapas en Brasil y en el exterior durante 2026.
En pocos días se están reuniendo cientos de envíos, firmas de seguros, listas de precios, cenas, preventas, llamadas privadas, artistas que empiezan, artistas que ya cotizan y galerías haciendo cuentas antes de abrir la puerta. La pregunta sale de todo ese movimiento de personas y precios: ¿existe un mercado latinoamericano del arte? El primer Informe de Art Weekends Intelligence sobre el Mercado Latinoamericano del Arte estima que la región alcanzó en 2025 un valor agregado de 1.350 millones de dólares, un 6% más que en 2024. La cifra combina ventas de galerías primarias y secundarias domiciliadas en la región, subastas regionales y operaciones internacionales atribuibles a artistas latinoamericanos, ponderadas por residencia del comprador y origen de la consignación. La recuperación (parece) llegó después de dos años difíciles, con una contracción acumulada del 11% desde el pico de 2022. El mercado sigue por debajo de aquel máximo, situado en 1.570 millones.
El informe lo ha desarrollado desde Art Weekends Intelligence con Black Swan Engine, una plataforma de market intelligence que cruza datos públicos y privados, series de subastas, encuestas sectoriales, indicadores macroeconómicos, comportamiento comprador y señales procedentes de ferias, galerías e instituciones. Su utilidad para el arte está en leer información que suele aparecer separada: ventas, costes, logística, museos, colecciones, ferias, canales digitales, presión arancelaria y precios internacionales. El scoring del informe evalúa cada país con cuatro dimensiones: tamaño y profundidad del mercado, dinámica de crecimiento, infraestructura institucional y estabilidad macroeconómica. El agregado LATAM obtiene 62 puntos sobre 100, categoría sólido. Para 2026, el escenario base asigna un 55% de probabilidad a un crecimiento de entre 3% y 9%, con un valor estimado entre 1.390 y 1.470 millones de dólares.
Dos países concentran dos tercios del mercado

México aparece en la cima del ránking en 2025. El país concentra 510 millones de dólares, un 37,8% del valor regional, con un crecimiento del 8%. Brasil suma 390 millones, el 28,9%, y crece un 11%. Argentina queda en 130 millones y cae un 4%. Colombia alcanza 95 millones y sube el 9% con respecto anterior. Chile, Perú y Uruguay se mueven en escalas menores: 60, 35 y 25 millones. México y Brasil reúnen dos tercios del valor. Con Argentina, el peso sube al 77%. Con Colombia, al 84%. El liderazgo mexicano tiene una base física. Ciudad de México reúne unas 320 galerías formales primarias, la mayor densidad de la región. Zona MACO 2025 convocó cerca de 200 galerías de 29 países y unos 81.000 visitantes. La ciudad no depende ya de una semana de feria para liderar el mapa. Históricamente, la ciudad ha presumido de galerías con presencia internacional, museos privados, fundaciones, residencias, coleccionistas activos, estudios de artistas, visitantes extranjeros y una vida cultural que alimenta ventas durante los meses valle.
Brasil creció más que México en términos relativos y cerró 2025 con 390 millones de dólares. El informe vincula ese avance a una red institucional más densa que la de otros mercados latinoamericanos: el Museu de Arte de São Paulo, la Pinacoteca del Estado de São Paulo, el Instituto Inhotim, el Instituto Itaú Cultural y la Bienal de São Paulo. También al interés internacional por el arte concreto, el neoconcretismo y el cinético: tres líneas que, desde mediados del siglo XX, desplazaron la pintura y la escultura hacia el color, la geometría, el movimiento, la participación del espectador y la relación física con el espacio. En Brasil, artistas como Lygia Pape, Hélio Oiticica, Lygia Clark y Willys de Castro dejaron obras que hoy entran con más fuerza en exposiciones, adquisiciones y comparables de precio internacionales.
