Sí, el arte está en todos lados, pero hay espacios donde florece y acompaña los viajes y las estancias latinoamericanas, con historias, legados e iniciativas que mantienen viva la creación. Seleccionamos cinco hoteles con arte en América Latina donde, además de una habitación de lujo, una vista al mar o al paisaje citadino y una experiencia de viaje evocadora, te puedes encontrar con una instalación de arte, una obra contemporánea o un artista dejando su huella.

Atix: el universo de Gastón Ugalde en La Paz
En el moderno y afable barrio residencial de Calacoto —que significa “montón de piedras”— se encuentra este hotel. El barrio pertenece al Macrodistrito Sur de La Paz, Bolivia. Atix incorpora el arte boliviano en su oferta de hospitalidad. Las obras de Gastón Ugalde, el “Warhol andino” o el enfant terrible del arte, ocupan un espacio central en sus interiores. Permiten aproximarse al universo visual del artista durante la visita.
Aquí, recorrer los espacios invita a detenerse en las obras y descubrir cómo dialogan con el lugar. Para quienes buscan hospedarse en un sitio donde el arte forme parte de la experiencia, Atix ofrece un acercamiento a la creación boliviana.
El periplo continúa en el restaurante Ona, cuyo menú celebra la biodiversidad del país y sus tradiciones gastronómicas. En el último piso, el bar cuenta con piscina y jacuzzi, y ofrece un lugar para disfrutar de un coctel con vistas panorámicas de La Paz.

The Art Hotel Medellín: obras entre muros de ladrillo
Ubicado en El Poblado, The Art Hotel Medellín integra obras de autor en espacios definidos por el ladrillo, la madera sólida y la luz natural. El diseño industrial y contemporáneo de la construcción completa el conjunto. Las piezas conviven con las zonas de hospedaje y contribuyen al carácter arty que el hotel ostenta en su nombre. El hotel apoya el talento de jóvenes de las comunidades y artistas locales: sus pasillos y habitaciones exhiben murales, grafitis y piezas originales que incluso se pueden adquirir.
El recorrido puede comenzar en sus propios interiores y continuar por una de las zonas más exclusivas de Medellín. La relación entre las obras, la arquitectura y el mobiliario propone una experiencia que invita a detenerse en los detalles durante la travesía por tierras colombianas.
En el último piso, The Up Garden Rooftop ofrece una vista hacia las montañas de Antioquia y el paisaje urbano de El Poblado. Su terraza es un lugar para disfrutar de desayunos, cocteles y brunchs nocturnos, con música de DJ en vivo.

Club Hotel Casapueblo: el universo de Páez Vilaró
Casapueblo tiene una relación directa con la vida y la obra de Carlos Páez Vilaró. El artista uruguayo desarrolló esta construcción frente al mar, en la que reúne el concepto de un hotel con un museo. El Museo Taller conserva y exhibe pinturas, cerámicas y esculturas de distintas etapas de la trayectoria del artista, entre lo figurativo y lo abstracto.
Arribar al Club Hotel Casapueblo permite acercarse a un conjunto donde la arquitectura forma parte de la experiencia de la visita. Sus terrazas, pasadizos y formas irregulares invitan a contemplar el edificio como una creación vinculada al paisaje de la zona de Punta Ballena. La visita al museo complementa la estancia con una aproximación al trabajo del artífice.
La estancia también ofrece habitaciones, suites y apartamentos con vista al océano. Cuenta con tres piscinas —una de ellas climatizada y con hidrojets—, gimnasio, sauna, spa y solárium. El bar y el restaurante Terrazas completan el concepto. Cada tarde, la tradicional Ceremonia al Sol invita a contemplar el atardecer desde el museo, en este universo creado por Páez Vilaró.

Hotel B: una colección para recorrer en Barranco
Hotel B encuentra en el arte una parte visible de su identidad limeña. En esta mansión de estilo Belle Époque, construida en 1914 en Barranco, las obras de artistas latinoamericanos acompañan el recorrido por los pasillos, la biblioteca, el patio y los salones. La colección privada reúne más de 300 obras originales. Y también incorpora artesanías y objetos que acercan a los huéspedes al espíritu de los artistas.
Diseñada originalmente por el arquitecto francés Claude Sahut y restaurada bajo la dirección de David Mutal, la construcción conserva elementos clásicos como el mármol italiano, los techos altos y los balcones, que conviven con un diseño contemporáneo. La ubicación amplía la experiencia: la zona ofrece galerías, edificios históricos y espacios culturales que permiten continuar la exploración fuera del recinto. Así, la estancia puede convertirse en una introducción a la escena artística limeña, con una colección como punto de partida.
La experiencia se mantiene a tono en su restaurante de enfoque peruano-mediterráneo y en el bar, con una propuesta de coctelería de autor. La biblioteca y el rooftop completan los espacios de este hotel boutique, miembro de Relais & Châteaux, donde el arte acompaña distintos momentos de la estancia.

Hotel El Ganzo: un lugar donde el arte sigue ocurriendo
En El Ganzo, el arte forma parte de un programa que incluye residencias y colaboraciones artísticas. Los artistas intervienen habitaciones y otros espacios mediante murales y proyectos que modifican la experiencia de la estancia. La creación se incorpora al alojamiento como una actividad que continúa desarrollándose desde su apertura en 2013. Entre los creadores que han participado se encuentran José Dávila, Pedro Reyes, Marco Rountree, Mauricio Limón y Aldo Chaparro.
La música también tiene un espacio propio en su estudio subterráneo, Underground Studio, donde los músicos crean y registran sesiones, mientras que iniciativas como Ganzo Radar abren espacio a músicos independientes. Para quienes buscan una estancia vinculada con procesos creativos, El Ganzo propone un encuentro entre artes visuales, música y comunidad.
La estancia se complementa con una piscina en la azotea y un spa. Un corto viaje en lancha conduce a su club de playa, con una propuesta exquisita de gastronomía y coctelería. El hotel es exclusivo para mayores de 18 años. Permite alternar el encuentro con la creación y los momentos de descanso frente a las olas del océano Pacífico.

Estancias que podrían ser una obra de arte
Estos destinos están al alcance de un vuelo o, si estás en alguno de estos países, de un viaje por carretera para entrar en sintonía con el paisaje. Entre las obras de Gastón Ugalde en La Paz, los murales de Medellín, el universo de Páez Vilaró en Punta Ballena, la colección de Hotel B en Lima y las residencias creativas de El Ganzo en Los Cabos, hay distintas maneras de hacer del arte parte de la estancia.
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