Del 3 al 14 de febrero se celebra en la isla chilena el Tāpati Rapa Nui 2026, festival donde la identidad rapanui se despliega mediante competencias, danzas, cantos, arte, rituales y toda esa parafernalia cultural que quizás no sabíamos que necesitábamos ni que existía en uno de los paisajes más atractivos de Polinesia.

Durante el Festival Tāpati Rapa Nui de la Isla de Pascua se celebran distintas ceremonias ancestrales dedicadas al agua, la naturaleza o la divinidad.
Cortesía Festival Tāpati Rapa Nui

¿Un 14 de febrero en Isla de Pascua? Más allá de de la postal romántica y los moáis de fondo, febrero de 2026 es uno d elos mejores momentos para viajar a Rapa Nui. Coincidiendo con el Festival Tāpati Rapa Nui, la isla celebra su identidad, su cultura viva y su relación con el territorio, que ofrece al viajero algo mucho más interesante que una noche celebrando el San Valentín.

La historia detrás del festival Tāpati Rapa Nui y su temática 2026

La edición 2026 tiene como eje principal la temática Vai Maŋaro: el agua como origen y motor de la vida, inspirada en el envidiable complejo sistema hidráulico ancestral que, de algún modo, es antecedente de la hoy muy celebrada sostenibilidad ambiental. “Queremos poner en valor la relación espiritual y práctica que nuestros ancestros mantenían con este recurso, recordando que su cuidado define el futuro de nuestra cultura y de las nuevas generaciones”, destacó la alcaldesa de la isla, Elizabeth Arévalo Pakarati.

Los antiguos pobladores de la región —a quienes también se rendirá homenaje en 2026— contaban con soluciones simples pero ingeniosas, siempre en diálogo con la geología local. Todo, con la misión de aprovechar al máximo lo que tenían a su alcance, especialmente el agua. ¿Minimalistas sin saberlo? Su enfoque, orientado a la supervivencia, resulta digno de reconocerse en estos tiempos en que, por ejemplo, una botella de la marca japonesa Fillico Jewelry Water cuesta entre 100 y 300 dólares.

La isla está asentada sobre roca volcánica permeable, sin ríos superficiales y el método de recolección de los pobladores era casi poético: esperar a que la lluvia se filtrara de la roca, seguir su recorrido invisible bajo tierra y recolectarla cuando emergía en la costa, como si el océano les devolviera lo que les corresponde. Todo esto sin manuales, sin consultorías y, desde luego, sin ChatGPT para explicarles la logística.

La Isla de Pascua pertenece a Chile aunque ttiene un alto grado de autonomía. Además su compromiso con la protección del medio ambiente mediante técnicas tradiconales de cultivo, reciclaje y uso del agua y energías renovables.
©Livia Enomot/Unsplash

En la zona del humedal Ava Ranga Uka, en la parte central del islote, los arqueólogos descubrieron canales, terrazas de piedra de diferentes alturas y estructuras que parecen represas o estanques construidos para manejar flujos acuáticos. Se trata de un sistema que hoy podríamos describir como una especie de land art hidráulico, donde la infraestructura se confunde con el territorio y la tecnología es indistinguible de la cultura.

Qué hacer en el Tāpati Rapa Nui 2026: más de 40 opciones a elegir

No, los deportes extremos no son inventos del turismo millennial: espera a ver el Haka Pei. En esta actividad, los competidores se lanzan colina abajo sobre troncos de plátano, como si luchar contra la gravedad fuera el deporte nacional. Una postal perfecta para quienes disfrutan del vértigo; si tienes seguro de viaje, lo vas disfrutar.

Además, las actividades —se cuenta con más de 40 opciones culturales y artísticas, muchas de ellas, abiertas al público— incluyen el Tau‘a Rapa Nui, un triatlón que combina remo en vaka ama, carrera a pie y natación en un volcán inundado. Suena bien y contemporáneo —como de un reality de supervivencia televisado—, sobre todo porque se trata de un evento creado en los años sesenta —sí, los hippies siempre tienen la culpa de todo— para honrar una identidad milenaria.

