Spencer Tunick habla sobre Gran Spectrum, la instalación fotográfica que realizará el próximo 26 de julio en Gran Canaria, Islas Canarias.
Es raro encontrar a alguien que no haya visto alguna de sus fotografías, aunque no recuerde su nombre. El fotógrafo estadounidense lleva tres décadas realizando imágenes de cientos o miles de personas desnudas.

“Cuando el organizador me dijo que le gustaría que usara los colores de la bandera LGTBIQ+ , yo pensé que solo eran seis o siete colores; cuando me dijeron 11 colores no podía creerlo. Así que pasé todo este verano probando los tonos de la pintura de cuerpo en la gente. Mi esposa se puso furiosa porque toda nuestra ropa, el suelo y mi estudio estaban llenos de pintura”, cuenta.
Spencer Tunick me pregunta por una canción que suena de fondo (que es Bryan Ferry); y eso da pie para contarme un poco sobre su música favorita: “Este año he estado escuchando a Mike D, de los Beastie Boys. Tiene un nuevo álbum y me gusta mucho su canción “Switch Up”, me dice, a la vez que confiesa su devoción por bandas clásicas del indie-rock estadounidense como R.E.M. y Pavement.
“En mis primeros años en el mundo del arte, yo escuchaba mucha música alternativa”, me cuenta, “incorporaba a músicos que aparecían en las instalaciones mientras el público a la vez, tocaba el piano. Había una banda afro-húngara que aparecía a cuadro mientras la gente se quedaba sin ropa para las fotos, claro…” rememora.
Pero cuando sus puestas en escena fotográficas comenzaron a ser más polémicas y había riesgo de que los arrestaran a todos, los músicos dejaron de asistir. ¿Quizás su amor al arte no era tan férreo? O tal vez simplemente no querían que los detuviera la policía. Eran finales de los 80 y principios de los 90 con el arte y la música haciendo ebullición. En ese contexto, Tunick presentó sus primeros y comentados trabajos colectivos. «Esos tiempos han cambiado», me comenta.
Todos los trabajos que ha desarrollado en América Latina han surgido por invitaciones de personas del propio país. En el caso de São Paulo, así como en la Ciudad de México, la invitación para trabajar provino de una curadora llamada Mireya Escalante, quien mostró un profundo interés por su obra y mantuvo el impulso del proyecto hasta hacerlo realidad.
El proceso tomó cerca de tres años, ya que fue necesario esperar un cambio de gobierno. Una vez que las condiciones fueron favorables, el proyecto se abrió al público y recibió un importante respaldo de los medios de comunicación. Al menos de los que no le temen a los desnudos, suponemos.
“El paisaje citadino ahora es diferente, porque todo mundo tiene miedo al terrorismo”, asegura. Después de que intentaron bombardear el World Trade Center, la ciudad comenzó a llenarse de grandes barreras. La manera en que la gente se mueve en la calle ahora es diferente, porque se impusieron muchas restricciones urbanas en Nueva York debido a la preocupación por las personas violentas».

Gran Spectrum busca ser «una imagen colectiva de visibilidad, diversidad e igualdad para reconocer los derechos fundamentales del colectivo LGTBIQ+«. La instalación fotográfica se realizará al lado del Culture & Business Pride.
Su expectativa es que, en apenas 20 minutos, unas 4 mil personas cubiertas con pintura corporal formen una nueva pieza fotográfica.
«Los desnudos siguen siendo algo subversivo, que pone a las personas conservadoras muy incómodas. Pero cuando se combina el arte con el cuerpo y lo traes al espacio público, es como una explosión de la vida»
Para él, trabajar en un nuevo país no es un derecho, sino un privilegio que depende de la invitación de quienes viven ahí. «Espero pacientemente y pido que las invitaciones lleguen a lugares en los que no he estado», explica. Considera que cuando una intervención con el cuerpo ocurre en un nuevo contexto «es realmente hermoso», porque conecta a las personas con el arte, el pluralismo y una experiencia compartida que define como «una euforia».
Al hablar sobre el estado de las libertades en el mundo, sostiene que existe un claro desequilibrio y que las redes sociales lo hacen cada vez más visible. Como ejemplo, recuerda el caso de una cantante iraní que, según menciona, fue castigada por presentarse sin hiyab. «No es una forma de conservadurismo. Creo que es una forma de locura«, afirma. Aunque reconoce que la religión puede unir a las personas, advierte que también puede convertirse en un factor de violencia cuando se lleva al extremo.

Respecto a Estados Unidos, expresa una profunda preocupación por el clima político y social. Asegura que «el gobierno está distribuyendo desinformación sobre la comunidad trans» y que eso ha contribuido a generar un entorno hostil hacia esa población. «Las personas que no están educadas y que no tienen empatía crean esta idea de que la comunidad trans es peligrosa, cuando no lo es», lamenta.
Esa misma postura explica su decisión de abandonar la plataforma X. «Dejé esa red social porque su dueño, Elon Musk, está distribuyendo mucha desinformación, y por su trato hacia su hija trans», señala. Incluso cuestiona la presencia de instituciones culturales en esa red social: «No puedo creer por qué los museos seguirían en X. Que un museo esté ahí es una locura».
Sobre los posibles malentendidos en torno a su obra, considera que la mejor forma de comprenderla es verla en una exhibición. «La única vez que la gente puede realmente entender mi arte es cuando lo ve en un museo o en una galería», afirma. Explica que, en ese contexto, la obra «se desvanece» y comienza a seguir las reglas propias del arte contemporáneo: el espectador se detiene frente a ella, la observa y establece un diálogo directo.
En cambio, cree que esa experiencia se pierde cuando el trabajo circula únicamente en internet o a través de plataformas como Wikipedia, donde todo suele quedar reducido a información o documentación (no, en este artículo no consultamos esa web, quería decirle…. pero no lo hice). Por eso ha procurado que su sitio web sea lo más sencillo posible, «como una galería», para que el público pueda acercarse a la obra de la misma manera en que él la concibe. «Si vas a mi sitio web, así es como lo veo. O si vas a una exhibición, lo mismo.»

Aclara que se refiere a los resultados de su trabajo y no a la acción performática en vivo, ya que considera que son dos dimensiones distintas de su práctica artística. «Hay dos lados de mi trabajo. Uno es la instalación performativa en vivo, que es un poco violenta y mágica. Y luego está el fotógrafo, que es como un diorama.»
Esa comparación con el diorama resume la forma en que él entiende sus imágenes. «Cuando vas a un museo y ves un diorama detrás del vidrio, mi trabajo tiene ese valor. Tiene esa cualidad de una pieza de contemplación», explica. En algunos casos, añade, también encuentra afinidades con la pintura de campos de color, donde la experiencia «surge de la observación prolongada más que de una narrativa inmediata», zanja. Al final, hablamos un poco de más de música y me convenció de darle una oportunidad a lo nuevo del ex Beastie Boys. Aunque lo que quizás no me convenza nunca, es de aparecer en una de sus fotografías.
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