Mariajosé Fernández-Plenge recostada sobre una estructura cúbica de madera como parte de una instalación artística en un espacio expositivo.

Mariajosé Fernández-Plenge: «El arte puede ser incómodo de distintas maneras»

Alejandro Mancilla Autor: Alejandro Mancilla Fecha:

En el arte todo se vale, incluso cambiar de disciplina. Mariajosé Fernández-Plenge es una artista visual que, tras dedicarse durante años a la fotografía, decidió expandir su práctica hacia otros procesos. La artista nació en Lima, donde estudió Comunicación Audiovisual, y posteriormente cursó el programa de fotografía documental del International Center of Photography de Nueva York. En su obra, Mariajosé explora el sonido y la temporalidad desde una sensibilidad íntima, dando forma a piezas evocadoras que invitan a reflexionar sobre el cuerpo, la memoria y el paso del tiempo. Sobre ello, conversamos con la creadora peruano-alemana.

Retrato de Mariajosé Fernández-Plenge frente a una instalación formada por múltiples relojes conectados entre sí.
Mariajosé Fernández-Plenge posa frente a una instalación de relojes que aborda la percepción del tiempo y la memoria. Fotos: Cortesía de la artista.

¿Cómo te encuentras en este momento de tu vida artística y personal?

Justo me has agarrado en Lima porque el miércoles regreso a Londres. Acá todo está súper tranquilo (NDRLR: la entrevista se llevó a cabo un día antes del Día de la Independencia en Perú) y es feriado. Además, con el fenómeno de El Niño estamos en invierno, pero parece verano, entonces todo el mundo se ha ido a la playa. Yo no he podido hacer mucho porque toda esta última semana he estado en cama. Me dio sinusitis. Soy súper alérgica y en primavera me dio una alergia muy fuerte en Europa. Se fue complicando y, como nunca antes había tenido sinusitis, no entendía qué me estaba pasando. Por suerte ya estoy mucho mejor. También han estado pasando cosas muy bonitas con mi trabajo. Estoy viendo oportunidades con una galería que suele llevar a sus artistas a muchas ferias internacionales. El próximo año harán una exposición colectiva y, si todo sale bien, voy a formar parte de ella.

Entre dos modelos de formación en el arte

Has estudiado tanto en Nueva York como en Londres. ¿Qué diferencias encontraste entre ambos modelos de formación artística y cuál crees que se adapta mejor a la práctica de un artista latinoamericano?

Creo que depende de la personalidad y de la práctica de cada artista. Mucha gente que entró a la maestría del Royal College of Art sintió —y eso ha sido muy conversado este año, no sé si es así todos los años— que el sistema es muy libre. Si tú no tienes una práctica personal de ir al estudio y trabajar es complicado, porque no te llevan de la mano, hacen que lo hagas. Te dan tu taller y, de ahí, hay lectures a las que puedes ir o no, workshops en los que te puedes inscribir si quieres, pero nadie toma asistencia ni te obliga a participar. No hay calificaciones, solo pass or fail.

Mariajosé Fernández-Plenge durante una performance frente a una instalación compuesta por relojes conectados mediante cables, en un espacio expositivo.
Mariajosé Fernández-Plenge presenta una performance en diálogo con una instalación de relojes que explora la percepción del tiempo, la memoria y la experiencia humana. Fotos: Cortesía de la artista.

¿Cómo ha sido tu experiencia reciente en el Royal College of Art de Londres?

Ha sido una experiencia muy distinta a lo que esperaba. Aunque ya hice mi degree show, el programa tiene un calendario diferente: aún debo presentar una sustentación y seguir trabajando en el estudio antes de graduarme oficialmente. Lo que más disfruto es tener tiempo para explorar sin la presión constante de las entregas.

De la fotografía a la práctica multidisciplinaria

¿Cómo recuerdas tu transición de la fotografía hacia una práctica artística multidisciplinaria?

Yo comencé con la fotografía porque siempre he sido una persona completamente visual. Pensé que eso significaba hacer fotografía. Cada vez que trataba de hacer algo más artístico, me llevaban por otro camino, así que siempre desarrollé mis propios proyectos por fuera. Tomé cursos, pasé un verano en la Universidad de las Artes de Londres y fui buscando mi propio camino. Después me fui a estudiar fotografía a Nueva York, al International Center of Photography.

Hice el programa de un año, que es muy conocido por su enfoque en fotoperiodismo porque fue fundado por Robert Capa. Pero a las dos semanas de haber empezado me di cuenta de que no quería ser fotoperiodista, sino dedicarme a una práctica mucho más conceptual.

Cianotipias de Mariajosé Fernández-Plenge que representan siluetas del cuerpo humano mediante autorretratos experimentales en tonos azules.
Cianotipias de Mariajosé Fernández-Plenge que exploran el cuerpo como territorio de memoria y transformación. Fotos: Cortesía de la artista.