El festival en la Isla de Pascua celebra la cultura rapanui, las tradiciones polinesias, la identidad y ritualidad isleñas, y la  gastronomía típica de Pascua.
Cortesía Tāpati Rapa Nui

El Tāpati nació en aquella década marcada por el panfleto de amor y paz, sí, aunque no precisamente como una excentricidad folclórica a la que George Harrison le hubiera dedicado una canción, sino como un acto de afirmación cultural ante un Estado, el chileno, que entonces entendía poco del valor simbólico de la isla. Los rapanui llevan décadas negociando con Chile mayor autonomía y control de su propio territorio, y su festival es también un recordatorio de que aquí la cultura es resistencia. Por ello, cada edición es una forma de reinscribir su memoria colectiva en el calendario, un post it de que la modernidad no borró su genealogía.

Las otras actividades en el Tāpati Rapa Nui

Las carreras de caballos, otra de las actividades destacadas, ponen a prueba la velocidad. Y también nos ofrecen el Kai Kai. Esa narración que consiste en crear figuras con cuerdas mientras se cuenta una historia y que parece un juego infantil es, en realidad, poesía ancestral que no encontrarás en TikTok. Durante las noches, el parque Hanga Vare Vare se convierte en el escenario principal y se presenta a la Reina del Tapati, una mujer —por lo general, joven— que simboliza a uno de los dos clanes en competencia. No es un concurso de belleza, es una representación del orgullo familiar y la identidad local.

Takona o cómo la piel se convierte en archivo cultural

El Takona no es maquillaje; es un manifiesto de identidad. Los cuerpos de locales y visitantes se adornan con pigmentos naturales que dan cuenta de batallas, símbolos y pequeñas metáforas de la vida rapanui. Una forma de recordar que, antes de los tatuajes de estudio, ya existía un arte lejano que convertía la piel en narrativa. Sin duda, otra de las actividades que hacen que el periplo valga la pena.

Pero además de todo, y más allá de las imágenes carnavalescas de las anteriores ediciones que podemos ver online —con mujeres locales bailando al estilo Carnaval de Río— el domingo de Rapa Nui es una celebración sagrada para los nativos, un homenaje muy en serio hacia el conjunto de tradiciones de esta tierra y la forma de honrar correctamente un linaje vivo.

“La Tāpati es mucho más que una celebración: es el corazón de nuestra memoria cultural y el espacio donde reafirmamos nuestra historia y proyectamos nuestro futuro. Cada competencia, cada canto y cada danza son un acto de memoria y esperanza que nos une como pueblo”, explica la Alcaldesa de la Municipalidad de Rapa Nui.

Cocina polinesia y chilena: Qué comer en la isla de Pascua en el Tāpati Rapa Nui

Durante el festival, se pueden disfrutar además de la gastronomía típica de la Isla de Pascua, con todo el sabor de la cocina polinesia y chilena, y una presencia importante a los productos del mar.

Se vale emocionarse como Tattoo en La Isla de la Fantasía con platillos como Umu Rapa Nui o Curanto Pascuense —el plato típico del lugar, cocinado en un hoyo en la tierra con leña y piedras ardientes, con carnes, pescados, mariscos y verduras locales envueltas en hojas de plátano—, un Tunu Ahi —marisco cocinado a la parrilla— o el Po’e, un postre tradicional de la Polinesia, hecho a base de camote, compota y leche de coco.

Hay varias formas de llegar a la Isla de Pascua, pero más allá de las recomendaciones prácticas, hay que ir con espíritu de disfrutar y respetar la naturaleza y las tradiciones.

Cómo llegar a Tapati Rapa Nui

Para llegar a Rapa Nui, el acceso más conveniente es por vía aérea. Los vuelos parten desde Santiago de Chile con destino al Aeropuerto Mataveri (IPC), en un trayecto de no más de 5 horas y 40 minutos. También hay conexiones desde Papeete, en Tahití, y en ciertas temporadas es posible arribar en crucero. Dada la alta demanda —sobre todo durante el festival Tapati— es aconsejable asegurar los pasajes de forma anticipada.

La edición del Festival Tāpati Rapa Nui 2026 tiene como eje principal la temática Vai Maŋaro: el agua como origen y motor de la vida.
Cortesía Festival Tapati Rapa Nui.

¿El Tāpati Rapa Nui es un evento para turistas convencionales?

Sí, pero no se trata de un simple performance folkie para ir a posar para la foto con las estatuas monolíticas de la isla de fondo. Es ante todo un recordatorio de que hay lugares donde la tradición sigue viva y se sincretiza con la modernidad sin dejar de honrar su pasado, para descubrir cómo un pueblo un tanto misterioso se abre, festeja, baila, crea, compite y se pinta el cuerpo para decirnos cara a cara que su historia se sigue escribiendo.

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