<p>Rafael Pérez Hernando dirige esta galería situada en Orellana 18, en el barrio madrileño de Salesas. El espacio se distribuye en dos niveles: las salas principales ocupan la planta de acceso y, en el nivel inferior, La Cripta funciona como una sala independiente. Esta disposición permite que dos exposiciones puedan visitarse por separado en una misma sede.</p>
Perfil de la galería
Rafael Pérez Hernando (Madrid, 1953) estudió Derecho antes de dedicarse profesionalmente al arte. Durante siete años participó junto a su padre en la restauración del monasterio cisterciense de Santa María de Bujedo, en Burgos, un trabajo que recibió un Premio Europa Nostra en 1982.
En 1996 comenzó a organizar exposiciones en un pequeño espacio de Claudio Coello. En aquellos primeros años seleccionaba etapas determinadas de artistas españoles y prestaba especial atención al papel. Antón Lamazares (Maceira, Lalín, 1954) protagonizó en 1997 una exposición dedicada a su producción de 1981 a 1983. Al año siguiente presentó obra sobre papel realizada entre 1970 y 1990 por Bonifacio Alfonso (San Sebastián, 1933-2011); y en 1999 seleccionó trabajos de alrededor de 1966 de Manuel Hernández Mompó (Valencia, 1927-Madrid, 1992). El 10 de noviembre de 2004 abrió la sede de Orellana 18 con Joan Hernández Pijuan. Trabajos sobre papel: 1987-2002.
Las ferias forman parte de esa trayectoria. En ARCOmadrid 2016, la Asociación Española de Críticos de Arte concedió a Rafael Pérez Hernando el premio a la mejor galería de aquella edición por la presentación realizada en su stand. En 2026 participó de nuevo en ARCOmadrid con un proyecto colectivo en el pabellón 7. La galería mantiene su sede en Orellana 18 y participa también en ESTAMPA Madrid.
Por qué ir
Rafael Pérez Hernando suele construir sus exposiciones a partir de conjuntos acotados de obras. Lo hizo ya en sus primeros años en Claudio Coello y mantuvo ese criterio cuando abrió Orellana 18. La exposición que inauguró la nueva sede estuvo dedicada a Joan Hernández Pijuan (Barcelona, 1931-2005). Trabajos sobre papel: 1987-2002 reunía quince años de dibujos de uno de los pintores españoles que durante la segunda mitad del siglo XX llevó más lejos la reducción de los elementos representados.
Hernández Pijuan se formó en Barcelona y París. A partir de los años setenta, el paisaje que rodeaba su casa y estudio de Folquer, en La Noguera, pasó a proporcionar buena parte de sus motivos. Casas, árboles, hojas y parcelas fueron apareciendo cada vez con menos elementos. El dibujo y el papel permiten seguir especialmente bien ese proceso.
En 2003, un año antes de aquella exposición en Madrid, el MACBA había organizado Volviendo a un lugar conocido, 1972-2002. La retrospectiva reunió cerca de 140 pinturas, dibujos y grabados y viajó después al Musée d’Art et d’Histoire de Neuchâtel y a Malmö Konsthall. Tras la muerte del artista en 2005, Rafael Pérez Hernando continuó exponiendo su obra. En 2023 le dedicó Ausencia, Presencia.
Otro artista que permite entender el tipo de exposiciones que prepara la galería es Giorgio Griffa (Turín, 1936). En 2025, Rafael Pérez Hernando reunió trabajos suyos realizados desde comienzos de los años setenta hasta fechas recientes. Griffa abandonó el bastidor a finales de los años sesenta. Trabaja sobre telas sin imprimar que extiende mientras pinta y después cuelga directamente de la pared. Una vez desmontadas, las dobla para almacenarlas. Cuando se exponen de nuevo, las marcas producidas por esos dobleces permanecen en la tela.
En 2021, Griffa donó dieciocho obras al Musée National d’Art Moderne de París. El Centre Pompidou presentó una selección al año siguiente y le encargó una nueva pieza. La Recherche, realizada para el museo, está formada por veinticuatro telas y tiene su origen en la lectura de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust.
