Máximo abrió en 2011 en un pequeño local de la calle Tonalá. Quince años después, ocupa un antiguo taller mecánico de la avenida Álvaro Obregón, conserva una carta que cambia según la temporada y cuenta con una estrella Michelin. El proyecto de Eduardo García y Gabriela López ha crecido sin abandonar el trabajo con ingredientes mexicanos y las técnicas de cocina francesa que definieron sus comienzos.
Por qué ir
La cocina de Eduardo García tiene una base técnica francesa que aparece en el tratamiento de las salsas, los fondos y las cocciones. Sobre ella trabaja con pescados del litoral mexicano, verduras de temporada, moles y productos de pequeños agricultores.
En la carta conviven una cebolla gratinada con queso Comté, una variedad francesa de leche de vaca, y un huachinango zarandeado acompañado de una emulsión de bullabesa. El pollo asado, uno de los platos mencionados por The World’s 50 Best, mantiene un lugar dentro de un repertorio que también incorpora pastas y preparaciones más elaboradas.
La posibilidad de comer a la carta o elegir un menú degustación permite acercarse al restaurante de dos maneras distintas.
Cocina y territorio
En Xochimilco, al sur de la capital, García trabaja con Arca Tierra, una organización que colabora con agricultores para conservar la producción chinampera. Estas parcelas construidas sobre el antiguo sistema lacustre del Valle de México siguen proporcionando verduras, hierbas y flores comestibles a restaurantes de la ciudad.
En julio de 2026, T Magazine México publicó un reportaje sobre una visita del cocinero a las chinampas. Allí seleccionaba alcachofas, lechugas, flores y betabeles para el restaurante. La disponibilidad de las cosechas interviene directamente en las decisiones de la cocina, mientras que otros productos llegan de regiones más alejadas del país.
Qué pedir
Entre las preparaciones de la carta de octubre de 2026, estas permiten conocer diferentes registros de la cocina de Máximo como la cebolla cocida en suero, gratinada con Comté y cruffin. Una preparación que utiliza el queso y la cocción lenta como protagonistas. También los betabeles rostizados. acompañados de queso de cabra de Celaya, vinagreta de manzana, melaza de granada y toronja blanca.
El menú degustación de siete tiempos figuraba a 3.200 MXN, con un maridaje adicional de 1.670 MXN. Son precios de referencia de la carta de octubre de 2026, sujetos a cambios.
Diseño y espacio
La nueva sede ocupa un antiguo taller mecánico adaptado como restaurante. El edificio conserva sus techos abovedados, muros de ladrillo blanco y grandes proporciones industriales. La madera de mezquite, la vegetación y un árbol integrado en el comedor forman parte de su acondicionamiento. La amplitud permite distribuir las mesas con mayor separación que en la sede original. La luz natural tiene especial presencia durante el día y deja apreciar la estructura del edificio.
Relevancia cultural local
Máximo participó en la transformación gastronómica de la Roma durante la década de 2010, cuando el barrio comenzó a atraer una concentración creciente de restaurantes independientes. Su presencia temprana en publicaciones internacionales contribuyó a dar visibilidad a esa nueva escena culinaria.
La historia personal de García también ha recibido atención fuera del ámbito gastronómico. La periodista estadounidense Laura Tillman reconstruyó su trayectoria migratoria y profesional en The Migrant Chef: The Life and Times of Lalo García (2023), un libro que aborda las condiciones del trabajo agrícola y de las cocinas estadounidenses a través de su biografía.
Qué esperar
El servicio se organiza en un comedor espacioso que recibe tanto reuniones de trabajo como celebraciones y cenas de varios comensales. La periodista gastronómica Scarlett Lindeman describe una atención cercana y un ritmo de servicio cuidado, con mayor actividad durante las comidas y las cenas.
La carta ofrece entradas para compartir, verduras, pastas, pescados y carnes. Hay una selección de vinos, coctelería y cervezas artesanales. La cocina puede modificar algunas preparaciones según las entregas de sus proveedores, por lo que no todos los platos están disponibles permanentemente.
La sala ocupa un antiguo espacio industrial de techos altos, con mesas de madera, vegetación y una cocina visible. La barra completa la experiencia gastronómica con cócteles que incorporan ingredientes de la despensa mexicana.
Quién está detrás
Eduardo García, nacido en Guanajuato, pasó parte de su infancia trabajando en cosechas agrícolas en Estados Unidos. Comenzó como lavaplatos en Atlanta y se formó en cocinas de influencia francesa, entre ellas Brasserie Le Coze, vinculada al chef francés Éric Ripert, conocido por Le Bernardin de Nueva York. De regreso a México trabajó en Pujol, el restaurante de Enrique Olvera, antes de abrir Máximo.
Gabriela López es la cofundadora del restaurante y responsable de la dirección empresarial y la hospitalidad de Grupo Maximus. Participa en la organización de los equipos, la operación de los establecimientos y las decisiones relacionadas con la experiencia del cliente. Su trabajo ha acompañado la expansión del proyecto desde la primera sede de Tonalá.
Perfil del lugar
El primer Máximo Bistrot tenía un comedor reducido, una cocina pequeña y una carta que dependía de las compras diarias. García y López lo abrieron en una Roma que comenzaba a concentrar una nueva generación de restaurantes independientes. En 2014, Condé Nast Traveler ya lo incluía entre sus recomendaciones para visitar Ciudad de México.
La ampliación llegó en 2020, cuando trasladaron el restaurante a Álvaro Obregón 65 Bis. El cambio permitió desarrollar una cocina de mayor capacidad y un servicio más amplio. En 2021, Latin America’s 50 Best Restaurants reconoció la reinvención del negocio durante la pandemia. En su edición de 2025, Máximo alcanzó el puesto 30 de la clasificación latinoamericana. La primera estrella Michelin, obtenida en 2025, se sumó a una trayectoria que había atraído la atención de la prensa gastronómica internacional durante más de una década.
Qué hacer cerca
La avenida Álvaro Obregón permite recorrer una parte de la Roma Norte donde sobreviven algunas de las residencias construidas durante el desarrollo del barrio a comienzos del siglo XX. En el número 99 se encuentra Casa Lamm, un edificio de época porfiriana convertido en centro cultural, con exposiciones temporales y actividades relacionadas con las artes visuales y la literatura.
Desde allí, la calle Córdoba conduce a OMR, en el número 100. Fundada en 1983 por Patricia Ortiz Monasterio y Jaime Riestra, la galería trabaja con artistas mexicanos e internacionales. Su sede actual ocupa un antiguo local comercial adaptado para exposiciones de arte contemporáneo.
El paseo puede continuar hasta el Museo del Objeto del Objeto (MODO), en Colima 145. Su colección de objetos cotidianos, envases, fotografías y materiales publicitarios permite recorrer distintos episodios de la historia del diseño y del consumo en México. Las exposiciones temporales cambian periódicamente, por lo que conviene consultar la programación.