Las estrellas del pop suelen ser iconoclastas o de plano herejes como lo fue Madonna o lo es Lady Gaga. Sin embargo, la cantante inglesa Dua Lipa tiene algo angelical… ¿será por su tatuaje en el brazo que dice la palabra «ángel»? Más bien, porque acaba de recomendar como uno de sus lugares favoritos una capilla de la CDMX en vez de un club techno de estética illuminati en Dubai. Y sí: es fácil imaginarla rezando.
Después de todo, en su canción «Love Is Religion», la cantante repite una frase casi litúrgica: “Dicen que el amor es religión, así que reza conmigo”.

Fe y arte en un mismo espacio
“Donde la fe se encuentra con el arte”, dijo la artista al emitir su sugerencia. La recomendación ocurrió durante el Festival de Cine de Cannes. En el evento, la diva británica compartió una lista de referencias culturales en un clip publicado en Instagram el pasado 19 de mayo que ya dio la vuelta al planeta.
En la entrevista, Lipa enlistó referencias como su película francesa favorita, Un prophète, del director Jacques Audiard (el mismo de Emilia Pérez). También habló de su lugar cultural favorito en el mundo: la capilla del convento de los Capuchinos diseñada por el arquitecto Luis Barragán.
La cantante confesó: «Tuve una experiencia verdaderamente profunda y hermosa en esta iglesia en la Ciudad de México. Hay que llamar a una monja que te permite acceder a ciertos momentos”, relató.

La historia de la Capilla de las Capuchinas y por qué encantó a Dua Lipa
¿Qué habrá cautivado a Lipa de la Capilla de las Capuchinas? También conocida como la Capilla del Convento de las Capuchinas Sacramentarias, este espacio es sin duda, una de las obras cumbre del arquitecto mexicano. Construido entre 1953 y 1960, el lugar es considerado un santuario de reflexión donde la arquitectura, el silencio y la luz natural se entrelazan en la búsqueda de una experiencia mística que incluso una estrella pop global parece haber encontrado
El encanto del lugar no es casual. Barragán diseñó la capilla como un ejercicio de paz y contemplación: la luz natural entra filtrada por celosías y vitrales para reflejarse sobre muros anaranjados y un retablo cubierto con hoja de oro, creando sombras y colores que cambian conforme avanza el día. En el altar, una gran cruz de madera se proyecta con la luz solar y durante los solsticios alcanza una alineación en casi perfecto equilibrio.
Entre un jardín secreto y la geometría
Barragán cuidó que nada quedara al azar. El arquitecto mexicano intervino cada rincón del recinto —desde el patio interior con una pileta de agua y una bugambilia, hasta la celosía amarilla de rectángulos dorados diseñada por el escultor Mathias Goeritz y las propias vestimentas que usan los sacerdotes— en la búsqueda de una espiritualidad construida a través del silencio, la geometría y la luminosidad. El jardin secreto que recibe al visitante fue concebido como un elemento diseñado para mantener el misterio de la existencia contemplativa.
«La arquitectura es un arte cuando produce, ya sea consciente o inconscientemente, una emoción estética en el ambiente, y cuando este ambiente produce serenidad, en particular una serenidad espiritual», dijo Luis Barragán en una entrevista retomada por el diario mexicano La Jornada.

Otro gran detalle, es que Barragán hizo el trabajo gratis y además financió parte de su construcción. Para él mismo, la obra representó su trabajo más íntimo y espiritual.
Para visitarla, es obligatorio programar una cita previa comunicándose con las hermanas capuchinas. No sabemos si Dua Lipa tuvo que hacer reservación, pero la también activista que en 2025 participó en la campaña “Thank God for Immigrants”, ya vivió la mística y contemplativa experiencia.
