“La cultura no es para una élite; es para todos”, me dice al inicio Luis Guillermo Moreno, el galerista con formación como restaurador de obras de arte y en valoración y tasación de obras de arte y antigüedades. ¿Será? A mediados de los años noventa, mientras Colombia atravesaba uno de los periodos más complejos de su historia reciente, el arte encontraba formas persistentes de abrirse paso. En esa coyuntura nació lo que más tarde se convertiría en LGM Galería.

En esta conversación, Luis Guillermo Moreno —sí, la galería lleva sus iniciales— revisita y reconstruye la historia familiar que dio origen a la galería y reflexiona sobre los desafíos, aprendizajes y apuestas que han marcado su trayectoria, así como sus planes para 2026 y su participación en Zona Maco.
“Iniciamos la obra en el año 1995 como un proyecto de mi familia. Ellos también eran galeristas; específicamente, estaban en el medio del anticuariado, que en aquel entonces era algo muy de moda”, recuerda.
En esos años, los artistas colombianos en boga eran Beatriz González —quien falleció recientemente—, Doris Salcedo, Olga de Amaral, Miguel Ángel Rojas y Darío Ortiz, entre muchos otros artistas que hoy siguen teniendo una presencia muy fuerte.
El mercado del arte en Colombia
El mercado del arte siempre fue activo en Colombia. Desafortunadamente, no se puede ocultar el contexto sociopolítico y de seguridad que atravesaba el país, con el tema de los carteles y la violencia de los años ochenta y noventa. Esto provocó una migración muy importante de colombianos hacia el exterior a inicios de los dos mil.

“Afortunadamente, eso se fue subsanando y hoy la escena es más clara”, subraya Luis. “Surgieron ferias como ARTBO (Feria Internacional de Arte de Bogotá), que hoy es parte fundamental del circuito internacional. También apareció el circuito San Felipe, en un barrio pequeño de tradición que hoy se considera distrito cultural y creativo”.
Galerías históricas como Galería del Museo, Galería La Cometa y Alonso Garcés Galería ya eran vigentes en esos años y siguen teniendo una presencia internacional importante.
Fue a partir de 2021, con la apertura de su sede actual en Calle 73 # 20c-73, Bogotá, que el espacio se consolidó como un referente entre arte moderno y arte contemporáneo. “En ese año inauguramos un edificio en San Felipe con más de 560 metros cuadrados, terrazas expositivas, bodegas, zona administrativa y dos terrazas. Inauguramos con el colectivo cubano Los Carpinteros, de quienes seguimos representando obras, especialmente a través de Alberto Rodríguez, quien vive en España”.
“Hoy trabajamos una combinación entre arte moderno y contemporáneo, aunque cada vez nos inclinamos más hacia lo contemporáneo, sin abandonar a los maestros. En ferias como Zona Maco presentamos ambos: por ejemplo, Edgar Negret junto a Alberto Rodríguez”.

Botero y el choque cultural en Asia
Además de su desarrollo en América Latina, la galería tiene gran cobertura en Asia: “Vimos esa región como una oportunidad porque había muy poca presencia latinoamericana. Pensamos —equivocadamente— que sería más fácil, pero fue complicadísimo”, rememora. “Hicimos dos ferias en China y una en Corea durante siete años consecutivos. Luego abrimos otros mercados: España, Venezuela y fortalecimos Bogotá”, cuenta.
En sus primeras incursiones en Medio Oriente la gente no sabía cómo reaccionar ante la singular obra de Fernando Botero. Una pintura grande de Botero que representaba a una mujer desnuda de espaldas los desconcertaba. culturalmente, había vetos al desnudo y algunas obras fueron retiradas de las ferias.
«En nuestras primeras incursiones en Medio Oriente la gente no sabía cómo reaccionar ante Fernando Botero. Su pintura grande de una mujer desnuda de espaldas los desconcertaba culturalmente, había vetos y algunas obras fueron retiradas», Luis Guillermo Moreno (LGM)
Los asistentes, cohibidos, le tomaban fotos al precio y no a la imagen. “En ese tiempo ya costaba alrededor de 550,000 dólares. Hoy sería una pieza de más de un millón, pero el mercado no estaba preparado aún”.
El eje y los retos de Galería LGM
Recientemente presentamos una exposición individual del maestro Carlos Cruz-Diez, uno de los máximos exponentes del arte cinético, quien investigó durante más de 60 años la luz y el color. Es un artista de relevancia internacional, presente en las grandes colecciones del mundo.

El tema de la presencia femenina en el arte es otra de sus tareas pendientes: “Es algo en lo que estamos trabajando. Este año tendremos una exposición en diálogo entre dos artistas: Isidora Villarino (Chile) y Natalia López (Colombia). También estamos buscando equilibrar la representación. Además, hemos incorporado artistas dentro de la comunidad LGTBIQ+. No por cumplir cuotas, sino porque se trata de artistas sólidos y coherentes con nuestra línea”.
El tema político se queda fuera de las puertas de LGM: “Aquí se dejan los ideales políticos y personales afuera. Lo único que evaluamos es la obra y su coherencia con nuestro programa. Hemos exhibido artistas con ideas muy distintas a las nuestras sin ningún problema”, asegura.
Galería LGM en Zona Maco 2026
En esta edición 2026, la galería presentó a cinco artistas contemporáneos: Dagoberto Rodríguez, Tony Vázquez Figueroa y Los Carpinteros (un colectivo de creadores cubanos), y tres artistas modernos: el escultor Edgar Negret, Pedro de Ora y Marcos Pina, considerado el primer artista geométrico moderno colombiano. “También llevaremos obra de Nicolás Beltrán”, agrega.

En el transcurso del año aterrizarán en LGM el colectivo Faenza, Mauricio Salcedo, Nicolás Beltrán y Saúl Sánchez, artista colombiano radicado en Canadá.
“Yo siempre digo que los colombianos estamos de moda. Artistas como Beatriz González, Olga de Amaral, Doris Salcedo y Delcy Morelos tienen una presencia internacional muy fuerte. El reconocimiento es real”, finaliza Luis G. Moreno. “LGM es nuestro hogar. Vivimos de esto, creemos en esto y lo hacemos con orgullo”.