En Argentina, sin embargo, el consumo doméstico se contrajo. El estudio recoge caídas de entre 12% y 20% en galerías porteñas y una inflación anual todavía cercana al 38% tras el pico del año anterior. La proyección internacional del arte argentino siguió siendo fuerte, con el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires – Fundación Costantini, y Eduardo Costantini, su fundador y presidente, como agentes decisivos en adquisiciones de alto impacto. Colombia es ya la cuarta plaza consolidada. Creció un 9% y alcanzó 95 millones de dólares. El informe identifica ARTBO, el programa de promoción de las artes plásticas y visuales de la Cámara de Comercio de Bogotá, como uno de los nodos regionales importantes. Importante para el año fue la venta de Pueblo H, de Olga de Amaral, por 3,12 millones de dólares en Christie’s, cinco veces su estimación más alta. Esa operación corrigió una jerarquía de mercado que durante años trató al arte textil y otras técnicas asociadas al oficio desde una posición menor.
Un mercado que vende fuera de sus fronteras

La realidad bajo esos datos numéricos refleja que América Latina tiene mercado como agregado de valor, artistas, ferias, galerías, museos, subastas y coleccionistas, pero no opera todavía como un sistema regional integrado. El informe distingue entre mercado LATAM y mercado del arte LATAM. El primero ocurre dentro de la región y bajo sus reglas. El segundo aparece donde los lotes encuentran capital. En 2025, alrededor del 72% del valor agregado se cerró en operaciones cuyo lugar de cierre no coincidía con el origen del artista ni con el domicilio del comprador. Una obra puede producirse en Bogotá, circular por una galería mexicana, venderse en Nueva York, pagarse desde Miami y terminar en una colección europea. La obra latinoamericana encuentra comprador. El sistema regional no siempre retiene información, margen, precio ni capacidad de decisión.
El negocio del mercado secundario, especialmente el de las subastas, muestran esa fractura con detalle. En 2025, el mercado de subastas atribuible al arte latinoamericano alcanzó unos 620 millones de dólares, con una subida del 14%. Sotheby’s domina la categoría, con unos 129 millones acumulados desde 2024 y cerca del 63% de cuota. El movimiento de fondo consiste en integrar obras latinoamericanas en sesiones globales de arte moderno y contemporáneo. Kahlo, Matta, Lam, Tamayo y Carrington dejan de competir solo contra otros lotes latinoamericanos. Entran en salas con más liquidez y comparables más amplios. Frida Kahlo dio la cifra del año. El sueño (La cama) alcanzó 54,7 millones de dólares en Sotheby’s. Fue récord para Kahlo, récord para la categoría Latin American Art y récord para una mujer artista en cualquier mercado. El mismo informe sitúa junto a ese resultado la consagración de Olga de Amaral, Leonora Carrington, Carmen Herrera, Gego y Tarsila do Amaral. 2025 cambió el peso económico de varias artistas latinoamericanas. La corrección llegó por arriba, en el segmento donde una sola venta modifica estadísticas.
La mayoría de las galerías se reparte una pequeña parte del valor

El sector galerístico latinoamericano suma unas 1.250 galerías formales primarias activas. Sus ventas alcanzaron 730 millones de dólares en 2025, el 54% del mercado regional, con un crecimiento del 4%.Dentro de esa cifra hay una brecha difícil de ignorar: el 12% superior de las galerías concentra el 75% del valor. Cerca del 51% de las galerías latinoamericanas factura entre 100.000 y 500.000 dólares al año, pero ese grupo solo reúne el 11% del valor vendido. Es decir, la mayoría numérica del sector trabaja en la franja que captura una parte relativamente pequeña del dinero. Desde ahí se sostienen artistas, exposiciones, rentas, producción y ferias mientras el valor se concentra en la parte alta. La diferencia se hace especialmente visible al comienzo de la temporada, como esta que estamos empezando, cuando todas las galerías inauguran pero lo hacen con costes y recursos muy distintos. Una galería con recursos generosos puede financiar ferias, producción, seguros, envíos, equipo, comunicación, cenas y viajes. Una mediana probablemente tenga que elegir descartar algo de lo anterior. Una pequeña puede estar en el dilema de si asistir a una feria internacional compensa o si conviene sostener una exposición más fuerte en casa.
