Entrevista a Alarcia-Ferrer Arquitectos: amistad, política y arquitectura

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Fundado en 2009 en Córdoba, Alarcia-Ferrer se ha consolidado como uno de los estudios más relevantes de la arquitectura rural y suburbana en Argentina.

Integrado por Joaquín Alarcia y Federico Ferrer, el trabajo de Alarcia-Ferrer Arquitectos ha sido reconocido con premios nacionales ARQ-FADEA y una sostenida presencia en bienales como la BIAU (Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo), la BIA-AR (Bienal Internacional de Arquitectura de Argentina) y la BAL (Bienal Latinoamericana de Arquitectura).

Su obra ha representado a Argentina en escenarios internacionales sin perder anclaje territorial. En AW Magazine conversamos con Joaquín Alarcia, uno de sus fundadores. Para nuestra grata sorpresa, nos habló de la arquitectura menos como un repertorio formal que como una práctica atravesada por la amistad, el cine y la música.

Un manifiesto claro recorre su obra: proyectar implica siempre un diálogo atento con el entorno, tanto físico y espacial como político y social.

Casa BS, de Alarcia-Ferrer Arquitectos. Foto: Federico Cairoli

Alarcia-Ferrer Arquitectos: 16 años de historia, resistir en la Argentina

«El cariño y la complicidad que hay detrás
hace que nos sigamos divirtiendo en el trabajo conjunto»— Joaquín Alarcia

Sostener un estudio de arquitectos durante casi dos décadas es una proeza. Alarcia-Ferrer Arquitectos no sólo ha logrado resistir los embates de los años y la realidad, sino que ha cosechado sendos frutos.

Joaquín, en tu experiencia, ¿a qué se debe la permanencia ya histórica de Alarcia-Ferrer como uno de los despachos más relevantes de Argentina y América Latina?

Federico y yo formamos el estudio en 2009, pero somos amigos desde mucho tiempo atrás. Entre nosotros hay amistad y compañerismo. Yo soy su amigo y compañero desde el primer grado, el primer ciclo escolar acá en Argentina. Convivimos durante toda la primaria, la secundaria, la universidad, luego todo el posgrado. Hemos viajado juntos. Si nuestro estudio ha durado tanto tiempo, tiene que ver también con una cuestión humana, de ser amigos y de compartir una aventura.

Caballeriza CaRaJo, de Alarcia-Ferrer Arquitectos. Foto: Federico Cairoli.

Vaya, entonces el primer factor de su larga trayectoria está en la relación que tienen.

Nos conocemos profundamente y eso tiene efectos, ¿viste? A veces para bien y otras para mal. Siempre hay roces, claro, cuestiones personales de cada uno, pero el cariño y la complicidad que hay detrás hace que nos sigamos divirtiendo en el trabajo conjunto. Empezamos esto cuando teníamos veintitantos años y ahora tenemos más de cuarenta. (Risas)

No es muy común encontrar a un creador que declare abiertamente su cariño y complicidad a otro, ¿de qué se nutre esa relación?

Los dos estudiamos y leemos mucho sobre arquitectura, pero sentimos mucha pasión también por otras disciplinas: del arte, del cine, de la música. Yo soy muy cinéfilo. Y creemos que hay muchos puntos de contacto entre esos quehaceres, en los procesos creativos. Pensamos que la historia del cine, de la música y de otras artes está muy ligada a nuestro proceso creativo.

Interior de Pabellón Puente, de Alarcia-Ferrer. Foto: Federico Cairoli.

Macroentorno: ser arquitecto en Argentina

Lo cierto es que la Argentina de 2009 no era la misma que la de 2026, ¿cómo ha sido para ustedes desempeñarse como arquitectos en su país?

