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Galería Tiro Al Blanco

Tiro Al Blanco es una de las galerías que han ayudado a sostener la escena contemporánea de Guadalajara desde una escala cercana, colaborativa y descentralizada. Su programa interrelaciona artistas locales, nacionales e internacionales, con una atención particular a la producción, el coleccionismo y las formas en que una exposición puede abrir conversación mucho antes de fijar certezas.

Perfil de la galería

Tiro Al Blanco nació en Guadalajara con una ambición que depende de la red que ha sabido cultivar. Fundada en 2013, la galería aparece en una ciudad que durante años ha discutido su lugar frente al centralismo cultural de la capital. Su relevancia está en haber trabajado como espacio capaz de articular artistas, coleccionistas, galerías invitadas y públicos que se acercan al arte contemporáneo desde distintas posiciones y perspectivas.

La galería se define por una idea de colaboración que conviene tomar en serio. Su programa parece estar más interesado en abrir procesos donde el artista, la obra y el contexto de circulación importan tanto como la sala. Esa actitud se hizo especialmente visible durante Art Wknd GDL, cuando TAB presentó proyectos pensados en relación con coleccionistas desde antes de la inauguración. La apuesta no era convertir al coleccionista en autor, sino hacerlo visible como parte de las condiciones de producción.

Su lista de artistas ofrece una lectura amplia de intereses y generaciones. Roberto Turnbull abre una genealogía ligada a pintura, grabado, escultura y libertad formal. Isa Carrillo, por su parte, desplaza la mirada hacia lo oculto, lo enigmático y lo invisible. Iván Estrada trabaja desde materia industrial, oficios y transformación. Garth Evans incorpora una historia internacional de la escultura contemporánea. Esa constelación no construye una identidad fácil, pero sí sugiere una galería atenta a prácticas que generan un vivo diálogo de formas y discursos. La sede en Juan Álvarez 833 refuerza esa lectura. TAB opera desde una Guadalajara que todavía permite cruces entre barrio, escena, taller, comida y vida cotidiana. Esa ubicación es crucial porque evita que la visita se vuelva una experiencia encapsulada o demasiado correcta. La galería no necesita fingir aislamiento. Su potencia aparece cuando se entiende como parte de un circuito urbano que todavía está armándose, negociando sus públicos y ensayando sus propias escalas. 

TAB importa porque ayuda a leer Guadalajara como una escena que produce formas propias de relación. Su valor reside tanto en el programa de las exposiciones como en la conversación que general. Y abre interrogantes sobre cómo se acompaña a un artista, cómo entra un coleccionista, cómo se sostiene una sala y cómo una ciudad construye su lugar sin copiar el modelo de otro centro. La galería funciona mejor cuando deja que esas preguntas sigan abiertas, incluso incómodas.

«Los coleccionistas te inspiran.»— Rodrigo Hernández, en entrevista a la Revista AD

Programa

Exposición actual · Guadalajara

To live in a state of Desire (and Falling Again), de Majo Crespo, una exposición donde deseo, cuerpo y caída se leen como estados materiales y afectivos.

Serie: "To live in a state of Desire (and Falling Again)" de Majo Crespo - Galería Tiro Al Blanco.
Serie: “To live in a state of Desire (and Falling Again)” de Majo Crespo – Galería Tiro Al Blanco.

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Por qué ir

Vale la pena ir a Tiro Al Blanco porque se entiende como una galería integrada en el ecosistema que la sostiene. Su fuerza está en operar desde Guadalajara con una idea de conversación más amplia: artistas, coleccionistas, curadores, otras galerías y públicos que se acercan al arte contemporáneo no solo como consumo de imágenes, sino como una práctica de relación.

También importa porque su programa no borra la escala local para parecer internacional. TAB puede trabajar con artistas de Guadalajara y, al mismo tiempo, abrir el espacio a conversaciones externas sin convertir esa circulación en un gesto decorativo. En una escena que ha ganado visibilidad por Art Wknd, ferias y colaboraciones, la galería ayuda a leer Guadalajara como ciudad productora de discurso, no solo como destino de negocios o clichés.

Qué esperar

La llegada a Tiro Al Blanco tiene algo de umbral discreto. Juan Álvarez no obliga a cambiar de velocidad de golpe, pero sí desplaza la visita hacia una Guadalajara menos pulida que los circuitos más obvios. La galería se integra en una zona donde conviven casas, comercio, talleres, comida de barrio y nuevas capas culturales. Esa mezcla le da sentido al espacio: el arte aparece cerca de la vida diaria, no separado de ella, y la entrada funciona como un cambio de escala .

Adentro conviene mirar con tiempo. TAB funciona como sala de exhibición, y también como un lugar donde el montaje puede activar conversaciones entre obras, materiales y procesos. Sus exposiciones recientes han trabajado desde pintura, escultura, instalación, archivo, cuerpo, coleccionismo y colaboración. La experiencia no depende de una sola pieza de impacto; pide reconocer cómo cada sala arma relaciones entre artista, texto, objeto y contexto, y cómo la luz o la distancia modifican lo que parecía resuelto al primer vistazo, incluso en una obra pequeña.

El visitante puede esperar una programación que mira hacia prácticas contemporáneas diversas, con artistas de distintas generaciones y procedencias. La presencia de nombres como Roberto Turnbull, Isa Carrillo, Iván Estrada, Garth Evans o Enrique Hernández permite leer una galería interesada tanto en trayectorias consolidadas como en artistas emergentes que realizan investigaciones o con materiales o sobre nuevas propuestas conceptuales. Lo importante no es la lista en sí, sino la forma en que esas prácticas abren preguntas sobre imagen, memoria, forma, percepción y producción, sin reducir la exposición a una etiqueta cómoda ni a una lectura inmediata.

La visita se completa mejor fuera de la sala. TAB queda cerca de la zona donde Santa Teresita ofrece una escala distinta para caminar, comer y entender la ciudad sin convertirla en postal. Después de ver la exposición, el recorrido puede extenderse hacia el mercado, un café o una comida más larga. Ahí la galería encuentra una parte de su sentido como nodo dentro de una Guadalajara activa, porosa y en movimiento, donde el arte y la vida cotidiana todavía pueden contaminarse.

Artistas representados

Roberto Turnbull Iván Estrada Isa Carrillo Héctor Jiménez Castillo Garth Evans Enrique Hernández Andrew Jilka

Qué hacer cerca

Después de salir de TAB, yo caminaría hacia Santa Teresita sin convertir la ruta en un listado a completar. El barrio funciona bien cuando se le permite mezclar escalas: puestos de comida, comercio cotidiano, casas de otro ritmo y una vida urbana que no parece falseada para la foto. El Mercado de Santa Tere puede ser una buena primera parada si la visita pide algo más directo: comida, ruido, barrio y una forma muy tapatía de poner el cuerpo de nuevo en la calle.

Para comer con más intención, Xokol es el contrapunto natural: técnica contemporánea en combinaciones como su plato de calabaza compuesto de flan salado de calabaza y erizo, buñuelo relleno de calabaza, flor de calabaza frito relleno de emulsión de pepita y calabaza en tacha. Si el plan pide algo más ligero, conviene quedarse cerca de Juan Álvarez. En el mismo número 833 s encuentra Inherente, barra, café y restaurante que permite cerrar la visita sin moverse demasiado. La clave es no separar demasiado arte, comida y caminata. En esta zona, la experiencia se entiende mejor cuando esas tres cosas se contaminan.