Performer con traje gris, lentes y zapatos negros sentada sobre una bañera metálica conectada a un circuito hidráulico.

Candela Capitán presenta «Apnea»: un spa en un futuro inminente

Alejandro Mancilla Autor: Alejandro Mancilla Fecha:

LABOR presenta APNEA, la primera muestra individual de la bailarina y coreógrafa española Candela Capitán en la galería de la CDMX. Apnea significa falta de respiración, quedarse sin aliento. Bajo ese concepto, la artista del performance convierte el espacio en una especie de spa de un futuro inminente, donde el descanso deja de ser sinónimo de quietud y se transforma en una experiencia que lleva al cuerpo hasta sus propios límites.

A través de una instalación activada por cuerpos feminizados, Capitán conecta respiración, agua y tecnología para cuestionar las nuevas formas de cuidado y bienestar, cada vez más sujetas a sistemas de medición, entrenamiento y control. Platicamos con ella sobre esta pieza, la relación entre el cuerpo y la máquina, y las contradicciones que atraviesan nuestra búsqueda contemporánea del «estar bien».

Performer con traje gris flotando dentro de una bañera metálica, rodeada por tuberías y equipo hidráulico en la galería LABOR.
En APNEA, de Candela Capitán, el cuerpo permanece suspendido dentro de una instalación que vincula agua, tecnología y control. Fotografía: Ramiro Chaves. Cortesía de la artista y LABOR.

¿Cuál es la emoción o el pulso detrás de APNEA, tu primera exposición individual en LABOR?

La pieza es una instalación. Yo, en realidad, vengo del mundo de la danza, soy coreógrafa, pero estoy muy interesada en el movimiento que surgió en los años 80 en Nueva York, la danza posmoderna. Entonces, me gusta mucho el arte conceptual y la exposición.

Hace tiempo que dialogo con las artes visuales y he hecho un par de exposiciones, pero más en espacios que tienen contacto con un programa de escénica. Tenía muchas ganas de hacer una exposición en un ámbito completamente de las artes y no tener que mirar mi obra desde el movimiento, aunque es imposible, porque siempre la miro desde el cuerpo; pero quería ser libre de no mirarla desde el punto de vista de la danza. Apnea es una práctica deportiva, pero para mí también suena como el nombre de una mujer. Dentro de la práctica hay tres tipos de apnea. Yo estoy utilizando la apnea estática. En las otras modalidades, la persona permanece mucho tiempo debajo del agua, baja a la máxima profundidad posible o hace el mayor recorrido. Es la práctica deportiva de no respirar debajo del agua.

¿Cómo explicarías esta obra?

La obra es una instalación que se activa mediante una performance. Yo digo que va de un spa de un futuro muy cercano. Siempre dialogo con cómo los cuerpos de hoy están siendo aislados y cómo las redes sociales y las nuevas tecnologías están haciendo que nosotros mismos nos optimicemos.

Performer con traje gris dentro de una bañera metálica, acompañada por dos asistentes vestidas de blanco.
La instalación de APNEA funciona como un circuito hidráulico activado por cuerpos feminizados. Fotografía: Ramiro Chaves. Cortesía de la artista y LABOR.

Optimizarse puede parecer algo positivo. Una de las tendencias actuales del arte y de la performance es resistirse a lo moderno y apelar a la tradición o a “lo de siempre”. Cuando hablas de un spa del futuro, ¿lo planteas positivamente o no necesariamente?

En realidad, normalmente intento plantear preguntas más que respuestas. La verdad es que soy de una generación a la que internet ha ayudado muchísimo. Vengo de una ciudad muy pequeñita del sur de España y no puedo decir que las redes sociales solo tengan componentes negativos. De hecho, en muchas de mis obras aparecen más sus componentes positivos.

Pero esta obra, concretamente, habla de cómo, dentro de muy poco tiempo, vamos a llevar todavía más lejos esa exigencia. En mi práctica de movimiento siempre hay un componente de poner el cuerpo al límite. En esta obra es como si ya no fuésemos al spa a descansar, sino a conseguir que el límite de nuestro cuerpo esté más allá.

«La propuesta de Candela Capitán es maravillosa porque pone toda la fuerza y el énfasis en entender qué es la alarma del cuerpo por respirar y propone un modo distinto de estudiarla, de relacionarnos con ella e incluso de utilizarla para nuestro propio placer», Chus Martínez en el texto curatorial de Apnea.

Invitación de la exposición APNEA de Candela Capitán en LABOR, con un dibujo de figuras humanas sobre fondo rosa.
Invitación de APNEA, primera exposición individual de Candela Capitán en LABOR. Foto: Cortesía de la artista y LABOR.

La performance suele asociarse con las artes escénicas, aunque también mantiene una relación muy cercana con la danza. ¿Cómo entiendes esa relación, primero en términos generales y después dentro de esta muestra?

La performance, en realidad, es un problema de dialecto, porque la performance art es lo que construyó Marina Abramović dentro del museo. En realidad, es una problemática de etiqueta y de cómo consigues el dinero para hacer tus obras: dentro de un programa de artes escénicas o dentro de un programa de artes.

«Es muy complejo. La gente del arte dice que lo que hago es danza y la gente de la danza dice que es arte. Eso puede ser muy positivo, de alguna manera, pero también a veces me cuesta entrar en algún circuito porque no tengo una etiqueta», Candela Capitán.

La palabra performance puede referirse a la performance art o a las artes escénicas. Es un problema de la palabra en sí. Pero hay mucha diferencia entre la performance que ocurre en un museo, la manera en que se mira el cuerpo dentro de un museo y cómo se construye para la escena.

Luego todo se puede romper, que es lo que yo hago. Cuando hago obras de teatro, tienen mucho que ver con la performance y el arte conceptual; y cuando voy a un sitio más relacionado con el arte conceptual, se tiene que ver mi trabajo a partir del movimiento.

Retrato de Candela Capitán sentada en una silla de madera, frente a un librero y dos pantallas.
Candela Capitán, bailarina, coreógrafa y artista del performance española. Fotografía: Ramiro Chaves. Cortesía de la artista y LABOR.

Finalmente, al presentar la obra en México y en LABOR, ¿consideras que la audiencia mexicana puede recibirla de manera diferente a como ocurriría en España?

Considero que las estéticas europeas son muy modernas, pero siento que aquí hay muchísima cultura, cultura general. Quizá hay más profundidad aquí. La estética y todo lo que envuelve a las obras en Europa son tan fuertes que se han comido un poco la profundidad. También siento que aquí existe bastante acercamiento al cuerpo de la mujer, como que es algo bastante importante.

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Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla

Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.