El espacio ubicado en Lamartine 415, en Polanco, gestiona —a través de Fondos Artísticos— la obra de cinco figuras clave del arte moderno en México: Ángela Gurría, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce y Abel Quezada, de quienes presentaron, entre otros artistas, obras en el espacio más grande de Zona Maco 2026.

Durante décadas, gran parte del quehacer artístico en la región ha sido leído como una promesa futura, pocas veces como un presente plenamente consolidado dentro del circuito global. Fundada en 2005, Proyectos Monclova contradice un poco esa narrativa. No desde una posición de un espacio local con aspiraciones internacionales, sino como una estructura diseñada desde su origen para posicionar a sus artistas —históricos, modernos y contemporáneos— en el mismo terreno simbólico y comercial que cualquier otro dentro del mercado global del arte.
Proyectos Monclova: ¿a qué artistas representa?
Desde sus inicios Proyectos Monclova se ha jugado sus cartas presentando obras que conversan entre distintas épocas e impulsando de forma activa la proyección del arte latinoamericano a nivel global: “Nuestra labor número uno es buscar que nuestros artistas sean reconocidos a la par de cualquier otro en el mundo”, indica Lovera. ¿Lo han logrado?
“Las metas de la galería son seguir expandiendo nuestro programa y llevar a todos nuestros artistas a las distintas ferias internacionales en las que participamos: Art Basel en Miami, Frieze Art Fair en Londres, TEFAF Maastricht en Países Bajos…”, comenta Alexandra.

“En Asia no se tenía mucha idea de la mayoría de los artistas mexicanos, pero ya tenemos seis años yendo a Hong Kong y ahora nos ubican perfectamente. Por ejemplo, Gabriel de la Mora ha tenido muestras en el Museo M+, el prestigioso museo global de cultura visual contemporánea de aquel país”.
Actualmente, el espacio ubicado en Lamartine 415, en Polanco, gestiona —a través de Fondos Artísticos— la obra de cinco figuras clave del arte moderno en México: Ángela Gurría, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce y Abel Quezada.
Además, la galería vela por los intereses de figuras modernas consolidadas como Gabriel de la Mora, artista conceptual que utiliza objetos cotidianos y residuos como suelas de zapatos, cáscaras de huevo, restos de goma de borrar y pelusa en sus piezas; y del arquitecto, diseñador y museógrafo Eduardo Terrazas, una de las grandes figuras nacionales de la segunda mitad del siglo XX. A la par, administra el trabajo de más de veinte creadores en proceso de expansión.
Zona MACO 2026: ¿qué vimos de Proyectos Monclova en la feria?
La feria, que tuvo lugar del 4 al 8 de febrero de 2026, representa uno de los escaparates más importantes para la galería. No por nada, cuentan con el espacio más grande del evento: “Tenemos prácticamente una pared para cada uno de nuestros veintitrés creadores”.
Aunque cuenta con alcance global, la feria definitivamente opera como una plataforma regional para América Latina y como un aparador de validación produciendo valor simbólico y narrativas que influyen en la visibilidad del arte latinoamericano.
“En Zona MACO abrimos las paredes para que los coleccionistas entiendan qué es realmente Proyectos Monclova”
Entre los artistas participantes se encuentran, además de los ya mencionados, James Benjamin Franklin —no, no es descendiente del señor que adorna los billetes de cien dólares—, Ištvan Išt Huzjan, Circe Irasema, Néstor Jiménez, Iván Krassoievitch, Josué Mejía y Adrien Missika, junto con nombres como Yoshua Okón, Edgar Orlaineta, Hilda Palafox, Andrés Pereira Paz, Chantal Peñalosa Fong, Aydeé Rodríguez López, Michael Sailstorfer, Alejandra Venegas y Tercerunquinto, el colectivo integrado por los artistas regiomontanos Gabriel Cázares y Rolando Flores.
Como artistas invitados —aún no representados formalmente por la galería— se sumaron dos figuras de la escena brasileña: Macaparana, vinculado al neoconcretismo, y Juan Parada, cuyo trabajo explora la tridimensionalidad a través de escultura, instalación 3D y tecnologías digitales.
Cómo llegan las obras a Proyectos Monclova: “No buscamos artistas: los encontramos.”
“No buscamos algo específico. A veces, en una feria, en alguna parte del mundo, al pasar por un stand vemos una obra que realmente nos provoca y hablamos con el galerista para trabajar en conjunto. Todo nace de encontrar al artista, no de buscarlo”. Para Proyectos Monclova es fundamental darles el mismo peso a todos los creadores que forman parte de su grupo: “Si tienes demasiados artistas, vas a tener que espaciar sus exposiciones y se pierde el momento”. Calidad sobre cantidad parece ser una de las máximas que los rigen.

“El nuevo coleccionista joven no es una promesa: ya está comprando”
“Parte de nuestra labor es intentar educar a nuevos coleccionistas, interesarlos en el arte mexicano y latinoamericano. Es la lucha constante que enfrenta cualquier espacio latinoamericano”, asegura al hablar de los desafíos de la galería. Proyectos Monclova tampoco pierde de vista al esteta novato que, cuenta Lovera, suele inclinarse por propuestas emergentes. “El coleccionista joven no es una promesa: ya está comprando. Lejos de ser una promesa a futuro, el relevo generacional ya está ocurriendo: coleccionistas de entre 30 y 40 años se acercan al arte con una lógica más cercana, participativa y formativa que la del comprador tradicional. También ofrecemos muchas novedades y nos interesan los creadores nuevos. En 2026 estaremos presentando algunos de ellos; estamos en plena selección”.
“El problema del arte latinoamericano no es su calidad, sino el tiempo que tarda en ser reconocido”, asegura a AW Magazine Alexandra Lovera, directora de ventas de Proyectos Monclova
El modelo de Proyectos Monclova
En cuanto a su modelo, Proyectos Monclova opera desde una lógica poco jerárquizada y claramente colaborativa. El equipo funciona casi como una familia: ventas, producción, logística, registro, comunicación y contenido participan de manera activa en la planeación de las exposiciones y la selección de obra. Teófilo Cohen, director de la galería —quien además figura en el Comité de Selección de ZⓈONAMACO 2026— tiene generalmente la última palabra, pero las discusiones son colectivas, atendiendo siempre a los contextos específicos de cada caso. El programa expositivo se construye con una visión de largo plazo y se planifica con hasta tres años de anticipación, lo que permite un desarrollo sólido y estratégico de cada artista. En ausencia de un curador formal, la selección, generalmente ecléctica, surge del diálogo constante entre el director, el equipo y los propios creadores.
“El artista es romántico; el trabajo de la galería es canalizarlo”
“Tenemos un toque de arte moderno y también una parte muy fuerte de arte contemporáneo. Pero no hay una línea rígida, como sucede en ciertas galerías donde se reconoce claramente una tendencia específica. En nuestro caso no creemos que exista un solo estilo o movimiento. Basta con que sea algo que nos mueva y nos inspire. Eso sí, con el ojo de ventas vigilando”, puntualiza Alexandra sobre su rol de Gran Hermana. Y es que desde su papel como Directora de Ventas, reconoce que los artistas suelen ser muy románticos y guardar especial aprecio por obras que no siempre son las más rentables. “Justamente ese es nuestro trabajo: canalizar las piezas y actuar como curadores, sin serlo profesionalmente”.
Proyectos Monclova continúa navegando entre el romanticismo creativo y la estrategia de mercado, con la ambición de consolidar una narrativa en la que el arte latinoamericano tenga un presente plenamente visible dentro del circuito internacional.
