Constelaciones y derivas de la Colección FEMSA en MARCO: arte latinoamericano en diálogo

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Constelaciones y derivas es un nombre evocador. Y quien tuvo la idea de bautizar así esta exposición presentada en MARCO, el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, hizo un buen trabajo (¿qué esperan para adelantarle su bono navideño?). Sin duda, el título se alinea con lo que se encuentra de frente en la muestra.

 Constelaciones y derivas
MARCO, el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. Foto: MARCO PRESS

Y es que Constelaciones y derivas: arte de América Latina desde la Colección FEMSA, el nombre completo de la exposición, propone un recorrido retrospectivo por uno de los acervos más importantes del arte latinoamericano de los siglos XX y XXI. La nostalgia vende, sí, pero aquí no se siente forzada y más bien funciona como un punto de partida. Y si nos la ofrecen en ese estuche, la compramos sin remordimientos.

La historia de la colección FEMSA

La Colección FEMSA comienza en 1977 como una apuesta clara por impulsar el arte en México. La serie dio sus primeros pasos con una pieza potente —El maizal (Milpa seca) de Gerardo Murillo, Dr. Atl—, obra que no solo inauguró la colección, sino que marcó una tendencia que, hasta hoy, mantiene una fijación por lo hecho en México y sus raíces. Hay algo incluso simbólico —sí, a  veces los clichés son inevitables— en ese inicio: un paisaje seco cargado de identidad local.

Con los años, el acervo se fue consolidando con las eternas figuras clave del muralismo. Rivera, Orozco y Siqueiros, junto a las entonces disruptivas propuestas de Remedios Varo y Leonora Carrington. Pero, afortunadamente, la apuesta no se quedó en la historia ni en lo predecible. Hoy también incorpora voces contemporáneas como Francisco Toledo, Gabriel Orozco, Graciela Iturbide y Carlos Amorales. Es decir, no se trata de una colección congelada en el tiempo, sino de una muestra en constante transformación.

 Constelaciones y derivas: arte de América Latina desde la Colección FEMSA
Con los años, el acervo se fue consolidando con las eternas figuras clave del muralismo. Foto: MARCO PRESS

Además, detrás de este proyecto está la Bienal FEMSA, que más que un evento funciona como una especie de laboratorio donde el arte contemporáneo encuentra espacios para cuestionarse, expandirse y, a veces, incomodar. Claro, no faltan las críticas que señalan el uso de la colección —y de iniciativas como la bienal— como herramientas para pulir la imagen pública de la empresa. Pero incluso desde esa tensión, el resultado sigue siendo relevante para el arte mexicano. Quizá valga la pena, al menos por un momento, separar el corporativismo de la experiencia estética.

Las obras de Constelaciones y derivas

Con 174 obras de más de 100 artistas latinoamericanos, Constelaciones y derivas presenta la revisión más amplia del acervo realizada en México hasta ahora. Sin embargo, lo más interesante no es la cantidad, sino la forma en que se planeó el recorrido. En lugar de organizarse de manera cronológica la exposición se construye a partir de “constelaciones”: una estructura curatorial que “conecta obras de distintas épocas y contextos a partir de afinidades formales, conceptuales o incluso emocionales”, según el departamento de comunicación del Museo.

En Constelaciones y derivas en MARCO.
Constelaciones y derivas presenta la revisión más amplia del acervo realizada en México. Foto: MARCO Press

Este enfoque no solo rompe con la idea de linealidad en el arte. También invita al espectador a interactuar de forma más intuitiva sin estar sujeto a temporalidad. Habrá quien prefiera una forma más tradicional de asistir a una muestra, pero este formato sin duda, resulta más acorde con la experiencia —y eso que no somos astronautas— de visualizar una constelación a la distancia (estando a la deriva en el espacio).

En Constelaciones y derivas hay momentos en los que una obra del siglo pasado dialoga con una pieza contemporánea, generando un encuentro que difícilmente surgiría en una disposición más tradicional. Ese factor es quizás uno de los mayores aciertos de la muestra.

Bajo la curaduría de Eugenia Braniff, Paulina Bravo y Beto Díaz Suárez —integrantes de la Colección FEMSA—, junto con la curadora independiente Adriana Melchor, la exposición se articula en cinco ejes: Territorios, Estructuras coloniales, Debatiendo la abstracción: geometría y forma en América Latina, Alquimia e Identidades. Más que categorías rígidas, estas etiquetas funcionan como líneas de investigación . Estas taxonomías evidencian las tensiones, continuidades y problemáticas que atraviesan el arte latinoamericano, y ponen a Rufino Tamayo, María Izquierdo y Diego Rivera —entre otros— a dialogar en el presente.

Constelaciones y derivas: Los temas de la exposición

En Territorios, por ejemplo, el paisaje deja de ser solo representación para convertirse en un campo político y simbólico. En Estructuras coloniales, las obras cuestionan las herencias de poder que aún persisten. Mientras tanto, Alquimia e Identidades exploran procesos más íntimos, donde lo material y lo simbólico se  fusionan. 

Constelaciones y derivas no busca contar una sola historia, sino abrir múltiples lecturas posibles. Generar relaciones que antes no eran evidentes, diálogos entre obras que no necesariamente compartían espacio. Preguntas que siguen vigentes en el imaginario del arte. Porque si algo deja claro la expo es que el arte latinoamericano no se puede reducir a una narrativa en línea recta, sino que se construye —como insinúa el título— a partir de conexiones en constante transformación. 

Constelaciones y derivas pieza
En Constelaciones y derivas hay momentos en los que una obra del siglo pasado dialoga con una pieza contemporánea. Foto: MARCO Press

En medio de la celebración de medio siglo de este acervo icónico, la muestra está disponible desde el 20 de marzo y hasta el 9 de agosto de 2026 en MARCO (Juan Zuazua y Padre Raymundo Jardón, Centro, Monterrey, N.L.). Vale la pena perderse un rato en esas constelaciones.

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Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.

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