Lorena Barquet y la construcción de un lenguaje de performance propio

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Lorena Barquet aka Hardcorette es una artista y performer mexicana que ha logrado labrarse un camino en una escena en efervescencia no exenta de golpes bajos. Platicamos con ella sobre su visión, su perseverancia y sobre cómo percibe el auge del arte en acción en México.

“Podría tener una beca del FONCA, podría ser una diva, podría fingirme demente, podría huir del país, podría vivir en el mar para siempre. Podría trabajar ocho horas diarias, podría ser buena amiga, podría ser tu amante, podría ser brillante, podría decirte que en realidad no lo siento”, dice uno de los versos que Lorena solía compartir hace algunos años en su antiguo blog diariodeunactrizmaleducada. “Ya hice todo eso, menos conseguir la beca; aunque, en realidad, ni lo he intentado”, comenta. Hoy, los tiempos son otros.

La performancer Lorena Barquet combina artes plásticas y arte acción en su trabajo. Foto: Florencia Kamikaze. Cortesía de Lorena Barquet.

Formación y primeras rupturas

Pero Lorena Barquet es más que una actriz malcriada. Desde hace algunos años decidió dedicarse al performance y combinar esa pasión con las artes plásticas, además de participar, ocasionalmente, en obras de teatro muy populares. Desde muy joven se decantó por la actuación y para ello, estudió en El Foro Teatro Contemporáneo del director polaco Ludwik Margules en la Ciudad de México.

La prohibición del performance y el nacimiento de una vocación

El director tenía una opinión muy particular sobre el performance, y lo consideraba «el hijo bastardo del teatro”, recuerda Lorena. Cuando Margules falleció de forma intempestiva a mitad de la carrera y la academia cerró, ella tuvo que inscribirse en la escuela de artes escénicas Casa Azul, donde —confiesa— nunca esperó graduarse haciendo una obra del Siglo de Oro español, cuando su principal interés en realidad era estudiar teatro contemporáneo

En aquel periodo comenzó su acercamiento a un mundo en el que no tenía que aprenderse los diálogos de El perro del hortelano. “La primera vez que fui a una clase de performance me asusté un poco”, recuerda. “Nos dieron una aguja y nos pidieron que nos cosiéramos en la piel la etiqueta de una ropa. Eran ejercicios muy disruptivos y transgresores para mí en ese momento”.

En esos años, Lorena se fue a vivir un tiempo en Portugal, en una comunidad anarquista autosustentable. Al regresar a México enmedio de una crisis de depresión, se comenzó a enfocar más en el performance y eso —de algún modo— le salvó la vida: “Busqué hacer cosas para no morirme, para investigar, y lo sigo haciendo, viviendo el arte de acción”.

Un estilo performático que otorgue identidad

Así comenzó a realizar performance en fiestas y eventos, y su arte pronto escaló. “Todo me surge en momentos cotidianos. El epifenómeno, como decía el director Juan José Gurrola —para describir un momento cumbre en el arte escénico—”, asegura ella sobre sus procesos.

«El performance es muy generoso porque te devuelve imágenes súper poderosas y potentes; entras en un estado meditativo» — Lorena Barquet.

Evita, sin embargo, dar una definición personal del performance: “definirlo es limitarlo”, assegura, y prefiere entenderlo, básicamente, como un arte donde el cuerpo es el medio.

El auge del performance en México y Latinoamérica

“Estamos viviendo un boom del performance en México”, afirma Lorena. Y no solo aquí, también en muchos espacios de Latinoamérica festivales, museos y centros culturales han abierto líneas permanentes hacia esta disciplina.

También proliferan las plataformas independientes. “A principios de los 2000 era algo muy ignorado: teníamos a figuras como Pancho López —hoy director del Festival Internacional de Artes Escénicas Extra!— o la polémica Rocío Boliver —La Congelada de Uva—, pero no había mucha comprensión de esa expresión artística.

Sin embargo, hoy todo mundo quiere ser performer”, se lamenta. “Y no lo llamaría falso performance, simplemente hay mucho, y no todo es muy bueno”.

La genealogía del performance mexicano

Desde los años 90, figuras clave como Roberto Escobar, Melquiades Herrera, Maris Bustamante y Felipe Ehrenberg le daban aliento al performance mexicano desde trincheras como el Museo de Arte Carrillo Gil.

Las siguientes décadas fueron decisivas y dieron la pauta para este auge actual, que si bien a veces se puede mimetizar con la moda, continúa siendo un bastión cultural subversivo y necesario dentro del arte experimental.

Cuando a principios de esta década ferias como Zona Maco, Material Art Fair y diversos festivales interdisciplinarios comenzaron a incluir performance dentro de sus contenidos, esta disciplina comenzó a contar con una relevancia institucional que le quitó mucho de su aura de marginalidad.

