El Chato es un restaurante ubicado en Bogotá, Colombia, que recientemente fue calificado como el Mejor Restaurante de Latinoamérica por Latin America’s 50 Best Restaurants.
Detrás de este reconocimiento se encuentra el chef Álvaro Clavijo, quien ha sabido mirar las raíces de la cocina colombiana. El secreto está en saber interpretarlas desde una perspectiva contemporánea. En el restaurante El Chato, la alta cocina no se entiende como artificio, sino como una forma de traducir territorio, memoria y producto en un lenguaje actual y preciso.

Restaurante El Chato: el mejor de América Latina
«Los ingredientes colombianos pueden ocupar el mismo lugar de
sofisticación y respeto que los productos europeos o asiáticos»
— Restaurante El Chato
El reconocimiento llegó durante la edición 2025 de Latin America’s 50 Best Restaurants, celebrada por primera vez en Centroamérica, con sede en Antigua, Guatemala. La ceremonia reunió a los principales exponentes de la gastronomía regional en un entorno cargado de simbolismo, donde se reconoció no sólo a los mejores restaurantes del continente, sino también a las propuestas que han transformado la escena culinaria latinoamericana desde la identidad y la técnica.
Álvaro Clavijo es la cabeza y el corazón de El Chato. Su trayectoria internacional incluye formación en la Escuela de Hostelería Hofmann, en Barcelona, y en Le Cordon Bleu, en París, así como experiencia en cocinas de alta exigencia en Europa y Estados Unidos. Ese recorrido le permitió adquirir una disciplina técnica rigurosa que hoy dialoga con su interés por los ingredientes, recetas y saberes colombianos. Su cocina une precisión europea y energía latinoamericana.
El Chato no se sostiene únicamente en la figura del chef. El equipo que lo acompaña comparte una visión común basada en el respeto por el producto, el compañerismo y la hospitalidad. Desde la cocina hasta el servicio, cada integrante contribuye a construir una experiencia coherente, donde la técnica y la calidez conviven sin estridencias. El restaurante es un espacio vivo y en constante evolución.

Colombia a la mesa
La importancia de los ingredientes es uno de los pilares de El Chato. Clavijo mantiene una relación estrecha con pequeños productores locales y acude con frecuencia al mercado de Paloquemao, uno de los principales centros de abasto de Bogotá. Ahí, el chef selecciona frutas, vegetales, tubérculos y hierbas. Este trabajo se complementa con visitas al campo, donde Clavijo y su equipo verifican el estado de los cultivos y el ritmo natural de los insumos.
El menú del restaurante refleja esa conexión con la tierra. Tanto la propuesta a la carta como el menú degustación se construyen a partir de productos colombianos de temporada y cambian a lo largo del año según su disponibilidad. Los platillos reinterpretan ingredientes tradicionales (mariscos, carnes, frutas tropicales, raíces y granos) mediante técnicas contemporáneas, dando lugar a una cocina que busca expresar la biodiversidad del país sin perder claridad ni equilibrio.

El comensal puede disfrutar de platillos como el corazón de res o el camarón preparado con chontaduro, coco y carantanta. El menú de degustación oscila entre los 2 mil 500 y los 3 mil pesos mexicanos, dependiendo del maridaje. Los platos cuestan entre 300 y 600 pesos mexicanos.
El espacio está en el barrio de Chapinero, el restaurante presenta una arquitectura sobria hacia el exterior, mientras que en el interior predomina una atmósfera dinámica marcada por la cocina abierta. Las mesas cercanas a la acción permiten apreciar el trabajo de los cocineros, subrayando la transparencia del proceso y la centralidad del oficio dentro de la experiencia gastronómica.
Bogotá, Latinoamérica, la raíz
Volver a las raíces no implica mirar al pasado con nostalgia, sino entender el origen como punto de partida. Proyectos como El Chato demuestran que la gastronomía contemporánea encuentra su mayor fuerza cuando reconoce el territorio, respeta el producto y transforma la tradición en una expresión viva y actual.

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