Luis Alfonso Villalobos: pintura, colapso y arte contemporáneo

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Hay artistas que documentan su tiempo y otros que lo deconstruyen. Luis Alfonso Villalobos pertenece a los segundos. Entre pintura, jardines idílicos, arquitecturas fragmentadas y paisajes en suspensión, su obra—expandida hacia la instalación— construye escenarios lejos de la nostalgia, donde todavía no sabemos si todo se está desmoronando o reconfigurando. Sus piezas operan como rompecabezas visuales de múltiples capas —materiales, simbólicas, históricas— donde la imagen no es solo contemplativa, sino una forma de pensamiento.

O’Gorman 1929 3, 2022- Acrílico sobre tela. Foto: Cortesía del artista.

Con exposiciones en el Museo Cabañas, el Scottsdale Museum of Contemporary Art y proyectos en Europa y América Latina, además de haber sido miembro del Sistema Nacional de Creadores, ganador del Salón de Octubre en categoría Trayectoria y beneficiario de la Andy Warhol Foundation, su trayectoria se ha consolidado tanto en circuitos institucionales como independientes.

En esta plática, Villalobos conversa sobre abandonar la gestión cultural, la apropiación como método, las tensiones del mercado del arte y una pregunta que atraviesa toda su obra: si el arte puede realmente incidir en el colapso contemporáneo o solo a retratarlo en la pared de una galería.

El papel del arte contemporáneo: ¿catarsis o transformación?

¿A qué se debe que te estás enfocando a lo tuyo nada más y dejaste un poco esa parte de la gestión?

Pues yo creo que es un poco la tendencia de mucha gente, como que empiezas colaborando, haciendo proyectos con amigos para empezar a crear estos espacios que no existen para artistas más jóvenes. Estar colaborando, digamos, con la escena, que en esos momentos también era bastante reducida, digamos, en cuestión de participantes y de los lugares que podían albergar a estos creadores.

¿Crees que entonces el arte en general sea más como catártico o contemplativo que realmente genere un cambio?

Obviamente hay diferentes tipos de artistas, algunos que quizá puedan ir más del lado activista, ¿no? Que su obra sí es más performática o que tiene implicaciones más directas, como en cuestión de una práctica que puede insertarse en un espacio público, por ejemplo, que involucra a más usuarios, quizá a más espectadores. Por lo tanto, hay diferentes campos de acción y de cómo se articulan.
No creo que todo sea nada más contemplativo y para observar y sentir el placer, sino que hay diferentes estrategias y todas son muy interesantes. Lo mío sí va más en el lado plástico, tal cual, aunque tenga todas estas reflexiones, pero es muy visual y todo lo que conlleva este tipo de decisiones.

La obra de Villalobos es una experiencia de contemplación de espacios utópicos en espacios surrealistas. Foto: Cortesía del artista.

Jardines, lo sagrado y la imagen en el arte contemporáneo

En tu obra muestras jardines idílicos y ese tipo de imágenes, ¿hay un aspecto por ahí teológico o nada más yo lo percibí?

Es una buena observación. Sí pienso mucho en el concepto de algo virgen, de un lugar que no se ha tocado cuando pudiera ser algo paradisiaco, para entender la imagen de lo más sagrado, como espacio, como ideal del mundo, y pues va más por el lado de lo que no se ha profanado, de lo que está intacto. Pero igual alguien lo está observando en una cuestión funcional.

Y aparte, no sé si comulgas con la idea de que en el arte no hay nada intocable ni sagrado, ¿no? Para nada.

A mí me parece que todo se debe de cuestionar, se debe de usar, se debe de reeditar, llamémosle, desde una forma como de uso y después como reuso de imágenes o de conceptos.

¿Y qué opinas de la apropiación cultural?

Soy totalmente alguien que defiende la apropiación, por ejemplo, que mi trabajo se apropie más del trabajo de arquitectura o de otro tipo de creadores, no necesariamente de pintores o frases de escritores, qué sé yo.

¿Como lo que hace Jorge Méndez Blake, ¿no? Lo de las frases de escritores.

Sí, claro, pero hay todo tipo de estrategias de apropiación y que a mí me encanta cómo se usa el material.

Montaje en el estudio de Villalobos. Foto: Cortesía del artista.

Arte, crisis y colapso: una lectura contemporánea

En ese sentido, noto que en tu obra hay tanto imágenes, como te decía, idílicas, como utopías destruidas, como que te vas a los dos lados de la moneda.