Hay otra realidad, que es la realidad de Argentina. Imagino que en México debe ser similar, es similar en Chile y en Brasil, es bastante común en Latinoamérica. En Argentina, peculiarmente, atravesamos nuevas crisis cada dos o cuatro años. Eso nos obliga a reinventar constantemente el ejercicio de la profesión. Hay momentos en los que estamos vinculados a cuestiones que tienen que ver más con la construcción, otros en los que estamos más en el diseño, y otros en los que hacemos más gestión.

¿Qué efecto específico ha tenido sobrellevar varias crisis en la materialidad de su trabajo?

Hace unos años estábamos muy cerrados en la cuestión de los materiales y los sistemas constructivos y demás. Pensábamos los proyectos en términos muy locales y artesanales. A veces, la realidad del país influye en los procesos. Pueden convertirse en procesos muy largos, y esto puede ocasionar variables ajenas a los intereses que uno tiene como arquitecto.

La realidad económica del país, la relación con el mundo y lo que hay afuera, nos orilla a estar siempre recalculando, ¿viste?

Interior de Casa BS, de Alarcia-Ferrer. Foto: Federico Cairoli.

Microentorno: la relación con el espacio

A lo largo de su trayectoria, el estudio ha desarrollado una obra atenta a las condiciones específicas de cada sitio. En las viviendas en entornos rurales y suburbanos, o en intervenciones como el Pabellón Puente, la arquitectura no se impone, se deja guiar por el paisaje, la topografía y los recorridos ya existentes. El entorno no es un telón de fondo, sino una fuerza que orienta las decisiones materiales y constructivas.

Pabellón Puente, de Alarcia-Ferrer. Foto: Federico Cairoli.

Hay que sortear las crisis nacionales, pero también hay que abordar arquitectónicamente el espacio, como ustedes han hecho.

Hay una reflexión muy linda que comentaba con unos arquitectos españoles. Me dijeron que la arquitectura debe ser calibrada en función de los lugares donde uno está. No al revés. Porque a veces podemos hacer demasiada arquitectura, o demasiado poca.

En nuestro caso, muchos de nuestros proyectos son de carácter rural, suburbano, son menos los del tipo urbano. En este sentido, con nuestros edificios nos vemos más en un bosque, en un lago, en un paisaje con una montaña, convivimos con los árboles, las piedras.

Caballeriza CaRaJo, de Alarcia-Ferrer. Foto: Federico Cairoli.

Claro, se diseña y construye en función del escenario previo, de los elementos que ahí viven.

Sí, y cada decisión debe formar parte de una idea integral, no sólo de la construcción, sino del espacio que preexiste. Si vamos con un proyecto que lleva un techo inclinado, ese elemento debe formar parte de la totalidad de la obra. No es un techo inclinado y ya, y otra parte de piedra y otra de hormigón. Cada decisión debe tener una lógica interna, estar en función de los otros ingredientes con los que estamos cocinando.

¿Entonces la arquitectura se parece también a la cocina?

Siempre hablan de que la comida italiana, que a mí personalmente me gusta mucho, no debe llevar más de cinco ingredientes. Y eso también es un proceso de diseño, digamos, de o de elaboración.

El presente y el porvenir

A finales de 2025, el estudio Alarcia-Ferrer Arquitectos fue incluido en la lista AD100 2026, de Architectural Digest México y Latinoamérica, un ranking que reconoce los perfiles más brillantes de la arquitectura, el diseño e interiores y el paisajismo en América Latina.

Pabellón Puente, de Alarcia-Ferrer. Foto: Federico Cairoli.
Armando Navarro
Armando Navarro
Armando Navarro / redactor y articulista. Licenciado en Letras Iberoamericanas por la Universidad del Claustro de Sor Juana y maestro en Teoría Crítica por el 17, Instituto de Estudios Críticos. Ha colaborado en medios como la Revista Tierra Adentro, la Gaceta del Fondo de Cultura Económica, la Revista de la Universidad de México y las plataformas digitales de N+. Escritor, cineasta experimental, padre y chef personal de un niño de cuatro años al que no le gusta el queso.

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