Esta imagen muestra un primer plano de Francisca Straube mirando fijamente a la cámara, con una expresión introspectiva.

Rubio: «La primera revolución es interna»

Alejandro Mancilla Autor: Alejandro Mancilla Fecha:

Rubio es el alter-ego de Francisca Straube, cantante, compositora y multiinstrumentista chilena. A la artista le gusta armar sus propios cigarrillos de tabaco de liar. “Solo los encuentro en el aeropuerto”, cuenta. Lleva tres años viviendo en la CDMX, y en el caótico contexto de la metrópoli mexicana nació Espero podamos ver un OVNI juntos, su nuevo disco.

Una toma amplia de Straube caminando por un prado cubierto de hierba, sosteniendo un ramo de flores secas.
La conexión de Rubio con la naturaleza y la sanación personal. Foto: Cortesía de la artista.

“No puedo creer que vaya a cumplir tres años aquí. Siento que llevo más”, me confiesa. “Ser migrante es difícil; hay mil dificultades, la ciudad se vive distinto, pero aun así es maravilloso. Estoy muy contenta acá», comenta Rubio.

¿Y en México hay más avistamientos de ovnis que en Chile? Aquí tenemos a Jaime Maussan.

Curiosamente en Chile y en México es como bien energético el asunto extraterreste. Me encanta a mí estar en este país y saber que existió la civilización maya. Sabiendo que ha pasado todo eso y que México es como el corazón del planeta, encuentro eso muy significativo, muy profundo.

En realidad el título del disco es más bien poético, ¿no?

Cuando se me ocurrió ese nombre es como un poco eso. Como eso que uno le puede decir a su mamá, a su perro, a uno mismo, a tus ángeles, a tus guías, a una novia, a un novio; me gustó esa frase en el sentido de que es como muy apocalíptica, porque quizás si vemos un ovni juntos podemos morir juntos; o podemos ser abducidos. Si vemos un ovni puede ser el momento más mágico de la vida. Si yo te digo esa frase a ti es porque quiero pasar toda la vida contigo, o porque quiero vivir ese momento especial, o quiero que, si se lo digo a mi perro, esté conmigo siempre.

Una toma dinámica en blanco y negro de Straube inclinada hacia adelante, con los brazos extendidos, capturando la energía del pop experimental de Rubio.
Francisca Straube, la fuerza creativa detrás de Rubio. Foto: Cortesía de la artista.

Pero además, tiene cierta melancolía…

Sí, este disco me está remontando un poco a mi adolescencia y mi infancia, lo sentí un poco como un diario de vida. Yo cuando era chica tenía muchos diarios y hacía muchos dibujos y es como si yo estuviera haciendo esos dibujos con el ovni, no sé, como una cosa mía del barrio donde vivía.

Musicalmente hablando sé que es el primero en el que no usas autotune. La intención fue acercarte a lo orgánico… ¿o estás renegando del autotune?

No, para nada, la primera canción que parte del disco, que es «Me asusta amar tanto la felicidad», y «Tengo fe», que es la última, la primera está pichada hacia arriba con autotune y pitch, y la otra está pitchada hacia abajo y también como con autotune y cosas, entonces no es que me haya liberado al 100%; yo amo los efectos vocales, o sea, siempre los voy a tener, me encantan, pero claro, hay canciones un poco más crudas en este disco, más normales, de cierta manera.

Rubio posa en un auto
La versatilidad de Straube, capturada en una foto con un auto vintage. Foto: Cortesía de la artista.

¿Entonces sí existe una «normalidad» dentro de una canción?

Sí, o sea, más que normal, es como más cruda, más real, de cierta manera.

Dicen que para que una canción sea buena, la despojas de todo y la tocas acústica y suena bien

O sea, eso dicen, que si una canción la puedes tocar con una guitarra o voz es porque es una buena canción.

¿Y estás de acuerdo?

No sé, yo escucho música muy incidental que no tiene voces y le encuentro muy buenas piezas. Entonces, creo que esa frase que se dice viene un poco más desde el pop, desde el término canción, como estrofa, coro, esa estructura, yo creo.

Sí, claro, justamente la estructura, porque si le quitas todo lo electrónico a una canción de The Chemical Brothers, no sé cómo podría sonar.

Claro, por eso, pero son muy buenos The Chemical Brothers.

¿Y las letras generalmente son así de confesionales o sí te salieron ahorita más íntimas?