Museos, ferias y una escena marcada por voces femeninas

La performance en México recupera la necesidad de reflexionar con el cuerpo sobre la memoria, el entorno y la sociedad.
En el perfomance. Foto: Cortesía de la artista

Espacios como el MUAC, Ex Teresa Arte Actual, Museo Tamayo, Centro de Cultura Digital o el Museo Jumex —con proyectos curatoriales ligados al cuerpo—, se han sumado a la tendencia de los años recientes, presentando piezas de personajes como Noemi Ontiveros, Deborah Castillo, Mónica Mayer —pionera del performance feminista nacional—, Julio Barrita, la muy pop-art Polimera o Andrés Gudiño.

¿Se nota que la balanza está, además, marcadamente hacia el lado femenino?

Lorena Barquet: entre escenas, teatros y pantallas

Pero Lorena Barquet tampoco se siente parte de alguna escena particular: “Nunca tuve en la mente: ‘¡voy a ser performer!’. Nunca he seguido una sola línea”, reconoce.

Había hasta un club de fans increíble con personas que me seguían, pero pronto descubrí que no era lo mío”, acepta. En todo caso, se sintió más a gusto trabajando en la película Spells and Magicians Chapter Six: Vehicle Park (2015) de Gabriel Reyes.

Exploraciones, piezas recientes y colaboraciones internacionales

Como artista también ha explorado otros territorios. En 2020 realizó una pieza con la galería japonesa Aoyama Meguro para la Material Art Fair de la Ciudad de México. Se tituló Cut Your Hair Here (Córtate el pelo aquí) y consistía, literalmente, en cortarle el cabello a la gente.

Obras audiovisuales y crítica a la cultura visual

Su experiencia hace algunos años como parte del elenco de la exitosa obra Mentiras no la marcó tanto: “Era teatro en serio, como en Broadway: micrófono, peluca, maquillaje, funciones llenas.

Otro de sus trabajos audiovisuales recientes, Los weyes del maguey (2024), es un corto más histriónico que experimental. En esta minipelícula cursi de desamor, Lorena se interpreta a sí misma: “Es un cortometraje que da risa, pero fue bastante triste vivir la historia”. La obra comienza con música vernácula e imágenes de Pedro Infante en una puesta en escena kitsch.

Metaporno, inteligencia artificial y nuevas miradas

Lorena Barquet en el estudio. Foto: Jesús Rodríguez. Cortesía de Lorena Barquet.

En 2025 presentó Metaporno, una reflexión sobre lo que podría existir más allá del porno en una sociedad saturada de imágenes sexualizadas. “El montaje consistió en una serie de pinturas en técnica mixta y fotografías impresas en canvas, pintadas al óleo e intervenidas con un poco de inteligencia artificial”.

Esta obra estuvo presente en la pasada edición de Zona Maco. “También he hecho pequeños videoperformances y fotos pensadas como retratos antiguos intervenidos con pintura, como las fotos de las abuelas en blanco y negro con toques de color”, relata.

Performance, censura y los golpes bajos al performance

¿La cultura de la cancelación y la corrección política afectaron al mundo del performance? “Cuando abres un performance al público, pues cuidado: puede haber quien se moleste y diga ‘eso no es arte’. Puedes marcar un límite ante el público o puedes abrirlo a los demás”, opina, y pone de ejemplo a Marina Abramović: “Ella nos lo enseñó: puso una mesa con la pistola o la navaja para que la audiencia hiciera lo que quisiera, y la hubieran podido matar.

Para Lorena, el performance es extremo por naturaleza, y que te digan que no puedes hacer tal o cual cosa no es positivo. “Lo que es cierto es que se trata de un arte vivo que debe ir adaptándose, pero yo creo que toda esa carga de censura en las redes y el linchamiento sí fue un golpe bajo para el performance”.

Nuevas obras y horizonte creativo hacia 2026: Art Weekend

Actualmente, Lorena prepara nuevas piezas para presentar en 2026, y retomará un postdrama llamado Las mujeres horror. “Es que me deprime la realidad”, zanja.

Además, se presentó en Studio Berlín en el Art Week CDMX con el performance COATL, al que describe como “un performance sonoro en vivo en donde se explora el cuerpo como un lugar que resignifica el tatuaje como vía de transformación creando un archivo corporal. En el cuál la vulnerabilidad, resistencia y renacimiento quedan plasmados”. La acompañaron los artistas Matías Solar e IMAABS.

La trayectoria de Lorena Barquet demuestra cómo el performance en México se ha convertido en un territorio fértil para la experimentación, la disidencia y la construcción de nuevas narrativas corporales.

La foto de portada es de Enrique Barquet.

Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.

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