La Ciudad de México es un complejo urbano hecho de edificios icónicos y monumentales que han definido su silueta casi un siglo.
Pero en la CDMX hay también muchos edificios abandonados, muchos de ellos legendarios, que siguen ahí. Sus días de gloria se han ido.
En AW Magazine traemos cinco de esos inmuebles clásicos cuyo destino es incierto.
Insurgentes 300: el Edificio Canadá
El gigantesco inmueble Insurgentes 300, también conocido como Edificio Canadá, fue concebido como uno de los primeros grandes colosos urbanos de la CDMX. Su construcción inició a mediados del siglo XX, pero el sismo de 1957 obligó a interrumpir los trabajos. Los encargados del proyecto debieron reconsiderar los aspectos estructurales antes de su conclusión.
Fue inaugurado en 1958. Desde el primer momento se convirtió en símbolo del aspiracionismo citadino: sus muros albergaban oficinas modernas, departamentos con vista panorámica y una ubicación estratégica. Durante años fue referencia de modernidad y cosmopolitismo. La propia Silvia Pinal tenía ahí su espacio.
El sismo de 1985 marcó un punto de quiebre. El edificio no colapsó, pero sufrió daños que ocasionaron desalojos y revisiones estructurales. El monstruo moderno estaba lastimado.
En 1995 ocurrió un incidente violento dentro del inmueble que atrajo la atención mediática nacional. Un trabajador importante de la impartición de justicia apareció asesinado en una de las oficinas. El episodio reforzó el aura de vulnerabilidad del Edificio Canadá.
Desde entonces, el Insurgentes 300 ha sido habitado de forma intermitente por muy pocas personas. Sin embargo, continúa en pie. Domina el horizonte con su forma de libro abierto.

Cine Ópera: de María Félix a los vampiros chavorrucos
Se localiza en la colonia San Rafael. El Cine Ópera fue inaugurado en 1949 como una de las salas cinematográficas más importantes de su época. Lo caracteriza su fachada art decó y su gran vestíbulo. Fue un espacio clave en la exhibición del Cine de Oro en México. Entre sus muros, ir al cine no implicaba solamente mirar una película, sino acceder a un acontecimiento de élite y elegancia.
Tras el sismo de 1985 el inmueble cerró sus puertas. Pasaron los años y el edificio se deterioró.
Diez años después, el cine albergó conciertos de rock de bandas muy importantes. En 1998, la banda Bauhaus se presentó ahí. La gran concurrencia, la gente que se quedó afuera, la lluvia torrencial, y muchos otros factores, ocasionaron un desastre. El Cine Ópera seguía siendo hermoso, pero era muy frágil ya. Se clausuró.
Así permanece.

Polyforum Siqueiros
El Polyforum Cultural Siqueiros fue inaugurado en 1971 como un complejo cultural multidisciplinario. Sus autores fueron el muralista David Alfaro Siqueiros y el arquitecto Manuel Suárez y Suárez. Buscaban crear un espacio de cultura que atendiera a múltiples necesidades y escenas posibles.
Se encuentra en la colonia Nápoles, junto al World Trade Center de la Ciudad de México. Esta vecindad acentúa su carácter geométricamente único.
El Polyforum se convirtió en un punto cultural icónico dentro de un corredor empresarial y urbano en expansión. Su concepción arquitectónica buscó integrar arte, espacio público y espectáculos en un mismo recinto.
El edificio cuenta con una estructura de acero y concreto que permitió un espacio interior versátil. Sin embargo, el recinto cerró en 2017. En años recientes se ha planteado la posibilidad de adaptarlo a un complejo privado de lujo.

Hotel Posada del Sol: el edificio fantasma entre los abogados
El Hotel Posada del Sol se encuentra en la colonia Doctores, justo en el cuadrante donde hay más oficinas del Poder Judicial de la Ciudad de México. Originalmente fue concebido como un hotel de gran escala. Hoy destaca por su gran tamaño y por su evidente abandono.
El proyecto fue ambicioso desde su origen. Contaba con patios interiores y varios edificios. Sin embargo, nunca logró consolidarse plenamente como un hotel en operación continua.
Con el tiempo, el inmueble quedó fuera del circuito comercial y pasó a formar parte del paisaje institucional del área, cercana a tribunales y oficinas jurídicas. Su presencia resulta evidente para quienes transitan por esa zona.
También ha servido como locación para producciones audiovisuales. Su volumen se impone aún en el entorno inmediato.

Teatro Blanquita
El Teatro Blanquita fue inaugurado en 1960. Está en el Eje Central Lázaro Cárdenas, que atraviesa casi toda la ciudad, muy cerca del Palacio de Bellas Artes. Durante más de medio siglo fue escenario de espectáculos populares que marcaron la vida nocturna del Centro Histórico.
Por su escenario pasaron figuras emblemáticas del entretenimiento nacional y se consolidó como un espacio icónico y accesible. Desde el principio y durante décadas fue una referencia obligada en el espectáculo de la ciudad.
El 31 de octubre de 2015 bajó el telón tras el fin de su esquema de administración. Desde entonces permanece cerrado, a la espera de una posible reactivación que le devuelva la vida.
La modernidad y el fantasma
La Ciudad de México es un territorio donde las capas temporales se superponen. Los edificios de la antigua modernidad conviven con un futuro cuya dirección desconocemos aún.
Los ciclos urbanos cambian, pero los horizontes, por lo menos todavía, permanecen ahí.