Creo que como Rubio siempre he compuesto canciones con la profundidad del ser. Me gusta mirar adentro, sanar cositas internas, hablar de los animales, de la naturaleza, del viento, del sol; siempre hablo mucho del sol.

¿Crees que la música pueda cambiar el mundo?

Yo creo que este disco, y los anteriores, siempre hablan un poco de eso: primero la revolución es interna; primero escúchate, sánate, descúbrete, llora, siente y después intenta cambiar el planeta. Creo que es más fácil mirar el césped del lado que el de uno, ¿no? Entonces, al final este disco también un poco habla de eso, remontándose, sintiendo el mundo interior.

«Creo que todas las personas quieren cambiar el mundo, pero nadie se quiere cambiar a sí mismo»

¿Y es difícil hacer canciones, por ejemplo, como «Voy creciendo»? ¿Es difícil de repente asumir que los años van pasando y así?

Desde que me vine a México y todo, como ser inmigrante, siento que he vuelto a empezar en muchos aspectos. Voy a cumplir 40 años y siento que estoy en mi crisis de los 40. Esta canción es un poco de eso. Es como volver a empezar. Uno no para de crecer, hay miedos, hay inmensidades, pero vamos para adelante; la vida es bella. Creo que también nunca es tarde para volver a empezar.

Sí, claro, se nota en las letras que algunas sí son nostálgicas, pero no veo depresión ni derrotismo; veo como un equilibrio entre oscuridad, digamos, y luz.

Sí, creo que mi estilo nunca es depresivo ni nada; siempre va hacia un aprendizaje, al fin y al cabo. Yo no digo que tenga todo resuelto; hay muchas canciones que son para mí misma, o de mi yo del pasado. Siempre hay un aprendizaje del ser. Creo que ese podría ser un tema recurrente. Por más que haya tristeza, enojo o rabia, es preguntarse: ¿por qué sentías esta rabia?, ¿qué aprendías al sentir esta rabia? Cosas así.

Y también hay una canción que se llama «Nuestra canción», que bueno, el título es muy incluyente, muy de enamoramiento, de compartir momentos, pero, ¿tú tienes alguna canción especial en tu vida, que no sea de Rubio? Una canción que digas: es mi canción.

Uy, muchas. La mayoría de Radiohead.

Un plano medio de Straube sentada en una cocina mexicana tradicional de los años 70, mirando hacia arriba.
La contemplación de la vida migrante en una cocina mexicana tradicional. Foto: Cortesía de la artista.

Ah, ¿sí? ¿Cuál es tu disco favorito de Radiohead?

Uy, qué difícil. Me gustan varios, pero In Rainbows creo que es un disco maravilloso. Me encanta Amnesiac, me gustan varios. Creo que Radiohead es para siempre; no me canso de escucharlo.

¿Y en español alguna que pudieras mencionar?

Me encanta la de Simón Díaz, «Tonada de luna llena», una canción venezolana.

Oye, y hablando del universo visual que rodea al disco, al arte, ¿de dónde vienen las influencias?

Generalmente no me baso mucho en referentes. Tengo como un mundo imaginario que voy creando; por eso creo que el proyecto es tan ecléctico. Pero sí me gusta mucho el arte, la cinematografía, los videos que digan algo. Tengo pocos videos que son más estéticos; me gusta que tengan algo que decir, por más sencillos o complejos que sean. Siento que tener un proyecto musical es como un paraguas donde puedes incluir la poesía, la fotografía, el cine, la música… hay varias cositas de ese paraguas. Entonces siempre me ha gustado mucho crear ese mundo imaginario.

¿El disco fluye como un conjunto de canciones que tienen que ver entre sí, como un disco conceptual, o son canciones…?

Sí, yo siempre hago álbumes conceptuales. Generalmente invento primero el nombre de las canciones y, al tener el nombre, me empiezo a imaginar toda la historia: de qué va a tratar, qué quiero decir, qué colores usar. Entonces me gusta hacer discos conceptuales.

¿Y tú crees que existe una sensibilidad latinoamericana para hacer música que la haga diferente a Radiohead, por decir algo?

Yo creo que los artistas latinos tenemos una sensibilidad, una profundidad, una desnudez con respecto a muchas cosas de la vida. Nos llaman tercer mundistas y todo, pero van a ver que al final somos los más «bacanes». Creo que la conexión con la naturaleza, que seamos más cálidos, que nos miremos a los ojos, que nos abracemos… hay una cosa más desordenada que es muy linda. No somos tan estructurados y eso es muy bonito. Y en la música se nota: hay un corazón muy especial.

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Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla

Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.