Tenemos que hablar de Sir James Goldsmith. Economista poderoso, ecologista convencido y fundador de The Ecologist en los años setenta —sí, una revista impresa en papel cuando esas contradicciones todavía parecían aceptables—. También creó la Fundación Ecológica de Cuixmala, preámbulo de este hotel de lujo.

Cuixmala: historia, cómo llegar y el legado
Ese legado explica lo que hay detrás de este lugar: una reserva natural de más de 30,000 acres que alguna vez fue el refugio personal de Goldsmith y su familia franco-británica. Desde 1994, posiciona en el mapa a Cuixmala como un hotel para viajeros en busca de encuentros con la naturaleza, que no estén en pugna con el lujo.
Por si no lo habíamos mencionado, Cuixmala se encuentra dentro de la región de Costalegre, en el municipio de La Huerta, Jalisco, sobre la costa del Pacífico mexicano. Llegar es parte del encanto. Está ubicado a hora y media al norte del aeropuerto de Manzanillo o a tres horas al sur de Puerto Vallarta, un aislamiento que termina reforzando la sensación de estar entrando a una especie de santuario atemporal con todas las comodidades modernas.
A lo largo de cinco kilómetros de costas del Pacífico mexicano, entre selva, palmerales y lagunas, se despliega un evocador paisaje.
El paraíso perdido en Cuixmala
Y es que al conocer el lugar, es perfectamente entendible por qué Goldsmith se enamoró de la vida en la zona y se volvió un activista ecológico amante de paraísos perdidos como este, después de ser conocido como un personaje más bien polémico del mundo de las finanzas internacionales.
Se trata de un refugio —que podemos convertir en «nuestro refugio» cuando nos hospedamos— donde conviven fauna protegida y visitantes cautivados por la costa local, sus acantilados, pastizales, cocos omnipresentes y lagunas que parecen detenidas en la eternidad del Pacífico.
Reservamos una escapada en Cuixmala, hay que reconocerlo, buscando un lugar donde alejarnos del ruido cotidiano. Un destino donde la palabra ecología tuviera sentido, no fuera sólo una palabra incluida para cumplir con el manual y no resultara incongruente con los valores del sitio. Pero la travesía terminó siendo más que encontrar un lugar para descansar. La zona ofrece múltiples opciones para no quedarse quietos contemplando las olas —cosa que se vale, por cierto—. Se puede hacer una cabalgata entre cebras, practicar snorkel en Playa Caleta Blanca, ser un héroe libertador de tortugas o simplemente, desconectarse.

Aventuras, lujo y relajación
De hecho, una de las premisas del lugar es que la visita está pensada tanto para quienes buscan relajación como quienes gustan de vivir aventuras. Así que, contra advertencia no hay engaño. El lugar ostenta exclusividad: naturaleza y sofisticación conviven en una armonía que no suele encontrarse con facilidad por más reseñas que leas.
El resort cuenta con tres restaurantes y un menú basado en ingredientes provenientes de una granja biodinámica privada que surte de productos saludables. Las caballerizas albergan diez caballos, de los que puedes disponer para dar un paseo a la orilla del océano y recorrer alguna de las tres playas escondidas. Sí, quizás hasta echarte una carrera con alguna de las cebras salvajes que deambulan en este hábitat.
Pero si no tienes alma de Indiana Jones, puedes hacer un poco de yoga o reservar el spa.

Y si eres voyerista, también hay mucho que ver: orgullosos elands y más de 270 especies de aves sobrevuelan el lugar. La Fundación Ecológica Cuixmala —sí, aún existe—, impulsa distintos proyectos de investigación enfocados en conservación, educación ambiental y sostenibilidad.
Habitaciones en correspondencia con el paisaje
Las 43 habitaciones distribuidas en el lugar, Casa Cuixmala —la residencia original— destacan por su calidez y diseño de interiores. Por sus suites y bungalows donde el estilo de vida interior-exterior se fusiona con la naturaleza desbordante de alrededor. El estilo mediterráneo de las habitaciones luminosas y el azul intenso que conecta visualmente con el entorno marino, hacen que te queden ganas de quedarte dentro, pedir servicio en la habitación y pretender que vives ahí.

Las áreas de descanso y las piscinas se abren directamente hacia playas privadas, con amplios espacios abiertos que ofrecen un ambiente inspirado en la cultura mexicana.
Arquitectura abierta al paisaje
Por otro lado, las casas y casitas para huéspedes de una a tres habitaciones que proveen una gran piscina con inolvidables vistas hacia las plantaciones multicolores, son otra alternativa para el viajero que quiere vivir la experiencia completa y más integrada con el mapa local.
Esta estética conversa con el entorno de la Hacienda de San Antonio, ubicada a los pies del Volcán de Colima, en las tierras altas de México. La hacienda ofrece una experiencia envolvente. Una donde la arquitectura, el diseño y el paisaje se fusionan y conectan.

Comer frente al Pacífico
Pero la experiencia no estaría completa sin la comida. La gastronomía, inspirada en el sazón internacional y la comida mexicana y preparada con ingredientes orgánicos provenientes de El Rancho El Jabalí —el espacio biodinámico vinculado a la familia Goldsmith— se complementa con sus muy particulares interiores de bóvedas blancas y las amplias vistas desde la palapa exterior.
Nada que reprochar. Al contrario, después de una cabalgata o una caminata en la playa, llegar a Casa Gómez —el restaurante principal— hojear la carta y decidirse por alguna de las recomendaciones, es otro de los momentos valiosos de la visita.

Entre las entradas que nos conquistaron: El Guacamole Cuixmala, servido con vegetales, hierbas frescas y ceniza de chile, que reinventa uno de los clásicos mexicanos con una presentación original y picante. La Burrata del Rancho, acompañada de jitomates marinados, aguacate, flores de jamaica y balsámico, es otro de los platos estrella —y muy artesanales—.
Comer con el océano de fondo
La tabla de quesos servida con mermeladas caseras, pan de nuez y uvas, es otro cautivante plato que nos abrió el apetito. Y para el tlacoyo de nopales, las infladitas de plátano macho con mole almendrado, los esquites de maíz del huerto o el tiradito del pescado del día con chile serrano y rábanos acompañado de la lechuga del huerto con queso vegano de nuez de la India.
También hay opciones vegetarianas y tanto La Loma como Casa Gómez ofrecen el plus de comer con el océano de fondo.
Solo por curiosidad, al dejar el lugar después de una escapada de una semana, buscamos el significado de la palabra Cuixmala: «lugar donde descansa el alma». De haberlo sabido antes, nos quedábamos hasta navidad.
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