Quebrada de Humahuaca: un viaje a un paisaje que no pertenece a ninguna época

Fecha:

El tiempo parece detenerse en esta zona del silencio. Y no precisamente por un tema de wi-fi —sí, hay conexión para entrar a esa importante reunión en línea, no te preocupes— sino porque la atmósfera atemporal y el paisaje alrededor podría pertenecer a cualquier época. Estamos hablando de la Quebrada de Humahuaca, un entrañable valle andino ubicado a lo largo de 155 km en la provincia argentina, que ofrece una escapada de fin de semana —o el tiempo que desees prolongarla: recuerda que aquí no pasan las horas

La Quebrada de Humahuaca
La Quebrada de Humahuaca al noroeste argentino. Foto: Pexels 

El viaje inicia desde el Camino Inca, a lo largo del Río Grande, hasta que coincide con el Río León en la provincia de Jujuy. Lo más llamativo de la experiencia es sensorial: además del olor a hojas secas y los sonidos ancestrales que resuenan como ecos de un pasado que se mantiene, la visión milenaria de sus montañas que parecen pintadas como acuarelas ofrece imágenes perfectas para los ojos del viajero (y para sus redes sociales).

Un arcoíris de granito: Puro lujo visual

Largo es el camino, pero lleno de más instantáneas pintorescas, enmarcadas por la naturaleza particular y colorida del lugar. El primer pueblo importante del camino es Purmamarca, que tiene como fondo la Colina de los 7 colores, hermosa sedimentación marina que asemeja un arcoíris de granito en medio de un país de ensueño.

Ahí, el viajero puede encontrar una feria de artesanías locales originarias del noroeste argentino. Más adelante, están las Salinas Grandes: más de 12,000 hectáreas de sal abierta que lucen como un horizonte infinito pintado de blanco.

El río que siempre será

El viaje por este Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO puede durar dos días, haciendo base en Purmamarca o Tilcara. Humahuaca significa “río sagrado”, y no es casualidad que así se llame la capital histórica de la quebrada. Para los omaguacas, es el “río que siempre será”: una idea simple pero fuerte: todo cambia, pero en el fondo sigue siendo igual. Como esos ríos que se desbordan, se pierden y terminan encontrando su camino de vuelta, Humahuaca vive en un loop eterno. Como una canción que escuchas en pleno 2026 y no sabes si fue escrita en los años 70 del siglo pasado, en 2001, o viene del futuro.

Cada año, la ciudad entra en modo carnaval. Las calles, estrechas y de piedra, se llenan de ruido, de cuerpos, de música que parece salir directamente de las rocas del panorama.

Las salinas de la Quebrada Humahuaca Argentina. Foto: Salome-salazar-ravagli (pexels) 

Llegar a la Quebrada de Humahuaca

Llegar a la quebrada es más sencillo de lo que parece: puedes aterrizar en el Aeropuerto Internacional Gobernador Horacio Guzmán, en Perico, a poco más de media hora de la capital jujeña, o moverte por tierra desde Jujuy o Salta, donde salen colectivos todos los días hacia los pueblos clave del recorrido —Purmamarca, Tilcara, Humahuaca—. Pero si realmente quieres entender el ritmo del lugar, lo ideal es tomar la RN9 hacia el norte en auto, propio o rentado, y dejar que el camino haga lo suyo: avanzar sin prisa, detenerte donde algo te llame y convertir el trayecto en parte del viaje. 

Elegir cuándo ir también cambia la experiencia: entre abril y octubre, la temporada seca, la quebrada se muestra en su versión más nítida, como un lienzo en blanco. En verano, de diciembre a marzo, las lluvias pintan el paisaje de verde y le dan un tono más vivo. Si buscas intensidad cultural, el carnaval —entre febrero y marzo— transforma la región en una celebración. Eso sí, sin importar la fecha del año, el clima juega como doble agente: días templados y noches frías, así que el abrigo nunca sobra, incluso en pleno verano.