Pues más allá de que estén destruidas, según yo están ahí en un colapso donde hay un intersticio aún de qué sucederá si se vuelve a rearmar este escena natural. Ese tipo de dimensión flotante. El lienzo es como una especie de rompecabezas, digamos, que tiene tres capas; la parte más artificial es la que conecta.

Entonces hay una especie de «distopía» simbólica en tu obra…

Más bien como este momento donde no tenemos ninguna certeza de adónde va esto. Y en cuestiones de civilización, política, ecológica, social, estamos en un momento muy extraño. Y creo que eso es lo que me preocupa y lo que trato de plasmar. Creo que eso es clave en un artista, estarse preguntando cosas.

Mercado del arte y tensiones del sistema contemporáneo

¿Hay algo que te disguste del arte contemporáneo? ¿Que te incomode?

Pues hay muchas cosas que no me gustaría decir como que no me gusten, pero quizás que no necesariamente simpatizo con ellas. De pronto algunas cuestiones del mercado son complejas, de cómo funciona y cómo opera el mercado.

¿No te gusta ir a las ferias?

Son lugares un poco extraños, aunque son súper necesarios. Pero igual, pues, son un poco absurdas muchas veces. Y eso tiene que ver mucho con cuestiones de quién tiene más poder, qué galerías se operan, con qué tipo de poderes fácticos también.

Trayectoria artística y proyectos internacionales

Fuiste miembro del programa del Sistema Nacional de Creadores. ¿Cómo ha sido esa experiencia del lado oficial?

Me llegó en un momento donde no estaba representado por ninguna galería. Esto fue 2018-2021, representó algo que me mantuvo a flote durante estos años raros que no tenía representación. Gracias a este apoyo pude producir la obra que exhibí en el Museo Cabañas, por ejemplo.

¿Qué viene? ¿Tienes alguna obra nueva en puerta, alguna instalación, alguna residencia?

Tenemos una residencia en Mallorca, en CCA Andrach. No sé si conoces este programa y esta institución en Mallorca; voy a estar al lado de mis colegas de acá, Cintia Gutiérrez, Emanuel Tobar, Alejandro Almanza. Y un servidor, vamos a estar un mes en septiembre y además vamos a terminar la residencia con un show en el Espacio Galería de la institución en octubre, que se abre en octubre. Entonces va a ser un momento súper bueno, ¿sabes? Y después de eso voy a Londres, tengo un proyecto individual en una galería pequeña en Londres que está curando Alfonso Sánchez, un curador mexicano joven, por el que ya colaboré en un proyecto en Baltimore.

Escena del arte en México y nuevas generaciones

¿Qué tomas en cuenta para buscar o elegir proyectos?

Más allá de participar en muchas cosas, tiene que haber también seriedad y que sean proyectos cuidadosos. Lo más profesionales y lo más interesantes posibles. También estoy trabajando con Palma Galería, esta galería joven de reciente formación en Guadalajara. Que trae un proyecto que me gusta mucho. ¿Cómo se llama el proyecto? Una buena apuesta, Palma Galería.

¿La escena y el público del arte en México tiene buena memoria?

La escena es un poco ingrata, porque se olvidan de ti. Y no llegan los otros eslabones, hay momentos donde no hay esos relevos y es como un poco frustrante ver que no llega esa nueva sangre.

¿Crees que ya haya un cambio generacional tangible en México entonces?

Sí, sí vienen generaciones frescas y con buen movimiento, buenas propuestas con la energía y la disposición, sabes, de generar sus espacios que no son necesariamente tan profesionales pero que ya traen mucha idea.

Motivación artística y reflexión ecológica en el arte

¿Qué te sigue motivando a hacer arte y exponer?

Todo surge de una necesidad personal; crear para experimentar algo que no se ha visto o no se ha producido, entonces primero lo hago para mí. Esos son los ideales para un artista, y también arriesgar, para poder generar proyectos ambiciosos.

Hay una parte tuya, no sé si decirla ecologista, en series como Dimensión Flotante

Sí, va sobre el papel de los humanos y la devastación inminente, sin más allá de ir a una cuestión crítica o decir que estamos muy mal, es como entender que es un proceso normal y que nuestra existencia conlleva estas destrucciones. No es que tenga una solución, sino que es como plantear estas preguntas: ¿qué tan cuesta que estemos aquí y cómo lo podemos mejorar o no?

Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.

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