Carmela y Sal abrió en diciembre de 2017 en Ciudad de México. Al frente está Gabriela Ruiz Lugo, nacida en Comalcalco, Tabasco, cuya carta reúne recetas familiares, ingredientes tropicales y preparaciones desarrolladas durante su trayectoria profesional. El restaurante figura en la Guía Michelin México desde su primera edición, publicada en 2024.
Por qué ir
La cocina de Gabriela Ruiz permite conocer preparaciones que parten de ingredientes habituales en Tabasco y que han adquirido una forma distinta en su restaurante. Las tostadas de mentiras, elaboradas con coco joven y maduro, surgieron de sus experimentos con las diferentes texturas de la pulpa. El nombre alude a su apariencia, que puede recordar a una preparación de carne.
Otro ejemplo es Tierra de luna, unos paquetitos de plátano macho rellenos de frijoles. Gabriela contó al periodista Nicholas Gilman que el nombre procede de una historia de su infancia: cuando se negaba a comer frijoles negros, su padre le decía que había traído aquella tierra de la Luna.
Estas recetas conservan anécdotas concretas de su biografía y han permanecido asociadas al restaurante desde sus primeros años.
Cocina y territorio
En una entrevista de 2019, Gabriela Ruiz explicó que su cocina estaba influida tanto por Tabasco como por Yucatán, donde estudió. Mencionaba el puchero, una preparación de origen español adaptada en el sureste mexicano con raíces y productos tropicales. En Carmela y Sal desarrolló una versión con lengua de res, reducción del caldo, plátano macho y malanga.
El menú también incluye canelones rellenos de cochinita pibil y fetuccini con camarones en una salsa que incorpora Xtabentún, licor yucateco elaborado con miel. La presencia de estas recetas responde a su formación y a los ingredientes con los que ha trabajado desde sus primeros proyectos.
Qué pedir
El queso ahumado de Tenosique, servido con pimientos rostizados y miel de abeja, incorpora un producto característico de Tabasco. Otra preparación es el sope de pulpo y chicharrón prensado, con frijoles refritos, queso de rancho y aguacate. Entre los principales, el short rib se sirve braseado con chirmol, una salsa ahumada de picor moderado, puré de plátano macho y verduras. La Guía Michelin lo incluye entre sus recomendaciones, junto con el brócoli acompañado de salsas picantes, queso y chile piquín negro.
También figura en la carta el robalo envuelto en hoja santa y bañado en pipián. El mostachón tropical combina merengue de nuez, crema de queso, piña, carambola y maracuyá. La carta oficial incluye asimismo un pastel de chocolate sin harina, acompañado de crema de naranja y vainilla.
Diseño y espacio
El proyecto interior fue desarrollado por Código Arquitectura, estudio dirigido por Helue Morales. Gabriela Ruiz explicó en una entrevista con Vogue México que el diseño se inspiró en los cacaotales de Comalcalco. La celosía de madera hace referencia a los árboles que proporcionan sombra a las plantas de cacao y regulan la entrada de luz. El recurso traslada al comedor una característica de las plantaciones tabasqueñas sin reproducir literalmente su paisaje.
Relevancia cultural local
La apertura de Carmela y Sal en 2017 permitió a Gabriela Ruiz establecerse en Ciudad de México después de desarrollar sus primeros negocios en Tabasco. El restaurante amplió el alcance de su trabajo y, en 2024, fue incluido en la primera edición de la Guía Michelin México.
La música ha acompañado a Ruiz desde la infancia. Su madre dirigía una escuela de música en Comalcalco y ella creció escuchando ensayos y conviviendo con músicos. Esa formación aparece en su manera de trabajar. Gabriela ha explicado que asocia sonidos con sabores y que determinadas canciones le sugieren combinaciones que después desarrolla en la cocina. Cuando abrió Carmela y Sal, organizó la carta siguiendo la estructura de un concierto, con apartados denominados preludio, interludio y clímax. Con el tiempo, esa relación se extendió a colaboraciones con artistas y experiencias gastronómicas concebidas a partir de composiciones musicales.
Qué esperar
Carmela y Sal se encuentra en Torre Virreyes, Calle Pedregal 24, en la alcaldía Miguel Hidalgo. El salón combina mesas de distintos tamaños, sillas verdes y elementos de madera.
