“El arte no debe excluir a nadie”, aseguró Pietrangelo Buttafuoco, presidente de la Fundación de la Bienal de Arte de Venecia. Sus palabras, fijan una postura clara en el complicado contexto generado por la renuncia del jurado internacional que decidió dar la espalda a la misión de valorar las obras de los participantes en el evento a partir del 9 de mayo.
Las reacciones tras la renuncia del jurado de la Bienal de Arte de Venecia
La crisis comenzó tras la decisión de la organización de permitir la participación de Rusia e Israel. Rusia había sido vetada desde 2022. Esta medida abrió el debate sobre la censura y si el arte debe involucrarse en temas políticos o mantenerse al margen de ellos.

La Bienal confirmó la renuncia del jurado en un breve comunicado. La presidenta, Solange Farkas, junto con Zoe Butt, Elvira Dyangani Ose, Marta Kuzma y Giovanna Zapperi, dejó su cargo de forma conjunta. Días antes, el grupo ya había mostrado su postura. Anunciaron que no otorgarían premios a Rusia ni a Israel.
Política y arte
A este escenario se sumaron reacciones políticas. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, reiteró que su gobierno no estaba de acuerdo con la decisión de permitir la participación rusa. Eso sí, reconoció la autonomía de la Bienal. Asimismo, señaló desconocer si las renuncias del jurado estaban relacionadas con la decisión del Ministerio de Cultura de enviar inspectores a Venecia.
Por su parte, el ministro Matteo Salvini respaldó el giro adoptado por la Bienal, calificando como una “gran idea” que el público asistente decida al ganador final de la Bienal. “Será una Bienal autónoma y democrática. No se puede mejorar eso”, afirmó. Hasta el momento, no se sabe cómo será el proceso de votación.
Recientemente, la Unión Europea recortó una subvención de 2 millones de euros a la Bienal debido a la participación de Rusia en la exposición, nación que volvía por primera vez desde la invasión de Ucrania en el año 2022. Cabe recordar que artistas rusos retiraron su participación ese mismo año y que el país no presentó exposición en 2024, cuando su espacio fue cedido a Bolivia. Su última participación formal había sido en 2019.
La postura de la organización de la Bienal
La Bienal, sin embargo, defendió con los dientes su postura. En un comunicado, subrayó que no tenía autoridad para impedir la participación de un país reconocido por la República Italiana. En el caso de Rusia, propietaria de un pabellón histórico en los Giardini desde 1914, bastó con la notificación de su intención de participar para ser aceptado sin censura.
«La Biennale di Venezia rechaza cualquier forma de censura de la cultura y el arte. La Bienal, al igual que la ciudad de Venecia, sigue siendo un lugar de diálogo, apertura y libertad artística, fomentando conexiones entre pueblos y culturas, con la esperanza constante de que terminen los conflictos »– Fundación de la Bienal de Arte de Venecia
La 61ª Bienal de Arte de Venecia, uno de los foros más importantes del sector a nivel mundial, abrirá sus puertas del 9 de mayo al 22 de noviembre, pero lo hará sin jurado oficial. Ante esta situación, la organización tomó una decisión emergente: los premios serán decididos por los propios visitantes. El anuncio de los ganadores se retrasará hasta el cierre del evento. Una medida excepcional que recuerda a una edición anterior marcada por la pandemia de COVID-19, cuando también fue necesario modificar las reglas del juego. Asimismo, se confirmó que se mantendrán “todas las participaciones”.
Los antecedentes de la polémica en la Bienal de Arte de Venecia
Como antecedente, en el ámbito latinoamericano ya se habían registrado tensiones vinculadas a la Bienal. El equipo curatorial que lideraba el proyecto del artista Patrick Hamilton, sometido al concurso para representar a Chile en la emblemática 60ª edición, renunció a su participación en el proceseo de la convocatoria abierta. El artista alegó problemas de organización, cambios no previstos y falta de transparencia en el proceso de selección del pabellón chileno.
Otros eventos culturales internacionales han enfrentado tensiones similares entre arte y política. En el Festival de Cannes de 2022, la organización prohibió la participación de delegaciones oficiales rusas, lo que generó reacciones divididas: algunos cineastas criticaron la decisión, mientras que otros la respaldaron como una postura ética frente al contexto bélico. A diferencia del caso actual en Venecia, no se produjo una renuncia masiva del jurado, aunque sí se evidenció una tensión política.
Más atrás, el propio Festival de Cannes vivió uno de los episodios más emblemáticos de intervención política en el arte. En 1968, en medio de las protestas sociales de mayo en Francia, el festival fue interrumpido y finalmente cancelado. Cineastas como Jean-Luc Godard y François Truffaut lideraron acciones para detener las proyecciones en solidaridad con el movimiento social de la época, evidenciando cómo los artistas pueden incidir directamente en el desarrollo de estos espacios culturales.
El episodio reveló cómo el arte puede intervenir directamente en la política. Hoy, la Bienal de Venecia vuelve a enfrentar un escenario parecido.
