Fútbol y arte: esa misma emoción. Es un título arriesgado. Mucho. “¿Realmente comparten la misma emoción?”. El (pesimista) George Orwell no estaría de acuerdo: “El futbol, la cerveza y las apuestas llenaban el horizonte de sus mentes” sentencia en su (también pesimista) novela 1984. Para él, el arte no formaba parte de esa receta opiácea para las masas.

Otros detractores, sin embargo, han reconocido su fuerza. Carlos Monsiváis se burlaba del futbol, pero entendía su impacto: su capacidad de alterar el ánimo de todo un país. “El mundo unido por un balón”, decía el (nada pesimista) lema de México 86.
La curaduría de Guillermo Santamarina: más allá de la contemplación
Ahora, en pleno año mundialista, Fútbol y arte: esa misma emoción (el título oficial lleva acento, como lo pronunciaría Hugo Sánchez tras su larga temporada en España) en el Museo Jumex propone mirar más allá de la cancha. La muestra reúne alrededor de 75 obras de 69 artistas y plantea una lectura distinta de este fenómeno colectivo. Y sí, el riesgo es bien sorteado, pues encuentra convergencias suficientes (incluso de sobra), y el público sale con una visión diferente del fenómeno deportivo que continúa cautivando al mundo y haciendo que en la misma cancha se reunan incluso naciones en guerra.
Fútbol y arte: esa misma emoción demuestra que el deporte y la creación artística lejos de ser ámbitos opuestos —uno asociado al entretenimiento masivo y el otro a la contemplación estética—, comparten una misma capacidad de generar emoción, identidad y reflexión colectiva
La acertada museografía corre a cargo de Guillermo Santamarina, el reconocido curador y artista visual, responsable de programas en espacios como Ex Teresa Arte Actual, el Museo Experimental El Eco, el MUAC, el MUCA Roma y el Museo de Arte Carrillo Gil, entre muchos otros.

“Yo no sé nada de futbol”, reconoce. “Me acerco al futbol cada Mundial con una muy querida amiga; tenemos el rito de reunirnos para ver algunos partidos”. ¿Y quién mejor que un outsider del mundo pambolero para curar Fútbol y arte: esa misma emoción? Alguien que probablemente nunca se ha puesto la playera de las Chivas del Guadalajara o del Cruz Azul, pero con la sensibilidad adecuada para llevar a los terrenos del arte la muy particular estética del futbol.
Fútbol y arte: esa misma emoción, fuera obviedades
“Asumí el hecho de que tenía que ser una exposición especial. Que no podía ser simplemente como lo más obvio. Y creo que sí lo logramos”, reconoce con el alivio y la emoción que debe sentir un jugador al anotar un penalti decisivo mientras lo observa todo el estadio.
“Este mundial es bastante caótico. No entiendo cómo puede hacerse en tantas ciudades y con tantos juegos en medio de genocidios, en medio de cosas atroces. La verdad es que no me llama la atención en lo absoluto el juego, ni siquiera después de esta experiencia», revela.
Pero lo que sí le parece ahora mucho más atractivo es el enorme fenómeno: “Toda esa parte visual, simbólica y representativa del futbol, más allá del deporte, es decir, todo lo que hay alrededor”.

Toda la exposición está, por lo menos, conjugando, invitando y llevando a la reflexión un concepto que se llama pensamiento crítico” agrega Guillermo, “tal vez a mi ingenuidad como curador está particularmente vinculada a lo que sería una energía de humanismo, a pesar de un mundo tan jodido como en el que estamos viviendo».
El futbol como un cosmos donde se disparan formas interesantes
Santamarina no duda de que el futbol tenga una gran fuerza de creatividad y de imaginación, similar a los elementos que conforman el universo del arte. “La información, la intuición que lo ligan un poquito a la magia”, dice. “El futbol como un cosmos donde se disparan formas interesantes, no solo en la inmediatez de lo que sucede en la cancha».
Todos esos dispositivos —así los nombra él— están dispersos en ese mundo aparte que propone Fútbol y arte: esa misma emoción, desde los accesorios —el uniforme, los zapatos, el balón— hasta sus geografías. Todo este espacio delimitado para el juego se abre hacia las tribunas, el estadio y todos sus entornos. “Desde la pasión de los aficionados, los encuentros, las rivalidades, las colectividades, todo esto”, agrega Santamarina, quien nunca imaginó que la convergencia entre soccer —como se conoce en las otras sedes del Mundial 2026, Estados Unidos y Canadá— tuviera tanta convocatoria.