No es casualidad que este paisaje haya servido también como escenario para la cultura popular que en su momento fue de vanguardia: en la zona se filmó hace décadas —aunque parece que fue ayer: aquí el tiempo no pasa— el videoclip de «Cuando pase el temblor», de Soda Stereo, donde los abrigos largos no eran solo estética, sino una respuesta natural al clima cambiante de la quebrada.

 la Quebrada Humahuaca Argentina en foto panorámica
Un encuentro con las raíces gauchas en la Quebrada Humahuaca Argentina. Foto: CC

Uno de los miradores más impactantes de Argentina

Conviene tomarse el tiempo para explorar algunos puntos imprescindibles del recorrido: Tilcara y el Pucará, donde el pasado precolombino sigue en pie entre ruinas y senderos que llevan hasta un lugar conocido como Garganta del Diablo; Maimará, con su Paleta del Pintor y esos paisajes que parecen hechos para detenerse a mirar (y fotografiar); o Uquía, punto de partida hacia la Quebrada de las Señoritas, ideal para quienes buscan caminatas más demandantes.

Más al norte, Humahuaca y el imponente Hornocal ofrecen uno de los miradores más impactantes del país, mientras que en Tres Cruces e Inca Cueva el paisaje se mezcla con vestigios milenarios y formaciones naturales. Si quieres ir más lejos, Abra Pampa abre la puerta a la inmensidad de la puna jujeña, y La Quiaca, ya en la frontera con Bolivia, otorga con esa sensación de que se ha llegado al final del camino.

La experiencia culinaria en la Quebrada de Humahuaca

La cocina tradicional de la Quebrada de Humahuaca es un reflejo de su identidad local: una fusión de herencias andinas e influencias hispánicas que se construye a partir de ingredientes como el maíz, la papa andina, la quínoa y hasta la carne de llama. Los sabores se vuelven parte del recorrido: desde platos como el locro —guisado espeso a base de maíz, zapallo y carne — o las cazuelas de cordero, hasta preparaciones más cotidianas como las humitas en chala o la clásica tortilla rellena de queso que se encuentra en puestos locales. Pero sí, también puedes acceder a comida más sofisticada con las ofernte culinarias de los hoteles alrededor.

El Manantial del Silencio

Y si lo que buscas es no solo recorrer, sino quedarte, el corazón de la quebrada también tiene refugios que dialogan y se fusionan con el paisaje en una atmósfera de lujo. A solo 500 metros de Purmamarca, sobre la Ruta Nacional 52, El Manantial del Silencio aparece más que como un hotel, como una pausa natural dentro del viaje.

Liujo en medio de la montaña. Foto: Press Manantial del Silencio.

Se trata de un espacio estilo neocolonial construido con adobe y materiales autóctonos, pensado para integrarse —no imponerse— en el entorno. Sus habitaciones, desde espacios dobles hasta suites con vista a los cerros de siete colores, están diseñadas para el descanso total, mientras que su propuesta gastronómica apuesta por una cocina andina gourmet que recurre a lo local y lo lleva a un nivel sofisticado.

El alojamiento más adecuado en la Quebrada de Humahuaca es este espacio en la montaña. Foto: Instagram.

Entre su piscina climatizada, el spa con jacuzzi y sala de masajes, y actividades como trekking, cabalgatas o excursiones a las Salinas Grandes, el lugar termina por convertirse en algo más que alojamiento: una extensión del recorrido. Un sitio donde bajar el ritmo, disfrutar de sus vinos y recargar energía.

Al final, más allá de sus paisajes y sus rutas, la Quebrada de Humahuaca es un lugar que no se recorre: se experimenta. Un destino donde cada parada parece suspendida en el tiempo y donde, sin darte cuenta, aprendes a moverte a otro ritmo, uno más emocional.

Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.

Comparte en redes

Suscribirse

spot_imgspot_img

Popular

Historias relacionadas
sigue Leyendo

La colección Micha Levy en Madrid: una casa, una mirada, un siglo de arte mexicano

La colección Micha Levy se presenta en Casa de México en Madrid como un relato íntimo del arte mexicano del siglo XX.

La pintura después de la pintura: Karen Huber y su visión del arte contemporáneo

Karen Huber reflexiona en entrevista, sobre la pintura contemporánea en México y América Latina

Artistas visuales sudamericanos y las portadas clásicas de la música alternativa

Algunos artistas del sur de América Latina, han colaborado con el arte de estas bandas alternativas legendarias.

General Expenses: “Quizá somos la galería en CDMX con los cuadros más difíciles de poner en una sala”

Críticos de la época que le tocó vivir: General Expenses están comprometidos con la práctica y el diálogo entre artistas.