Zacatecas es dueña de un sitio turístico que nos obliga a mirar al subsuelo: a más de 300 metros bajo tierra se encuentra la Mina el Edén, un espacio único en México y en el mundo. Sus paredes rocosas y profundas, que existen desde hace más de 500 años, conservan la memoria mineral que dio forma y espíritu a la ciudad.
Hoy, la Mina el Edén alberga un fascinante museo minero, rocas cargadas de historia y, por si fuese poco, un club nocturno donde el visitante puede bailar y convivir hasta altas horas de la noche, en el corazón mismo de la tierra.
Del cielo al fondo del suelo: Zacatecas, una ciudad vertical
El espectro turístico de Zacatecas puede ir, literalmente, del cielo al subsuelo. El viajero cultural puede comenzar el recorrido en las alturas, a bordo del teleférico que cruza el centro de la ciudad y ofrece una vista privilegiada de la traza urbana. Después, es posible descender hasta las cuevas de una mina histórica y única en su especie: la Mina el Edén.

La mina comenzó a explotarse en 1586. Pronto se convirtió en una de las más prósperas de la región. Durante siglos, de ella se extrajo oro, plata y otros metales que sostuvieron la economía local. Pero la cercanía con la ciudad y las constantes inundaciones obligaron a suspender los trabajos en 1960. El sitio no quedó en el abandono, sino que fue adaptado como centro turístico. La Mina el Edén, como la conocemos hoy, abrió sus puertas al público en 1975, durante la gubernatura de Fernando Pámanes Escobedo.
La Mina el Edén es un entramado de túneles, galerías y cavidades que descienden en distintos niveles. El recorrido inicia en un tren, que lleva a los visitantes a las entrañas del lugar. Desde el principio, el viajero puede apreciar los muros marcados por el esfuerzo, el trabajo y, a veces, la tragedia. También puede mirar las filtraciones de agua, caminar por los puentes colgantes y recorrer el Museo de las Rocas y los Minerales de Zacatecas, donde se exhiben metales fascinantes.

La Mina el Edén: la ambición y el capital bajo tierra
La Mina el Edén no sólo conserva la historia económica y laboral del pueblo zacatecano, también resguarda un relato brutal sobre la ambición, el egoísmo y la tragedia del capital. Bajo tierra, los ideales del progreso y la riqueza aparecen siempre marcados por el peligro, la soledad y el desastre.

Una de las historias más conocidas es la leyenda del minero Roque. Según el relato, Roque encontró una roca de plata y la ocultó para no compartirla con nadie. Cuando buscó la piedra otra vez, descubrió que había desaparecido. En su desesperación, blasfemó contra la divinidad. Como castigo, la mina se derrumbó sobre él y lo dejó atrapado para siempre en las profundidades.
Se dice que su rostro quedó petrificado en uno de los muros de la mina. Roque encarna la figura del hombre que rompe todo pacto con los otros, aquel para quien la riqueza deja de ser un medio y se convierte en el fin, en el amo absoluto. Una prefiguración de Wall Street o de Silicon Valley habita en el subsuelo zacatecano.

La ciudad de vuelta a la superficie
La experiencia subterránea no termina con la historia, la leyenda y la brutalidad. En el interior de la mina hay un centro nocturno donde el visitante puede bailar y beber en compañía de sus amigos. Este escenario se encuentra a más de 300 metros bajo tierra. Mina Club Disco and Bar es el cierre ideal para un día de turismo, después de haber cenado en restaurantes icónicos como Los Dorados de Villa o El Acrópolis.
Después de una noche de música, baile y descanso, el regreso a la superficie invita a continuar el viaje cultural por Zacatecas. El Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez ofrece una mirada moderna y rigurosa al arte mexicano del siglo XX, mientras que el Teatro Calderón, con su arquitectura y programación, permite cerrar el paseo con una experiencia escénica en el Centro Histórico.
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