En los últimos años, la obra de este joven escultor mexicano ha adquirido relevancia en el escenario nacional del arte contemporáneo.
Fran DaMor es un joven escultor mexicano. Su tema primordial es la relación con la naturaleza y la reconexión con nuestro mundo interior. La materia prima de su trabajo es la madera de cedro. Su corazón es un animal.
En 2026, Fran DaMor exhibe su trabajo en el Museo del Instituto de Geología de la UNAM y en la Casa UC Central de Cultura de la Universidad de la Comunicación.
En AW Magazine conversamos con él sobre su trayectoria y propuesta.
Fran DaMor: el arte de la naturaleza y el origen
«Siempre he tenido la inquietud de aportar algo
a la restauración del cuidado de la tierra» — Fran DaMor
Fran DaMor nació en Orizaba, Veracruz, y actualmente vive en la Ciudad de México. Cuenta con estudios de escultura, talla, dibujo, cine, composición y negocios internacionales.
Colaboró como realizador audiovisual con artistas como Abel Adrián, Mauricio Nava, Ricardo Nicolayevsky, Galia Eibenschutz, entre otros. Actualmente se dedica por completo a sus esculturas.

“Siempre trato de mirar al interior. Me permito recordar que siempre estoy buscando la naturaleza y mi esencia. Retomarlas sin miedo a perder la materialidad en la que estamos”.
DaMor navega en el mar de lo íntimo y la vida interior. Su medio para reconectar con la naturaleza es la madera de cedro, el material primario del que se compone su obra.
El artista talla la madera y compone objetos y geometrías de un misterio avasallador. La belleza no se queda atrás. Cada objeto que brota de sus manos está hecho con una delicadeza notable.
Su objetivo, nos dice, es la primacía de la armonía.

Los pueblos originarios: el artista que mira las raíces
La madera de cedro es el elemento primario en la obra de Fran DaMor, pero no es el único. También incorpora acabados en óleo, cuadros, piedras y metales que provienen de su exploración del arte Wixárica.
«Estamos siempre orgullosos de nuestra mexicanidad,
siempre y cuando esté hecha para mostrarla al ojo extranjero»
Para Fran DaMor, mirar las culturas originarias pretende encontrar esa vida interior y esa relación con la naturaleza. Es decir, él no está en el mercado del exotismo, sino en la búsqueda de su propio ser.
“Al encuentro con las culturas ancestrales le debo haber volteado hacia adentro. Muchos las tratan como un objeto de marketing. Pero hay más. En lo ancestral, me interesa la conexión animal”.
Hay muchos animales tallados en madera en su obra: un lobo, un venado, un tecolote. Todos están trazados con líneas mínimas. El resultado son esculturas misteriosas y profundas. Como nuestra vida interior.
“Lo importante es recordar esta armonía que debe existir en cada uno de estos animales y nuestra propia naturaleza. El trabajo con estas culturas me permitió descubrir cómo ellas tenían una relación profunda con mi propia visión”.

Resistir el futuro distópico
“Nuestra generación creció con el imaginario del cyborg. Desde niños pensábamos que en el futuro el humano estaría unido a la tecnología. Hoy vemos la presencia de la inteligencia artificial como un nuevo elemento en este horizonte”.

Fran DaMor decidió evitar la inmersión de su obra en redes sociales y medios digitales. Se niega abiertamente a ingresar a la hiperconectividad. Para él, esto es un gesto de negación del mercado y la primacía tecnológica. La armonía es una forma de resistencia.
«En mi obra busco la conexión etérea con el ser y con los elementos de la naturaleza, ellos mismos son consciencias incorpóreas»
Es que, para Fran DaMor, el riesgo no está en el futuro en sí mismo, sino en la posibilidad de un porvenir acrítico, automático y sin espíritu. El alma atraviesa el cuerpo.

“Tenemos un cuerpo, nuestras enfermedades son cada vez peores. Además, cometemos actos que desarmonizan todo nuestro sistema interno”.
El objetivo, pues, es lograr la armonía.
Mira otras entrevistas a creadores emergentes en AW Magazine.