Entre los creadores incluídos, están: Maurizio Cattelan, Melanie Smith, Rafael Ortega y además, se cuenta con piezas icónicas de Francisco Toledo o Manuel Rocha Iturbide.
«Inicialmente no pensé que fuera a ser tan grande. No hay muchos artistas que hagan obra interesante a partir del futbol. Hay obra, pero buena, no tanta» – Guillermo Santamarina
Sí, así como hay buenos y malos partidos, hay obras buenas y malas, le comento. «El reto podía haber sido muy simple, pero fue mucho más complejo en ese sentido, pues había que encontrar obra que hablara más de nuestra realidad”, asegura Santamarina.

Historias de futbol
Fútbol y arte: esa misma emoción también retoma y exhibe historias que parecían perdidas. Como el relato casi olvidado de las mexicanas que golearon a la selección de Austria en 1970, “once mujeres, ahora ya señoras mayores, que fueron heroínas”, agrega Santamarina; o el recuerdo del abuelo futbolista de la artista Alejandra Laviada. “Eso también es un abrazo a la historia misma del futbolista y la relación que ha tenido con la sociedad. En el caso de la pieza de Alejandra, se trata de una microhistoria que corresponde a una esfera íntima, familiar, pero que es compartida de una manera en que podemos conectarnos».
El curador no olvida reconocer el trabajo de diseño museográfico de Mauricio Rocha: “Él, como fanático de futbol también presenta un trabajo que habla de su pasión cuando era niño y su registro semanal en cuadernos». Ni tampoco la vindicación de artista de performance Marta Minujín, quien presenta una obra paralela al momento de la dictadura en Argentina, en donde ella se planta al mundo sobre un estadio aprovechando la coyuntura «ofreciéndose de una manera pues quizá bastante soez, pero al mismo tiempo con cierto juego de ingenuidad y perversión”, comenta.

La experiencia de Fútbol y arte: esa misma emoción
De la vasta obra presentada en Fútbol y arte: esa misma emoción, al menos ocho piezas fueron comisionadas a artistas como Diego Berruecos, Iñaki Bonillas, Sofía Echeverri y Tercerunquinto. «El entrar a la exposición mediante la pieza de Paul Pfeiffer —artista contemporáneo norteamericano destacado por manipular imágenes de medios masivos para cuestionar la cultura del consumo— subraya el poder de la sinestesia, gestada con una inocencia y de una manera muy inmediata que habla de esta casi necesidad primaria hacia el juego”, finaliza Santamarina.
Sin duda, una experiencia lúdica y evocadora que resuena. No es la clásica muestra de arte y cultura pambolera metida con calzador: va más allá del vestidor y del campo de juego: su temática aborda cuestiones de género, comunidad, identidad, globalidad, implicaciones sociales y políticas, y además, está montada como un viaje que comienza desde las instalaciones en la explanada frente al museo, y nos lleva por un viaje pinturas, esculturas, instalaciones, fotografías y videos, a partir de referencias a canchas y símbolos de la cultura visual futbolera.
Apostamos a que si aún viviera, César Luis Menotti, el mítico director técnico argentino que siempre defendió al futbol como un agente cultural y que en algún momento acuñó frases como: «Se puede dejar de correr hacia el arco contrario, lo único que no se puede hacer es dejar de pensar», seguro disfrutaría mucho de Fútbol y arte: esa misma emoción. Y sí, sales soñando con balones eléctricos y distópicos.
