Glenda Torrado nació en Bucaramanga — la capital del distrito de Santander en la zona norte de Colombia — pero vive en la Ciudad de México desde hace casi siete años. Su obra — que estuvo presente en Zona MACO 2026 — parte principalmente del dibujo y la narrativa gráfica.
La artista trabaja desde su taller en Coyoacán donde, además de las artes plásticas, realiza historietas, portadas de discos y proyectos donde el cuerpo, el humor y una oscuridad simbólica conviven sin jerarquías latentes.Llegó a México en 2019, en un momento de quiebre personal. Más que explicar, su trabajo abre imágenes que permanecen resonando en la memoria.
De Colombia a México: el viaje de Glenda Torrado
¿Por qué decidiste dejar Colombia y venirte a México, fueron motivos personales o artísticos?
Venía de una estabilidad muy grande en Colombia y sentía la necesidad de tomar riesgos. Renuncié a mi trabajo, terminé una relación larga y llegué a México sin planearlo demasiado. Hice una maestría en estudios visuales aquí y me quedé.

Justo antes de la pandemia, ¿no?
Sí. La pandemia comenzó en 2020 y la pasé en Malinalco, un pueblo muy tranquilo en el Estado de México. Allí produje una novela gráfica llamada Nuevos Medios, Nuevos Miedos, un análisis visual de los miedos que circulaban por WhatsApp durante la pandemia, combinado con un diario dibujado del temor personal de estar aislada. La empecé en 2019, la desarrollé en 2020 y la terminé en 2021.
La escena del arte en Colombia: ayer y hoy
¿Cómo era la escena artística en Colombia en ese momento?
Era un muy buen momento: librerías independientes, festivales de autopublicación, historieta y gráfica, además de espacios autogestionados. Yo me dedicaba a la docencia y vi crecer a muchos estudiantes que luego crearon sus propios espacios. Aun así, mi decisión de venir fue más personal que profesional.
«Cambiar de espacio físico altera directamente la forma de dibujar. México, por su escala y diversidad, fue muy impactante para mí: museos, propuestas culturales, todo eso influyó mucho cuando llegué»
«Cambiar de espacio físico altera directamente la forma de dibujar. México, por su escala y diversidad, fue muy impactante para mí: museos, propuestas culturales, todo eso influyó mucho cuando llegué»
¿Cómo se relacionan entre sí las distintas disciplinas que trabajas?
La historieta es mi forma de expresión más inmediata; la uso casi como un cuaderno de anotaciones. También me interesa el performance y la música, que utilizo para romper con la performatividad social y transformar el cuerpo en otra cosa.
Ser mujer artista en latinoamérica
¿Qué tan complicado ha sido hacer historieta en Latinoamérica, y como mujer?
No diría que sea particularmente complicado en términos de género. Muchas de las historietistas más reconocidas en Latinoamérica son mujeres. Lo realmente complejo es el tiempo: la historieta exige una inversión enorme de horas. Por eso la maestría fue importante para mí; me permitió dibujar todos los días.

¿Cuánto tiempo te toma hacer una novela gráfica?
La segunda, sobre boxeo, me tomó alrededor de tres años. Fue posible gracias al apoyo de un amigo que me pagaba mensualmente para avanzar.
¿Tu trabajo se mueve en lo digital?
Casi nada. Trabajo de forma manual. Lo digital aparece solo cuando diseño portadas de discos. Tampoco subo mis historietas a redes, porque muchas convocatorias exigen que la obra no haya sido mostrada antes.
Glenda Torrado: Las influencias de la historieta mundial
¿Cuáles son tus principales influencias como historietista?
Me interesa el manga contracorriente, Julio Lucet, Robert Crumb, Aline Kominsky-Crumb y Emil Ferris. Ella me marcó mucho porque tuvo que reaprender a dibujar tras una enfermedad. En mi caso, por un problema de salud se me paralizó el brazo derecho y aprendí a dibujar con la izquierda. Nuevos Medios, Nuevos Miedos está dibujada con ambas manos.
Eso influyó en tu trabajo y forma de abordar las nuevas piezas, supongo…
Eso cambió completamente mi perspectiva. Ya no se trataba tanto de investigar el dibujo en sí, sino de una catarsis mediante imágenes casi apotropaicas, invocaciones para alejar el dolor o el mal.

Como creadora de portadas de discos, ¿cómo ves el momento actual?
Hay un resurgimiento del vinilo, lo cual es muy positivo. Trabajo pensando siempre en formatos grandes, como LPs, incluso si luego el músico publica en digital.
¿De qué se trató tu muestra Readyméeme? El nombre me suena definitivamente a parodía de Duchamp
Fue una exposición individual que por supuesto, hacía referencia al ready-made de Marcel Duchamp (que concebía la creación artística a partir de objetos cotidianos y que realicé en 2024). En el evento incluí una performance en la que repartí caramelos entre los espectadores, hechos a partir de moldes de mis propios dedos. También mostré dibujos y reuní distintas facetas de mi práctica: la música, el performance, el dibujo y la comida, un campo que también me interesa explorar desde el arte.
Glenda Torrado y su participación en Zona Maco
¿En qué estás trabajando actualmente?
Particié en Zona MACO con la Galería Enrique Guerrero, con una sola obra. También actualmente formo parte de Cuarto de Máquinas, un proyecto de Hilario Galguera enfocado en artistas de mediana trayectoria.
¿Qué presentaste en Zona MACO?
Un dibujo de una gata antropomorfa, parte de una exploración con animales-humanos. También presenté una pieza de dos mujeres que flexionan su cuerpo hasta formar una pirámide que sostiene dos estatuillas prehispánicas, inspiradas en representaciones de seres siameses, considerados en culturas indígenas como poseedores de poderes divinos.
¿Dirías que tu obra es provocativa?
No busco provocar. Me interesa el humor y la belleza del cuerpo, pero las reacciones son muy diversas.
Bueno, a muchos artistas les incomoda que parte de la lectura de tu obra se perciba así, pero la mayoría lo disfruta…
No pienso demasiado en cómo será recibida mi obra. Aunque podría esperar que genere risa, las reacciones suelen ser opuestas: algunos ven nostalgia infantil, otros dolor u oscuridad. Con el tiempo entendí que es imposible controlar la lectura que el otro hace de lo que uno produce.
¿Una artista contemporánea en pleno 2026 necesita definiciones y etiquetas?
Si tuviera que hacerlo, me definiría como artista plástica, aunque mi pensamiento parte del dibujo. Me interesa moverme entre disciplinas; esa movilidad es parte esencial de mi trabajo.
