Ofrenda con marco de algodón blanco, arco de flecos terracota, camino textil con calaveras y rosario, entre cempasúchil y velas.

CARALARGA teje la memoria de Día de Muertos en el Hotel San Fernando de CDMX

Redacción AW Autor: Redacción AW Fecha:

Un rosario escultórico, calaveras de algodón y un arco de flecos terracota protagonizan la ofrenda creada por el estudio mexicano para el Hotel San Fernando.

El Día de Muertos se vive, paradójicamente, con estilo y una tradición que toma otros derroteros. En el altar de Día de Muertos de Lounge Fernando conviven un rosario escultórico de grandes dimensiones, un camino de algodón conformado por calaveras, flores de temporada y un vistoso arco de flecos terracota. En este altar de diseño, los hilos adquieren volumen y los objetos alusivos a la memoria y la devoción por los seres queridos que ya no están encuentran una expresión material sui géneris y evocadora.

Sin duda, CARALARGA, el estudio mexicano de diseño textil, ha logrado darle un nuevo toque a la tradición de la ofrenda en la tercera edición de esta colorida iniciativa.

Detalle de textil de algodón claro con una calavera y motivos florales en contraste terracota, junto a cuentas de rosario y velas.
Calaveras, flores y flecos dan forma al Camino de Muertos, elaborado en algodón natural. Foto: cortesía de CARALARGA.

El lugar revestido de esta tradición: el Hotel San Fernando, en la colonia Condesa de la Ciudad de México. Con el diseño de CARALARGA, el recinto continúa creando historias alrededor de una colaboración que pretende perdurar y que, en esta entrega, expande sus horizontes con la consigna de seguir contando con estudios y artistas que, desde su trinchera, se acerquen a la tradición mexicana del altar de fieles difuntos.

Este año, la instalación apuesta por el diseño con fibras naturales y los procesos manuales: el tejido, los amarres y la repetición de formas construyen una composición dedicada tanto a quienes han partido como a los oficios y las costumbres que permanecen entre los vivos. Si esto no es arte, quizás nada lo sea.

Marco rectangular de algodón blanco con haces radiales, amarres terracota y extremos de fibra expuestos, visto de lado.
El Marco Purépecha de CARALARGA hace visibles los amarres y las fibras que construyen su forma. Foto: cortesía de CARALARGA.

La memoria como punto de partida

“CARALARGA aborda el Día de Muertos desde una idea de continuidad. La ausencia encuentra una forma de presencia en los gestos que se repiten, los objetos que se conservan y las costumbres que pasan de una generación a otra. Bajo esa mirada, el altar ofrece un lugar para reconocer los vínculos que sobreviven a quienes los originaron”, afirma el comunicado oficial.

Y sí, es evidente que el estudio de diseño se apropia, en el buen sentido, de la conversación y nos trae esta tradición en un formato original y totalmente ad hoc a su lenguaje textil y concepto.

Boceto frontal de un arco semicircular con flecos terracota, dos soportes verticales y una base de madera.
El diseño del Arco de Altar explora la disposición concéntrica de los flecos y su silueta semicircular. Imagen: cortesía de CARALARGA.

Los detalles, las texturas y las tramas que conforman las piezas están diseñados para coexistir y complementarse con los elementos que nutren la tradición de Día de Muertos. La fiesta, el recuerdo, la devoción y la añoranza se respiran en la confección del altar.

“La elección del textil también dirige la atención hacia el trabajo que hace posible cada objeto. Los haces de algodón, las superficies recubiertas de hilaza y los extremos de fibra expuestos permiten reconocer las decisiones y los gestos manuales que intervienen en su elaboración”, complementa el comunicado.

Ilustraciones del Marco Purépecha, de fibras claras con amarres terracota, y de un rosario de cuentas rojizas rematado en una borla.
Los bocetos del Marco Purépecha y el Rosario anticipan las formas y los amarres de ambas piezas. Imagen: cortesía de CARALARGA.

Cuatro piezas para construir la ofrenda

La instalación consta de las siguientes piezas: Rosario, Camino de Muertos, Arco de Altar y Marco Purépecha. Cuatro piezas que, en conjunto, crean una interacción distinta entre estructura, ornamentación y volumen.

En el Rosario, un objeto ligado al recogimiento y la memoria adquiere una escala escultórica. Sus cuentas están hechas con esferas de material textil recuperado, recubiertas de hilaza. La secuencia de volúmenes en terracota culmina en una larga borla que prolonga el movimiento de la pieza. La repetición conserva la cadencia reconocible del rosario, mientras que la fibra modifica su textura.

El Camino de Muertos desarrolla una composición sobre algodón natural. Flores, calaveras y cenefas se distribuyen en una superficie enmarcada por flecos, donde los motivos ornamentales remiten al carácter festivo de la celebración. Dentro del conjunto, la pieza funciona como un recorrido visual que enlaza los distintos componentes de la ofrenda.

El Arco de Altar concentra su fuerza en una silueta semicircular formada por capas de flecos densos en tono terracota. La disposición concéntrica acentúa el volumen del hilo y produce variaciones de profundidad, luz y sombra.

Arco semicircular de CARALARGA formado por dos capas de flecos terracota sobre una base de madera clara.
Las capas de flecos terracota del Arco de Altar crean volumen y juegos de sombra. Foto: cortesía de CARALARGA.

Por su parte, el Marco Purépecha reúne haces de algodón claro en una estructura abierta. Los amarres contrastantes y los extremos que dejan visible la fibra hacen de la unión entre materiales una parte central de su expresión.

En Lounge Fernando, la memoria también se teje, se amarra y se cubre de hilaza. CARALARGA pone su lenguaje textil al servicio de una costumbre que cada año nos reúne con quienes ya no están. Entre calaveras, flores y flecos terracota, el diseño encuentra su lugar en la ofrenda.

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