CURRO es una de las galerías que desplazaron el centro de gravedad del arte contemporáneo mexicano fuera de la capital. Desde Santa Teresita, en Guadalajara, ha construido un programa atento a la instalación, la fotografía, la escultura, el video y las formas en que una obra puede tensar una conversación sobre el sentido del arte.
Perfil de la galería
CURRO nació en una ciudad que durante mucho tiempo tuvo que pelear su lugar frente al centralismo cultural. Fundada a finales de 2008 como Curro & Poncho y establecida como CURRO en 2013, la galería ha construido su identidad desde fuera del centro, pero no en los márgenes de la conversación. Su sede en Santa Teresita refuerza esa realidad. No se trata de una galería encapsulada en una zona neutral, sino de un espacio que convive con un barrio vivo y nuevas iniciativas culturales que escuchan el horizonte que viene (las tendencias siempre han llegado antes que los márgenes).
Su programa articula prácticas diversas, no siempre fáciles de clasificar. Hay artistas que trabajan desde la imagen y la fotografía; otros desde la instalación, el objeto, la escultura, el video, el paisaje, el archivo o el lenguaje. Esa variedad no se siente dispersa cuando se mira desde el conjunto. CURRO parece interesarse por obras que entienden el espacio como problema, no como simple contenedor.
La galería también ha sabido moverse hacia afuera. Su historial de ferias incluye ZONAMACO, Untitled Art Fair, Estación Material, Independent, The Armory Show, EXPO CHICAGO, NADA New York, Art Basel Miami Beach, Artissima o ARTBO. Una circulación que ayuda a reforzar su posición y que no se conformó con ser “local”, pero que tampoco necesitó borrar su origen para entrar en un mapa internacional.
Curro Borrego es un galerista atento a los cambios de escala. ART WKND Guadalajara, la relación con coleccionistas, la presión del mercado, el lugar de la pintura y la necesidad de seguir apostando por prácticas menos dóciles. Su comentario sobre asumir riesgos funciona casi como declaración de principios: para liderar un discurso, la galería también debe aceptar territorios que no siempre son cómodos.
«Si queremos ser líderes del discurso, tenemos que tomar riesgos con los que no siempre estamos cómodos .”— CURRO BORREGO, Fundador Galería CURRO en entrevista con Art Weekends
CURRO ha sostenido esa incomodidad durante casi dos décadas. No solo presentar artistas. También realiza un gran esfuerzo que ayuda a construir las condiciones para que Guadalajara sea tenga una escena con identidad propia. En ese sentido, la galería ha contribuido a agitar el mapa del arte contemporáneo mexicano pero rechaza que se trate de un tema de regionalidad o localidad.
Por qué ir
CURRO insiste en que no responde a la lógica cómoda de una escena centralizada. Su importancia está precisamente en haber sostenido, desde Guadalajara, una conversación que durante años parecía reservada para la Ciudad de México. Artistas con circulación internacional, exposiciones con una fuerte conciencia espacial y una lectura del arte contemporáneo que no se limita al mercado ni a la novedad.
La galería nació a finales de 2008 como Curro & Poncho y tomó su forma actual como CURRO en 2013. Ese cambio marcó una manera más clara de pensar la galería como plataforma cultural trasnacional. Un lugar donde artistas mexicanos y extranjeros pueden cruzar preocupaciones con lenguajes capaces de circular dentro y fuera del país.
También conviene visitarla porque no le teme a los formatos difíciles. CURRO ha trabajado con artistas para quienes la pieza puede tomar forma de instalación, archivo, objeto, video, fotografía, intervención o paisaje mental. Esa decisión pesa en una época donde muchas galerías se vuelven más conservadoras cuando el mercado empuja hacia lo otras realidades, aunque grandes subastas se centren en lo que ya s más que seguro, aquí se trabaja con decidida intención de seguir apostando por lo que asombra o conmueve.
Qué esperar
La visita a CURRO empieza antes de entrar. Santa Teresita conserva una mezcla de mercado, comercio cotidiano, casas antiguas, talleres, comida de barrio y nuevas capas culturales que no borran lo anterior. Esa fricción le importa a la galería. El arte aparece ahí como parte de un barrio que sigue funcionando con vida e identidad propias.
En una muestra como Donde terminan las montañas, de Cynthia Gutiérrez, el programa se mueve hacia la imaginación material, la especulación y otras formas de conocimiento ligadas a la memoria y el lenguaje. Es el tipo de exposición que no pide una lectura única, pero sí emocional para que que las sensaciones se muestren sin reducirlas de inmediato a explicación.
Nos encontramos una galería con conciencia de escena. CURRO funciona como un satélite con fuerza gravitatoria de la capital, y como una voz que ha insistido en que Guadalajara puede producir discurso, coleccionismo, circulación internacional y comunidad artística desde sus propios ritmos.
Artistas representados
Qué hacer cerca
Después de salir de CURRO, yo no intentaría salir rápido de Santa Tere. El barrio funciona mejor cuando se camina con hambre (o con sed). A unas cuadras está el Mercado de Santa Tere, que sigue siendo una de las formas más directas de entrar en la vida cotidiana de la colonia y disfrutar de sus frutas, carnes, comida preparada en los puestos de siempre y una energía de mercado que ninguna ruta cultural debería sustituir por una cafetería hípster. Una parada obligada para los que quieran entender el barrio.
El restaurante Alimaña, por ejemplo, que solo abre los domingos y los lunes se atreve con una fusión de comida asiática y yucateca y es de esos lugares que pasan de boca en boca entre los foodies que no se resisten a disfrutar solo de lo ya muy sabido.
Fonda Mariquita en el Mercado de Santa Teresita funciona por su propuesta popular: quesadillas fritas, cazuelas, tamales, chiles rellenos. Para café o desayuno, Caligari Café aparece como un clásico íntimo, con los sacrosantos chilaquiles y varias opciones veganas. Y si todavía queda energía para seguir mirando, se puede sumar Galería Santa Teresita Centro o alguna iniciativa cultural cercana antes de cerrar con una caminata por las calles de la colonia. Y no hemos mencionado la torta ahogada a propósito, aunque sea uno de esos bocados imprescindibles. Ahí, cada quien tiene su favorita porque le pasa como a las comidas de las mamás.







