Volante Studio: Interiorismo, arte y la memoria contemporánea de Venezuela

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En el corazón de Caracas, Volante Studio, un proyecto de Ana Volante, ha redefinido el interiorismo al articular la creación funcional, visual y emocional.

Redefinir el interiorismo resulta d ela dfusión eentre funcionalidad, creación y emoción.
Ana Volate. Foto: Cortesía Volante Studio

La memoria y el deseo

Ana Volante, la fundadora de Volante Studio, es una apasionada de la creación que desde siempre asumió su herencia: “Mi abuelo, un argentino que se vino a vivir a Venezuela porque se casó con una caraqueña, era arquitecto y pintor”.

“Solía meterme a su taller porque me fascinaba el olor de la trementina y observarle trazar el bosquejo de un edificio o un paisaje. Sentía que ese mundo era perfecto y de alguna forma yo quería pertenecer a él”.

Después de formarse en Diseño de Interiores en Caracas, Ana viajó a Milán para avanzar en su especialización. Allí se contagió de la efervescencia de uno de los centros neurálgicos del diseño residencial, comercial y de lujo.

Arte moderno en Volante Studio de Venezuela.
En Volante Estudio hay más que diseño decorativo: conceptos. Foto: Cortesía de Volante Studio.

Hoy en día, instalada en su país, tiene claro hacia dónde quiere que se dirija el estudio que fundó en 2017 con el fin de que la creación funcional, visual y emocional se articularan.

“Soy una amante de Venezuela y siempre voy a promover lo que hacemos aquí”, confiesa con el rostro iluminado —las lámparas que la rodean ayudan—, y es evidente que transmite pasión por lo que hace.

Un estudio donde la creación y el diseño conviven

Volante Studio surgió en un momento muy complejo en Venezuela: «Mientras experimentamos apagones, sin electricidad,».

«Comencé a diseñar en papel mi primera línea de mobiliario, a la que llamé Moon Collection«.

En la serie de piezas de mesas y consolas de madera y metal inspirada en el brutalismo y en las décadas de los sesenta y setenta, destacaban las formas geométricas limpias y los círculos —que provocan un “efecto lunar”—.

Un comienzo interesante que le reveló que el trabajo artístico y el diseño estaban “íntimamente conectados a la hora de crear una colección de muebles o quizá de accesorios”.

El estudio tiene como consigna curar piezas que se integren con sentido al diseño de los espacios, construyendo un conjunto armonioso. “Me gusta convencer a mis clientes para que entiendan la obra en relación con otros elementos; jamás venderé algo que se perciba solamente como un elemento decorativo”, explica Ana Volante. Para ella, es esencial que “se entienda lo que el artista trató de decir, qué significó, porque todo es cuestión de contemplación”. Después de todo, el comprador o coleccionista se despertará todos los días y convivirá con esa obra de arte o esos muebles en su espacio”.

Mujeres, arte y narrativa contemporánea

Además del despacho creativo, Volante Studio cuenta con una tienda y una galería anexa que alberga obra de artistas venezolanos y una curaduría que prefiere mujeres artistas a las que Ana considera que han sido históricamente omitidas de la narrativa del arte venezolano.

Sin embargo, considera, que el momento político-social que vive Venezuela desde hace varios años —al momento de realizar esta entrevista, las tensiones entre Estados Unidos y el país sudamericano eran muy preocupantes— no es un factor para dicha omisión.

“No pasa solo en Venezuela, es global. Hoy en día las colecciones de los museos latinoamericanos, calculo que solo cuentan con aproximadamente un 13 % de obras de mujeres; las muestras masculinas siguen siendo más valoradas”.

Su apreciación es certera, ya que según estadísticas recientes de espacios como el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, la representación femenina no llega al 15% o en México —según el MUAC— aunque aumenta un dígito, los números también se quedan cortos “Lo positivo, es que creo que se está buscando rectificar y reescribir esta historia”, asegura Volante.

Ana aclara que Volante Studio no es un espacio feminista. “Es un asunto de igualdad de condiciones. El arte no tiene que ser valorado por un género, sino por capacidad”.

Lamparas modernas en Volante Studio
Pieza exhibida en Volante Studio. Foto. Cortesía de la galería.

“Aquí tenemos una rotación de artistas hombres y mujeres y no hay etiquetas; aquí hay arte”. Pero, ¿realmente es posible separar completamente igualdad, representación y feminismo en el contexto latinoamericano contemporáneo?

Creadoras, un proyecto de impacto regional

En ese sentido, uno de los proyectos más importantes del estudio es el concurso de arte contemporáneo Creadoras, una colaboración con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la galería GBGArts. “En 2023 tuvimos el primer lanzamiento en la Galería de Arte Nacional, con noventa y tres artistas venezolanas”.

Una de las artistas que han participado en Creadoras, es Luz María García, una artista ye’kuana —comunidad indígena que habita en la selva al sur de Venezuela— que mantiene viva la cestería. “Es importante como tema de memoria histórica que puede crecer y elevarse a un giro contemporáneo y ser reconocido como obra de arte. Debemos borrar la idea de que el arte tradicional es un souvenir”.

En 2026 esta iniciativa contempla una expansión: “La intención es que Creadoras abarque Latinoamérica, España y Portugal. Fuimos a Paraguay y nos dimos cuenta de la necesidad que hay en la región, de la importancia de conectar las tradiciones y la memoria”. La nueva edición revelará su nueva sede —que será fuera de Venezuela— este 27 de enero.

