Aseguran que se dedican a diseñar espacios y no bostezos. Y esa es ya una corta pero sustancial declaración de intenciones. CODOO es un estudio multidisciplinar de arquitectura, diseño, interiorismo y dirección creativa. La firma, fundada y afincada desde 2019 en el barrio madrileño de Lavapiés por Jose David Costa y Sergio Ortiz —arquitectos de formación (ETSAV y ETSAG) y “creativos de vocación”, aseguran—.

“Vivimos en un entorno culturalmente diverso y creativo que forma parte de nuestra manera de entender los espacios y la ciudad”, sostiene la dupla.
Aseguran que desde el principio tuvieron claro que no querían hacer únicamente arquitectura o interiorismo tradicional, “sino crear espacios con identidad, capaces de provocar emociones y generar recuerdos”, cuentan. No es fácil construir identidad en una era saturada de estímulos visuales, una tensión que el estudio intenta resolver a través de espacios emocionalmente reconocibles y con carácter propio: “Creemos en un diseño accesible, innovador y con identidad. Nos interesa crear espacios que no solo se vean, sino que se vivan y recuerden”.
Su objetivo: fusionar estética y funcionalidad en busca de la armonía perfecta entre lo conceptual y lo tangible; es decir, el Santo Grial de la mayoría de los estudios de arquitectura y diseño.

La mirada disruptiva del estudio
Lo cierto es que al hojear (o darle scroll) a su catálogo, se percibe esa mirada disruptiva que según ellos mismos, “nace de cuestionar constantemente lo convencional. Nos interesa alejarnos de espacios neutros o demasiado previsibles».
« Creemos que el diseño tiene que generar una reacción, despertar curiosidad y construir una atmósfera reconocible”.
Para ello, el estudio apela incluso a recursos histriónicos y a la ironía visual: “Sí, muchas veces trabajamos desde la teatralidad y el contraste. Nos gusta reinterpretar elementos populares, castizos o vintage desde una mirada contemporánea, creando espacios que mezclen sofisticación y cercanía”.
¿Es posible sentirse familiar sin dejar de ser sofisticado? ¿El diseño de interiores también puede tener elementos de drama? Ellos responden: “Es que no entendemos el lujo como algo frío o silencioso, sino como algo emocional, experiencial y con carácter. Por eso, nuestros proyectos suelen tener una fuerte carga narrativa y visual”.

Más que nostalgia
Evidentemente, el estudio tiene una relación muy natural con lo vintage, especialmente con los años 60 y 70. Es claro que les atrae la libertad visual de esa época, el uso del color, las geometrías, la iluminación y cierto toque hedonista en los espacios que se percibe en sus diseños. Sin embargo, no se trata solo de rendirle tributo al pasado.
“No, no buscamos hacer una recreación nostálgica literal. Nos interesa reinterpretar esos códigos desde una sensibilidad contemporánea. Mezclamos materiales, escalas y elementos inesperados para generar algo nuevo”, comentan al respecto.
Cómo fusionar lo funcional con lo conceptual
“Para nosotros, un espacio no puede quedarse únicamente en una idea bonita, pero tampoco puede limitarse solo a resolver una función. El equilibrio aparece cuando el concepto realmente mejora la experiencia de quien habita el espacio”, añaden.
“Intentamos que cada decisión —materiales, iluminación, mobiliario, distribución o color— responda tanto a una necesidad práctica como a una intención emocional o conceptual. Ahí es donde aparece la arquitectura que recordamos”.
En los últimos años, CODOO ha desarrollado proyectos muy distintos entre sí, pero todos compartiendo una visión muy marcada del espacio y la narrativa.
Uno de sus hitos más importantes ha sido su participación en el Fuorisalone de Milán junto a Tile of Spain, con la instalación Spanish Design as a Souvenir, presentada en Interni durante el Salone del Mobile. “Un proyecto donde reinterpretábamos el imaginario español y los objetos cotidianos desde la cerámica y el diseño contemporáneo”, comentan.
También han destacado en proyectos de hospitality y restauración como Gildería Trafalgar o Gilda Haus, donde trabajaron la identidad espacial desde una visión atmosférica y experiencial.

“Probablemente, proyectos como Gilda Haus representan muy bien nuestra manera de entender el interiorismo: espacios con una identidad fuerte, referencias culturales, mezcla entre nostalgia y contemporaneidad, y una narrativa muy presente”
Además, recientemente han desarrollado propuestas urbanas y arquitectónicas de mayor escala, como el proyecto para el puerto de La Pobla de Farnals, en Valencia, donde combinan paisaje, arquitectura y espacio público “desde una mirada mediterránea y sostenible”, comentan.
El stand diseñado para Tarkett en Interihotel también resume su filosofía: “Nos interesaba que no fuese simplemente un stand expositivo, sino una experiencia espacial capaz de atraer, generar conversación y construir marca en pocos segundos”.
El diseño de interiores en España y el mundo
Durante muchos años, gran parte del diseño internacional tendía hacia espacios muy neutros y universales.
“Ahora vemos una vuelta a la identidad, a los materiales con carácter, a la artesanía y a los espacios que cuentan historias”, aseguran. “Creemos que el interiorismo español está viviendo un momento muy interesante. Hay una nueva generación de estudios que está perdiendo el miedo a crear lenguajes más personales, más emocionales y menos homogéneos”, comentan.

A nivel global, piensan que el futuro del diseño va hacia experiencias cada vez más híbridas, donde arquitectura, arte, moda, gastronomía y dirección creativa se mezclan constantemente.
“Finalmente, creemos que cada vez será más importante diseñar espacios memorables. Hoy no basta con que un lugar funcione o sea bonito; tiene que generar conexión emocional y dejar huella”.
