La galería Leandro Navarro trabaja con vanguardia histórica, arte moderno y pintura figurativa desde su sede de Amor de Dios. Dirigida por Íñigo Navarro, combina exposiciones con una extensa actividad de catálogo. La visita permite acercarse a obras cuya trayectoria puede seguirse en publicaciones y muestras anteriores, en un edificio del siglo XVIII del Barrio de las Letras.
Perfil de la galería
Leandro Navarro fundó la galería después de varios años como socio y director de Biosca, donde trabajó entre 1971 y 1978. Su primer espacio propio estuvo en Claudio Coello. En 1983 se trasladó a Amor de Dios 1, una casa-palacio del siglo XVIII restaurada para albergar la galería. Íñigo Navarro se incorporó en 1987 y actualmente la dirige.
Desde sus primeros años, la galería trabajó con artistas vinculados al realismo español. En la primera edición de ARCO presentó obra de Amalia Avia, Carmen Laffón, Antonio López, Francisco López Hernández, Julio López Hernández, Luis Marsans, María Moreno e Isabel Quintanilla.
A esa línea se sumó el trabajo con las vanguardias históricas y el arte moderno internacional. La galería ha organizado exposiciones de Pablo Gargallo, Joan Miró, Giorgio Morandi, Pablo Picasso, Kurt Schwitters, Joaquín Torres García, Georges Valmier, Manolo Millares y Manuel Rivera. Colabora además con los legados de artistas como Gargallo, Millares, Benjamín Palencia y Rivera.
Su participación en ferias ha llevado ese fondo fuera de Madrid. Leandro Navarro participa en ARCOmadrid desde 2001 y en ARCOlisboa desde 2016; estuvo en Art Basel Miami Beach entre 2009 y 2022, en Art Basel Hong Kong en 2013 y participó en Art Basel, en Basilea, en 2025.
Por qué ir
Una visita puede reunir artistas que normalmente aparecen separados entre museos, mercado secundario y galerías dedicadas a periodos concretos. El fondo incluye obras de Salvador Dalí, Juan Gris, Joan Miró, Giorgio Morandi, Pablo Picasso y Georges Valmier, junto con piezas procedentes de los legados con los que trabaja la galería. El realismo español ocupa otro lugar central. Carmen Laffón, Antonio López, Julio López Hernández, Francisco López Hernández e Isabel Quintanilla forman parte de una generación con la que Leandro Navarro mantiene una relación de décadas.
Antonio López (Tomelloso, 1936) estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde coincidió con varios de los artistas que después serían asociados al realismo madrileño. Interiores, figuras, árboles y vistas de Madrid aparecen en una obra desarrollada mediante pintura, dibujo y escultura. Su trabajo forma parte, entre otras, de las colecciones del Museo Reina Sofía y el Museum of Fine Arts de Boston.
Isabel Quintanilla (Madrid, 1938–2017) estudió también en San Fernando. Pintó habitaciones, ventanas, objetos domésticos, jardines y paisajes urbanos. Su obra tuvo desde los años sesenta una presencia importante en Alemania, donde expuso en galerías e instituciones junto a otros realistas españoles. En 2024 el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza le dedicó la retrospectiva La realidad de una mirada.
Julio López Hernández (Madrid, 1930–2018) llevó la observación de personas y objetos cotidianos a la escultura. Trabajó principalmente con bronce y realizó tanto piezas de pequeño formato como obra pública. Entre sus trabajos en Madrid está el monumento a Federico García Lorca de la plaza de Santa Ana.
El catálogo se amplía con artistas posteriores como César Galicia, Clara Gangutia, Gerardo Pita, Joaquín Risueño, Juan Carlos Savater, Álvaro Toledo y Juan José Aquerreta.
Qué esperar
Nuda veritas reúne más de cinco décadas de trabajo de Carmen Laffón (Sevilla, 1934–Sanlúcar de Barrameda, 2021). La exposición comienza con El abrigo de Marcelina, de 1965, y llega hasta las obras de La sal realizadas al final de su vida. Laffón pintó durante décadas los paisajes que rodean Sanlúcar de Barrameda y la desembocadura del Guadalquivir. Doñana vista desde la otra orilla, las salinas de Bonanza y las viñas aparecen junto a interiores, retratos y objetos de su entorno doméstico. Trabajó con óleo, pastel y carboncillo y, en la última parte de su trayectoria, trasladó algunos de esos asuntos a la escultura y el relieve.
Una cafetera, un armario o los pinceles del estudio aparecen entre las obras seleccionadas para Nuda veritas. La exposición incluye también paisajes de Sanlúcar y dibujos realizados en el Generalife. La viña ocupó varios años de su trabajo. En 2007 el Museo Reina Sofía presentó en la Abadía de Santo Domingo de Silos una exposición de dibujos y esculturas dedicada a las cepas y a los objetos relacionados con su cultivo. Años después trabajó en las salinas de Bonanza. La serie La sal incluye bajorrelieves de escayola realizados con óleo, grafito y carboncillo; varias de esas piezas forman parte de la colección del Reina Sofía.
El museo madrileño ya había dedicado a Laffón una retrospectiva en 1992, Bodegones, figuras y paisajes. Nuda veritas vuelve sobre ese recorrido con obras realizadas entre 1965 y los últimos años de su vida. El catálogo de la exposición incluye un estudio de Amalia García Rubí.
Qué hacer cerca
Leandro Navarro está en Amor de Dios, en pleno Barrio de las Letras. A pocos metros, en el número 12 de la misma calle, La Sanabresa mantiene una casa de comidas de cocina española con menú y platos tradicionales. Es uno de esos restaurantes que todavía conserva el formato de comedor de barrio en una zona donde buena parte de la oferta ha cambiado durante los últimos años.
En Lope de Vega 19 está la Librería Miguel Miranda, especializada en libro antiguo. Sus estanterías reúnen primeras ediciones, literatura, historia, arte, manuscritos, grabados y otros materiales impresos. Desde la galería se llega en pocos minutos atravesando las calles del Barrio de las Letras. El paseo puede continuar hacia el Prado. El Museo Nacional del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el CaixaForum quedan a poca distancia de Amor de Dios.