En 2025, los costes operativos subieron un 11% de media. La participación en ferias aumentó un 18%. Para una galería con turnover de entre 1 y 3 millones, tres o cuatro ferias internacionales pueden consumir entre el 13% y el 26% del turnover bruto. El comercio exterior añadió presión. Alrededor del 35% del valor agregado regional implica al menos una operación transfronteriza. La presión arancelaria de 2025 no paralizó el sector, pero sí alteró decisiones: costes logísticos entre un 8% y un 14% más altos, tiempos de tránsito aduanero entre un 30% y un 50% más largos, anticipación de inventarios, cancelación o aplazamiento de envíos a ferias estadounidenses y más operaciones cerradas con entrega en origen.
Como dato interesante, si analizamos el mercado online, este ofrece una anomalía positiva. América Latina representa cerca del 2,3% del mercado global por valor, aunque concentra alrededor del 9% del mercado global de arte online. El informe estima 1.060 millones de dólares en online LATAM durante 2025, con una proyección cercana a 1.420 millones en 2033. En las entrevistas con galeristas, WhatsApp Business aparece como el medio digital de mayor conversión para operaciones entre 5.000 y 100.000 dólares. El dato describe una realidad poco glamorosa y muy eficaz. Una obra se ve en una sala, en una feria, en Instagram, en un PDF o en el teléfono de un asesor. El comprador pide precio. La galería manda imágenes, ficha técnica, condiciones, certificado, quizá una reserva de 48 horas. El cierre depende menos de una tecnología nueva que de una relación de confianza, una respuesta respuesta rápida y paciencia para sostener una negociación.
En la parte negativa del mercado aún existe una gran brecha de género. Las galerías latinoamericanas han mejorado la representación de mujeres: 41% en 2025, frente al 37% en 2022 y el 33% en 2018. Las ventas atribuibles a obras de mujeres llegan solo al 28% del valor. Pero la distancia no se ha cerrado. Kahlo, De Amaral, Carrington, Herrera y Gego han movido el extremo alto. El mercado primario avanza más despacio.
El mercado existe. ¿Y el sistema?

El informe no dibuja un año malo pero tampoco permite una lectura complaciente. Ciudad de México se consolida como hub global. Brasil mantiene impulso. El neoconcretismo y el arte cinético ganan atención. Las artistas latinoamericanas entran en un nuevo rango de precios. La categoría regional empieza a salir del cajón especializado. Los riesgos siguen ahí: aranceles, costes de feria, volatilidad cambiaria, deterioro del coleccionismo medio, dependencia de blue-chips, infraestructura logística y fragmentación regional. Septiembre es un buen fiel para ver cómo se desarrolla el último trimestre, el segundo de más actividad después de las grandes ferias del sector. Una inauguración fuerte puede atraer compradores. Una buena temporada necesita transporte que llegue a tiempo, seguros asumibles, compradores que vuelvan, museos capaces de adquirir, críticos que escriban, artistas que no dependan solo de ferias y galerías que no queden exhaustas después de cada viaje.
Existe un mercado latinoamericano del arte si se mira el valor agregado, los nombres, los récords, la circulación internacional y la red de ferias. Pero aún falta un sistema regional con infraestructura comparable entre países, un coleccionismo medio amplio y capacidad local para fijar precio sin esperar validación externa. La próxima etapa probablemente se juegue en operaciones menos visibles: una galería mexicana que vende obra de una artista joven a una colección institucional; una brasileña que coloca un neoconcreto antes de que vuelva a subir el comparable; una argentina que prioriza exposiciones antes que ferias; una colombiana que convierte el interés por Olga de Amaral en atención sostenida hacia artistas vivos; un comprador de 15.000 dólares que compra de nuevo seis meses después. América Latina ya produce artistas, museos, ferias y deseo. El mercado existe. La cuestión es cuánto valor logra quedarse cerca de quienes lo producen.