Qué esperar
Las salas principales están ocupadas por Blue and Black Puncture Paintings, una exposición de Simon Callery (Londres, 1960) formada por obras realizadas específicamente para Madrid.
Para algunas de estas pinturas, Callery trabajó en el cauce del Támesis durante la marea baja y en el estuario próximo a su estudio de Essex. Extendió las telas sobre superficies donde había piedras y restos depositados por el río y las perforó allí mismo. Los agujeros producidos durante ese contacto permanecen en las piezas. Ya en el estudio, aplicó color sobre las telas y trabajó algunas de ellas con nuevos cortes, costuras y parches.
El origen de este procedimiento se encuentra en una experiencia iniciada en 1996. Callery fue invitado a trabajar junto a arqueólogos de la Universidad de Oxford que excavaban yacimientos prehistóricos y de época romana en The Ridgeway, una antigua ruta que atraviesa las colinas calcáreas del sur de Inglaterra. Durante siete años acompañó al equipo en campañas realizadas en Segsbury Camp, Alfred’s Castle y Marcham-Frilford. Allí comenzó a colocar sus materiales directamente sobre el terreno excavado y a conservar las marcas producidas por ese contacto.
En la planta inferior, La Cripta presenta una selección de Susana Solano (Barcelona, 1946) relacionada con sus viajes por África subsahariana. Solano comenzó a concentrarse en la escultura a comienzos de los años ochenta. Su trayectoria incluye Documenta 8 y 9, las bienales de Venecia y São Paulo y el Premio Nacional de Artes Plásticas, que recibió en 1988.
Los viajes por África y Asia forman parte de su trabajo desde hace décadas. En 2003, el Museo Reina Sofía presentó en la Abadía de Santo Domingo de Silos una exposición con esculturas realizadas después de algunos de esos desplazamientos. En varias de aquellas obras empleó mimbre junto al hierro y utilizó nombres de lugares y referencias encontradas durante sus viajes.
Para La Cripta, Solano ha preferido no proporcionar una explicación que determine la lectura de las piezas. La galería reproduce un breve texto de la artista en el que pide que no se busque en ellas un significado que pueda traducirse directamente a palabras.
Artistas representados
Qué hacer cerca
Rafael Pérez Hernando está en Orellana 18, entre Fernando VI y Génova. Desde la galería se puede recorrer a pie buena parte de Salesas, donde se concentran otros espacios de arte, librerías, pequeños comercios y restaurantes.
El Museo Nacional del Romanticismo está en San Mateo 13, a unos diez minutos andando. Ocupa el antiguo palacio del Marqués de Matallana y conserva pintura, mobiliario, fotografía, instrumentos musicales, objetos personales y artes decorativas del siglo XIX. La colección permite entrar en habitaciones reconstruidas con los usos de una residencia de la época, desde el salón de baile y el comedor hasta el gabinete y los dormitorios. Tras las obras de emergencia realizadas en 2026, conviene consultar antes qué salas se encuentran abiertas.
Panta Rhei está en Hernán Cortés 7. Ingrid y Lilo Acebal abrieron la librería en 2001 y la especializaron en arte, fotografía, ilustración, diseño, tipografía y cultura visual. Además de libros y revistas, mantiene una pequeña sala de exposiciones y organiza presentaciones y talleres.
Para un rato dulce, La Duquesita está en Fernando VI 2. La pastelería abrió en 1914 y conserva su local histórico. Cerró en 2015 y fue recuperada ese mismo año por el pastelero Oriol Balaguer, que mantuvo parte de sus especialidades tradicionales e incorporó su propia pastelería, chocolates y bollería. Cuenta también con salón de té.
Saddle, en Amador de los Ríos 6, queda aproximadamente a quince minutos a pie. Ocupa el espacio donde estuvo Jockey, uno de los restaurantes históricos de Madrid. La sala conserva servicios poco frecuentes actualmente, con carros de panes, quesos y destilados y elaboraciones terminadas ante el comensal. En 2026 cuenta con una estrella Michelin y dos Soles Repsol.









