El recinto es un espacio dedicado a la preservación y difusión de la vida y la obra del arquitecto uruguayo Julio Vilamajó. Ubicada en Parque Rodó, en Montevideo, Uruguay, el inmueble es la primera vivienda moderna del país abierta al público como casa museo.
Museo Casa Vilamajó: su existencia marca un punto de inflexión en la arquitectura contemporánea en la capital uruguaya. Así mismo, abre un nuevo horizonte para quienes realizan viajes culturales y quieren entender cómo un hogar puede convertirse en documento histórico y experiencia viva.
Julio Vilamajó: el arquitecto y el hombre de familia
Julio Agustín Vilamajó Echaniz (Montevideo, 1894-1948) diseñó esta casa en 1928 y la construyó en 1930. Estaba destinada a ser la residencia de su familia, pero también su laboratorio arquitectónico. Esta doble condición, el hogar y el espacio de experimentación, permitió al arquitecto ensayar soluciones espaciales, técnicas y simbólicas.

La construcción funcionó desde el inicio como un manifiesto creativo, donde lo doméstico se integra con la búsqueda de una arquitectura sensible y rigurosa. Con el paso del tiempo, la relevancia de la vivienda llevó a la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República a impulsar su restauración y apertura como museo. El museo está concebido como polo de investigación y difusión de la figura y la obra del arquitecto Julio Vilamajó y de la Arquitectura y el Diseño como disciplinas abiertas a la sociedad.
Mediante un acuerdo con el Ministerio de Educación y Cultura, institución propietaria del inmueble, se inició un proceso de recuperación integral que permitió devolverle a la vivienda su atmósfera original. La colaboración institucional aseguró la conservación de un patrimonio imprescindible para la arquitectura contemporánea en Montevideo y para la formación de nuevas generaciones.
Su apertura al público ocurrió en mayo de 2012. Esto significó un acontecimiento cultural: la casa de Vilamajó se convirtió en la primera vivienda moderna del país reconvertida en museo.
Este gesto la integró a un circuito internacional de casas museo que incluye obras de Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Rudolph Schindler, Walter Gropius y Richard Neutra.
Así, Montevideo ingresó en una red global donde los viajes culturales se nutren de espacios que muestran cómo vivían y pensaban los grandes arquitectos del siglo XX.
La casa y su forma: entre la tradición y la vanguardia
Desde el exterior, la casa se impone con una fachada en la que conviven la sobriedad y el símbolo.
En la parte superior hay una medusa incorporada en el diseño. Este signo enigmático funciona como emblema protector y acento estético. Su presencia, discreta pero poderosa, sintetiza la manera en que el arquitecto combinaba tradición y vanguardia.

La casa se extiende hacia los 360 grados del horizonte, como si buscara recoger la totalidad del paisaje que la rodea. Su presencia coexiste plenamente con el Parque Rodó. Para Vilamajó, la arquitectura debía dialogar con su entorno.
Al ingresar, el visitante observa cómo los espacios se suceden con transiciones suaves. También se puede apreciar el mobiliario original. Aquí podemos imaginar cómo la vida de una familia coexiste con el laboratorio creativo.

El espacio, las nuevas generaciones de arquitectos
El museo es un vínculo entre la universidad y la sociedad, ofrece un acercamiento a la arquitectura contemporánea en Montevideo. La residencia del también pintor, ceramista y diseñador de muebles es una oportunidad de recorrer un espacio donde teoría, vida y obra se entrelazan.

La Casa Museo Vilamajó nos demuestra que un arquitecto puede concebir un sitio de arquitectura pura sin renunciar a la necesidad de un hogar. Su apertura permitió que el pensamiento se convirtiera en una experiencia directa.
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