¿Cómo siguió evolucionando tu práctica artística después de la fotografía? ¿Hubo alguna otra disciplina que en ese momento sintieras capaz de responder a las preguntas que la fotografía ya no podía abordar?

Estaba leyendo un libro de Simone de Beauvoir sobre cómo distintas culturas entienden esa etapa de la vida y descubrí que el textil me ofrecía muchas más posibilidades para abordar esas ideas que la fotografía. Así empecé a combinar fotografía y textil, aunque al principio me sentía insegura porque no tenía una formación sólida en esa disciplina.

Sonido, cuerpo y vergüenza

¿Cómo nació tu interés por trabajar con el sonido?

Empecé a volver a pensar en el arte y retomé una idea que llevaba mucho tiempo rondándome, pero que nunca había logrado concretar. Quería hablar sobre el cuerpo, pero todo lo que imaginaba desde la fotografía me hacía pensar que ya estaba hecho todo al respecto. Sentía que no era el medio adecuado y no encontraba la forma de abordarlo.

Vista de una instalación de Mariajosé Fernández-Plenge con fotografías, esculturas sonoras y piezas murales en una sala de exposición.
Vista de una instalación de Mariajosé Fernández-Plenge que combina fotografía, escultura y sonido para reflexionar sobre el tiempo y la memoria. Fotos: Cortesía de la artista.

Entonces empecé a grabar con mi celular los sonidos de mi propio cuerpo, simplemente apoyando el teléfono sobre distintas partes. Me interesó mucho saber cómo sonaban. Después conocí a un productor de sonido que tenía su estudio muy cerca de Parsons y me propuso grabarlos ahí para limpiar los audios. Las primeras grabaciones todavía «sonaban a iPhone», pero ya tenían algo que me llamaba la atención. Me parecían muy raras y hasta me daba vergüenza escucharlas. Justamente esa incomodidad me hizo sentir que iba por el camino correcto.

El arte y la incomodidad

¿Entonces consideras que el arte debe seguir incomodando para ser relevante?

No creo que todo el arte tenga que incomodar, pero sí pienso que debe provocar una reflexión.

«El arte puede ser incómodo de distintas maneras, para bien o para mal, pero siempre debe mover algo en quien lo experimenta y obligarlo a detenerse a pensar»

¿Cómo surgió la instalación Cuerpo?

La primera versión nació a partir de una exposición que monté en una casona. Ahí presenté una serie de autorretratos en cianotipia y retomé un proyecto anterior al que le di una nueva vuelta, Whimsical Cartographies. Eran fotografías en gran formato, 4×5, de montañas en Perú y de cuerpos. La idea era que no pudieras distinguir con claridad qué era el cielo, qué era una espalda o qué era una montaña; todo estaba deliberadamente mezclado.

Tuvimos apenas un mes para preparar la muestra y solo nos prestaron la casa durante una semana. Eso significó que la exposición permaneciera abierta únicamente 24 horas, porque había que montar y desmontar en muy poco tiempo. Creo que justamente ese carácter efímero terminó dándole mucha personalidad a la obra.

Retrato de la artista Mariajosé Fernández-Plenge sentada en un sillón verde dentro de un espacio iluminado por luz natural.
Retrato de Mariajosé Fernández-Plenge, artista visual peruano-alemana cuya obra explora el cuerpo, el sonido y la temporalidad. Fotos: Cortesía de la artista.

Arte, tiempo y consumismo

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

Estoy preparando una performance y, al mismo tiempo, desarrollando un proyecto que ya sé que me va a tomar muchos años. En realidad son siete proyectos que giran en torno al duelo, pero entendido de una manera muy amplia. No solo hablo de la muerte de alguien querido, sino de todos los duelos que atravesamos en la vida: un duelo sentimental, un duelo laboral, la salida de un amigo o una amiga de tu vida, incluso los duelos del cuerpo, porque el cuerpo cambia y envejece.

Esos son los dos caminos en los que estoy enfocada ahora. Además, también estoy investigando el consumismo. Al final, todo mi trabajo termina teniendo que ver con el tiempo.

Mariajosé Fernández-Plenge realiza una performance dentro de una estructura metálica en un espacio expositivo.
Mariajosé Fernández-Plenge durante una performance que explora la relación entre el cuerpo, el espacio y los límites físicos. Fotos: Cortesía de la artista.

Sí, veo que el tema del tiempo y la permanencia aparece constantemente en tu obra. ¿Por qué se ha convertido en una obsesión artística?

Porque me interesa pensar cómo funciona el tiempo y cómo condiciona nuestra experiencia. Utilizo materiales que cambian con los años, como el cianotipo o el acero corten, precisamente para que la obra siga transformándose. También me interesa la relación entre tiempo, memoria, nostalgia y migración: cómo recordamos los lugares, cómo cambian esos recuerdos y cómo nosotros también cambiamos con ellos.

Foto de portada: Kiian Shao

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Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla

Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.