Una defensora de Venezuela: ¿influye la politica en el arte?

A sus espaldas luce un cuadro del desaparecido artista venezolano Asdrúbal Colmenares: un trozo de arte moderno que rinde homenaje a Yves Klein o Piet Mondrian y muestra una lata de Coca-Cola alterada y las barras y estrellas de la bandera estadounidense. “No, no involucro la política en mi obra”, aclara,

“Cuando me preguntan por mis tendencias, digo que simplemente soy una defensora de Venezuela; siempre voy a trabajar en beneficio de mi país, en generar proyectos y visibilizar a los artistas. Llegue quien llegue, no queda de otra que seguir haciendo patria de alguna manera”.

En un momento de alta sensibilidad política para Venezuela, marcado por los acontecimientos recientes, Ana Volante opta por no emitir comentarios y se limita a un mensaje breve: “Todos estamos bien”, acompañado de los emoticones de unas banderas venezolanas ondeantes.

Interiorismo como disciplina creativa

Cuando Ana Volante acompañó a la arquitecta y curadora británica Jane Hall a presentar en Nueva York su libro Making Space: Interior Design by Women (2025) —trabajo que incluye una referencia a Volante Studio— descubrió en el prólogo una anécdota que la marcó profundamente.

Elsie de Wolfe, la estadounidense considerada la primera mujer en ejercer la decoración de interiores como profesión, relata en dicha introducción cómo un cliente poderoso no quería pagarle los 17 000 dólares que le debía por su trabajo.

Eran los años veinte del siglo pasado y, pese a haber estado presente a lo largo de la historia, el diseño de interiores aún no se reconocía como una actividad profesional formal.

Cuando en el juicio le preguntaron qué era lo que hacía —al no entender el concepto—, Wolfe simplemente respondió: Yo creo belleza. Esta historia revela cómo, hace apenas un siglo, el diseño de interiores comenzó a ser reconocido como un arte y una profesión, y no solo como un oficio para “mantener la casa bonita”, asegura Ana.

“A veces a los arquitectos les cuesta entender que tienen que trabajar de la mano del diseño de interiores, que uno no vive sin el otro”.

«A veces a los arquitectos les cuesta entender que tienen que trabajar de la mano del diseño de interiores, que uno no vive sin el otro»— Ana Volante

Arte de Volante Studio.
Arte y encuentros cercanos con la tradición en Volante Studio. Foto: Cortesía de la galería

Para ella, los diseñadores de interiores hacen arquitectura interior, “porque entendemos el espacio habitable, lo vivimos de otra manera. Es verdad que la arquitectura puede ser más permanente por el peso que conlleva, pero nosotros nos ocupamos de la ergonomía, de la funcionalidad, de la materialidad, del disfrute de cada espacio, y eso es clave”.

Artesanía, memoria y contemporaneidad

Para el estudio, es gratificante generar espacios interiores comerciales y residenciales en los que los clientes perciban que hay innovación en las propuestas, “una materialidad maravillosa y una comprensión de esa imperfección perfecta que implica trabajar con artesanos”.

En el catálogo también destaca el arte conceptual del venezolano Joaquín Latorraca. “Me maravillan sus piezas móviles de 360 grados que consisten en cuadraditos de acero inoxidable que se mueven y producen un sonido sutil muy rico cuando el viento los activa”. Una de sus esculturas colgantes adorna la entrada de la galería.

A estas propuestas se suman artistas como Andrea Ciervo, Mariadela Araujo, Alicia Coles, Cristóbal Ochoa y Reymond Romero, entre muchos más.

Compendio y las alianzas creativas

Otra de las grandes iniciativas de Volante Studio fue Compendio, un evento que, junto a otros cuatro estudios vinculados al diseño, la arquitectura y el urbanismo en Caracas —Atelier Caracas, Mobel Siglo XX, Oda de Eric Brewer y GBGArts—, se presentó en el marco de la Caracas Design Week 2023. La exposición reunió cincuenta piezas originales desde 1954 hasta la actualidad.

“Como curadores de esta narrativa de diseño, quisimos darle valor a las piezas que merecen reconocimiento en la historia del diseño venezolano”. Este pequeño hito se llevó a cabo en el Cubo Negro. El espacio, es un ícono urbano de la arquitectura local, reconocido por su geometría prismática y su fachada de cristales oscuros.

“Trabajamos mucho con alianzas; en Venezuela no hay competencia entre galerías. Yo puedo levantar el teléfono y hablarle a otro espacio para mandarle un cliente”.

Volante Studio. Foto: Cortesía de la galería.

Desafíos tecnológicos y futuro del diseño de Volante Studio

Hoy en día, el estudio se enfrenta además de un panorama complicado en terrenos socio-políticos —esperando que los conflictos no escalen tras la extradición de Nicolas Maduro a Estados Unidos— a desafíos tecnológicos.

«Cualquiera puede intentar hacer diseño de interiores con IA, pero el factor humano es necesario e irremplazable para que un trabajo real permanezca en el tiempo y la gente lo sabe»— Ana Volante

“Es un buen momento para el arte y el diseño en Venezuela; están las ganas de mostrar las capacidades que tenemos”, comenta, y sus palabras, definitivamente suenan contagiosas.

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Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.

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