Desde 2009 la galería LABOR, creada por Pamela Echeverría, promueve los procesos creativos basados en la investigación científica, política y sociológica. Menos es más, parece ser una de las premisas. Por ello, presentan cinco exposiciones al año. Cuatro de ellas, enfocadas en artistas representados por la galería; la quinta, «representa la visión conjunta de la galería y los artistas acerca del contexto contemporáneo», cuentan ellos mismos en su manifiesto.
Pedro Reyes, su quinta muestra en LABOR
Este 6 de junio, el artista multidisciplinario Pedro Reyes, inaugura su quinta muestra individual en LABOR. Reyes es sin lugar a dudas uno de los creadores contemporáneos mexicanos más reconocidos a nivel mundial. Su trabajo combina escultura, arquitectura, performance, video, participación pública y activismo, explorando temas sociales como la violencia, la política, la educación, la ecología y la transformación social. Su reciente documental Bajo la Nube, sí que nos hizo pensar nuevamente en la gran tragedia de la energía atómica.

El amate en la obra de Pedro Reyes
Ahora, el artista, en un tono menos alarmista y más bien contemplativo, presenta una serie de esculturas, invariablemente talladas directas en piedra con motivos verticales en concreto. Además, estas piezas vienen acompañadas de una colección de óleos sobre papel amate en los muros de la exposición.
El amate es el antiguo papel mesoamericano, y Pedro Reyes es uno de los artistas empeñados en su conservación, en un despliegue que fusiona el arte moderno con las técnicas ancestrales. Usualmente, Reyes conecta su obra escultórica con una profunda exploración gráfica de este material, como una especie de declaración de principios que reivindica su historia prehispánica.
“El arte es un fruto que nace en el corazón del artista”, es una frase de Hans Arp —el escultor, poeta y pintor franco-alemán y uno de los fundadores del dadaísmo— que Pedro Reyes ha retomado para explicar su nueva producción. «En ese sentido, estas obras han surgido como productos naturales de su mano, sin necesidad de parapetos o tesis que las gesten u organicen. Son obras que el artista deseaba realizar; junto a las que le gustaría vivir y cuya agenda se circunscribe a su concreción plástica específica», puntualiza un comunicado de LABOR.

Las piezas de la nueva muestra de Pedro Reyes en LABOR
En la muestra, podemos encontrar piezas como «Tleco» —un monolito triangular, escalonado y zigzagueante— o «Capricho», en la que inesperadas formas abultadas se encuentran entre sí. También destaca «Tatara», donde una serie de manos se posan sobre otra, disminuyendo progresivamente de volumen.
«La muestra es el resultado de un trabajo sostenido técnico y formal en torno a la escultura directa en piedra, ya sea recinto, tezontle, xiluca y cantera verde de Oaxaca en los que el artista demuestra su dominio total del material. A la vez, la producción de papel amate de gran formato es una extensión de su vocabulario visual habitado por la nomenclatura náhuatl que se encarna metafóricamente en su trabajo», complementa LABOR.

Aunque en esta ocasión Pedro Reyes parece alejarse de los proyectos de fuerte carga política que lo han convertido en una referencia internacional, la exposición mantiene una congruencia conceptual con su trabajo previo.
Pedro Reyes y la capacidad transformadora de los objetos y los materiales
Desde hace más de dos décadas, el artista ha explorado la capacidad transformadora de los objetos y los materiales, ya sea convirtiendo armas en instrumentos musicales, proponiendo espacios de diálogo colectivo o recuperando técnicas artesanales de antaño.
En estas nuevas esculturas, esa inquietud permanece latente: la piedra y el amate funcionan como vehículos para reflexionar sobre la permanencia, la memoria y la relación entre la creación contemporánea y las técnicas ancestrales que continúan definiendo la identidad cultural nacional.
La apertura de la exposición de Pedro Reyes tiene lugar de 1:00 pm a 6:00 pm en la galería LABOR: Francisco Ramírez #5 Col. Daniel Garza, Miguel Hidalgo, Ciudad de México.