El servicio funciona a la carta y permite compartir entradas antes de continuar con pescados o carnes. La propuesta incluye recetas que llevan años en el restaurante y otras que aparecen durante determinadas temporadas.
La coctelería cuenta con una carta propia. Entre las bebidas publicadas por el establecimiento figuran combinaciones con hoja santa, chile, Xtabentún y semilla de mamey. También se ofrecen cócteles clásicos.
Se puede reservar por teléfono o correo electrónico. El servicio abre desde las 13:00 todos los días; cierra a las 23:00 de lunes a miércoles, a las 23:30 de jueves a sábado y a las 20:00 el domingo.
Su emplazamiento permite enlazar la comida con un paseo por Parque Líbano o con la programación del Auditorio Nacional, ambos en el entorno de Paseo de la Reforma.
Quién está detrás
Gabriela Ruiz Lugo dirige la cocina de Carmela y Sal, un proyecto que comparte con Rafael López Rubí, su pareja y socio desde sus primeros negocios en Tabasco. Juntos comenzaron con Gourmet MX, inicialmente dedicado al servicio de banquetes, que después se convirtió en restaurante. La colaboración continuó con Chata Pandal y, en 2017, con la apertura de Carmela y Sal en Ciudad de México.
Ruiz se ocupa de la propuesta gastronómica y del desarrollo de las recetas, mientras que López Rubí ha estado vinculado a la gestión empresarial de sus restaurantes. Para la apertura de Carmela y Sal se asociaron también con empresarios de la familia González, relacionados con Maison Kayser en México. Gabriela ha explicado que aquella alianza les permitió conocer una estructura de restauración de mayor escala que la de sus negocios anteriores.
Perfil del lugar
Gabriela Ruiz creció en Comalcalco, una región tabasqueña donde el cultivo del cacao forma parte de la economía y del paisaje. En su casa aprendió a reconocer ingredientes y preparaciones que después llevaría a sus restaurantes. Estudió cocina en Mérida y comenzó su actividad profesional en Tabasco, donde un negocio de catering terminó convirtiéndose en un restaurante. En 2007 ganó el concurso Al Rescate de la Cocina Tradicional Mexicana y más adelante trabajó en Pujol.
Su primer proyecto, Gourmet MX, nació de aquel servicio de catering y abrió paso a otras iniciativas en Villahermosa, entre ellas el gastrobar Chata Pandal. La llegada a Ciudad de México se produjo después de que empresarios vinculados al sector de la restauración conocieran su cocina y la invitaran a presentar una propuesta para un local en Torre Virreyes. Según relató la propia chef en una entrevista publicada por Expansión en septiembre de 2026, preparó una degustación para los promotores y obtuvo el espacio.
El nombre del restaurante reúne varias referencias personales. Carmela procede de Carmelo, una variedad de cacao de Tabasco, y es también el nombre de un personaje que Gabriela imaginó para contar las historias de sus platos. La sal, según ha explicado, es su ingrediente favorito. Esa relación con los relatos familiares se extiende a la música: su madre dirigía una escuela musical y Gabriela creció rodeada de partituras. En la primera carta de Carmela y Sal sustituyó la división convencional del menú por términos como preludio, interludio y clímax.
Qué hacer cerca
Desde Torre Virreyes se puede acceder al entorno de la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, donde se encuentra el Cárcamo de Dolores. El edificio, proyectado por Ricardo Rivas e inaugurado en 1951, formaba parte del sistema hidráulico que llevaba agua del río Lerma a Ciudad de México. Diego Rivera pintó en su interior El agua, origen de la vida, un mural concebido para un espacio relacionado directamente con el abastecimiento de la capital. La Fuente de Tláloc, también realizada por Rivera, se encuentra en el exterior. El conjunto fue restaurado y reabierto al público en 2010, con una intervención arquitectónica de Alberto Kalach.
En la misma sección del bosque se encuentra el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental, inaugurado en 1964 y diseñado por Leónides Guadarrama. Sus pabellones están dedicados a la biodiversidad, la evolución y los ecosistemas. La visita permite conocer una arquitectura museística vinculada a la ampliación de Chapultepec durante los años sesenta.
Para quienes prefieran continuar con arte contemporáneo, LagoAlgo ocupa el edificio situado junto al Lago Mayor de Chapultepec y desarrolla exposiciones temporales.