Películas sobre el arte latinoamericano: Más allá de las galerías y del viaje del artista entre el reconocimiento y el olvido, el cine ha logrado retratar de diferentes formas el mundo del arte.Hoy, recomendamos cinco películas en español que hay que ver sobre el tema. Y si algún artista se ve reflejado ahí, no es pura casualidad.
El artista
Dirigida por Gastón Duprat y Mariano Cohn, El artista es una película argentino-italiana-uruguaya de 2018, que critica el mundo del arte contemporáneo. La historia sigue a Jorge, un enfermero que roba las obras de un paciente geriátrico y las vende como propias, construyendo así una reputación y alcanzando la fama.
Este drama con tintes de comedia (como la vida misma), ironiza sobre cómo, en el arte contemporáneo, el valor de una obra muchas veces depende más del contexto y el prestigio que la rodea que de la obra en sí, evidenciando los engaños y dinámicas del sistema artístico.
Mi obra maestra
En Argentina, la comedia tiene una tradición especialmente ácida —recordemos al gran actor Jorge Porcel— incluso cuando se mete con el mundo del arte. Mi obra maestra (2018), dirigida por Gastón Duprat y Mariano Cohn —los mismos directores de El artista—, es un ejemplo muy claro de ese tono.
La película retrata la relación entre un galerista y un pintor retirado, un misántropo que vive completamente al margen del mundo. A partir de esa dupla, construye una sátira mordaz sobre el mercado del arte contemporáneo, cuestionando cómo se construye el valor de las obras y el papel de quienes lo sostienen.
Con un guion irónico y bastante afilado, también conecta con ciertos artistas que se sienten aislados o fuera de lugar, ya que los retrata sin suavizar sus contradicciones. En 2024, la dupla de directores presentó la serie «Bellas Artes», para seguir en la misma línea.
Museo
Museo, de Alonso Ruizpalacios, parte de un hecho real —el robo al Museo Nacional de Antropología en la Navidad de 1985—, pero no lo convierte en un thriller convencional, sino en un drama policiaco muy a la mexicana En el contexto del año previo al Mundial del 86 y el terremoto que sacudió a la Ciudad de México, la película sigue a dos ladrones desorientados, más cercanos a la ocurrencia que al crimen sofisticado (de hecho, son dos veterinarios aprendices de criminales del arte). Gael García Bernal construye un personaje lleno de contradicciones, que sostiene buena parte del tono del filme.
La dirección de arte es clave: recrea con gran detalle los años 80 y los espacios del museo, aportando una atmósfera bien lograda. A partir de ahí, el guion propone una reflexión sobre el absurdo, la culpa y la idea misma de valor de piezas como la famosa Máscara del Dios Murciélago, de origen zapoteco, robada en el evento llamado «el robo del siglo» (que no, no fue perpetrado por algún partido político) en México.
El mural
El mural, de Héctor Olivera, toma como punto de partida la llegada de David Alfaro Siqueiros a Argentina en los años treinta para pintar su monumental mural de 200 metros cuadrados Ejercicio plástico. Pero la cinta no se queda en la anécdota histórica. Más bien se mete en algo más turbio: arte, política, sexo y egos.
La película se mueve en esa frontera conocida entre la creación artística y el caos personal. Siqueiros no aparece como figura solemne, sino como un personaje intenso, contradictorio, metido en líos ideológicos y también bastante, digamos, mundanos.
A su alrededor, el ambiente está cargado: política, anarquía y celos artísticos…y eso que estamos hablando de los años 30 del siglo pasado. El mexicano Bruno Bichir interpreta a Siqueiros y sale bien logrado.
La banda Picasso
La banda Picasso, del español Fernando Colomo, retoma ese raro episodio del robo de La Gioconda en 1911 y lo convierte en una comedia con guiños históricos.
La película parte de la sospecha real que Pablo Picasso pudo haber sido acusado de formar parte de una banda internacional de ladrones de arte. A partir de ahí, arma un relato que cruza el arte clásico de Da Vinci con el arte moderno que el propio Picasso estaba comenzando a revolucionar. Colomo, uno de los padres de la comedia española, apuesta por un tono ligero que se disfruta más por la anécdota que por la profundidad. Aun así, funciona bien como ese tipo de historias dignas de ser llevadas al formato de ficción.
Spoiler: Picasso fue exonerado, pero la película juega con esa posibilidad y construye un relato curioso sobre uno de los robos más famosos de la historia del arte del siglo pasado.
Finalmente, estas cinco películas demuestran que la ficción iberoamericana en torno al arte ha estado en buenas manos. Más allá del documental, apostar por historias donde lo artístico —ya sea clásico o contemporáneo— se despliega de formas lúdicas, irónicas o incluso incómodas, ha dado resultados que vale la pena ver.
Y sí, puedes amarlas o puedes odiarlas, pero difícilmente te van a dejar indiferente si disfrutas del mundo del arte. Además, la mayoría ya está en streaming, así que no hay mucho pretexto.
