Esta exposición es un homenaje a una artista que en ese momento histórico del muralismo mexicano se relee como una propuesta feminista, radical y en muchas ocasiones silenciada, como tantas otras veces en la historia del arte se ha obviado el trabajo de las creadoras.
Una rebelión silenciada o cómo releer la obra de Aurora Reyes como lucha, identidad y feminismo
“Soy completamente primitiva y salvaje. Amo la libertad por encima de todo”, fue una de las frases más célebres que pronunció Aurora Reyes, la primera muralista mexicana. Esa libertad —incómoda, política y marcada por su condición de mujer— fue también una de las razones por las que su nombre quedó fuera del relato oficial del muralismo mexicano durante décadas.

El Museo Nacional de San Carlos en colaboración con Casa Chihuahua, inauguró en 2025 este periplo artístico con la exposición Arte y lucha: Aurora Reyes, una muestra que no solo recupera la obra de una figura fundamental del arte hecho en México, sino que reactiva su trascendencia política y simbólica y el significado de su obra en la actualidad.
Desde enero de 2026, su obra se mudó y se instaló en Antiguo Palacio Federal de Chihuahua —un edificio cargado de memoria, ubicado en el Centro Histórico de la ciudad—, hasta el pasado 2 de febrero de 2026. Actualmente y por tiempo indefinido, estará presente en Casa Botello en Hidalgo del Parral, en el mismo Estado, y lugar de nacimiento de la artista en 1908.
Paralelamente a esta muestra, la Casa Botello cambiará su nombre a Centro Cultural Aurora Reyes, lo que además de un homenaje manifiesto, consolida este espacio como un nuevo epicentro para la difusión de su obra.
Sin duda, una de las visitas imprescindibles dentro de la agenda cultural del país.
La importancia de Aurora Reyes en el arte y el muralismo en México
Aurora Reyes pertenece a la segunda generación del muralismo mexicano, aunque su legado supera cualquier clasificación. Además, incursionó en las letras y fue maestra de la SEP y dirigente sindical—.
En 1936, Aurora Reyes se convirtió en la primera mujer en realizar un mural en México, en un contexto profundamente machista.
Formada en la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso, la artista fue testigo de primera mano del surgimiento del muralismo nacional y mantuvo una relación cercana con figuras como Diego Rivera y José Clemente Orozco, influencias decisivas en su obra; además, fue compañera de aula y amiga de clase de Frida Kahlo, relación que luego plasmó en la pieza Retrato de Frida frente al espejo (1946).
Desde su decisión de dedicarse al arte, su producción estuvo atravesada por una postura política firme: el arte entendido como una herramienta de transformación social.

Durante años silenciada, Aurora Reyes comienza hoy a ser reconocida como una figura determinante no solo por haber abierto camino a las mujeres dentro del muralismo, sino por concebir su producción artística como una forma de forjar identidad.
“Aurora Reyes, como mujer de lucha, de convicciones firmes tanto en su pensamiento político como en su concepción del arte, dejó legados que no han recibido la valoración que se merecen, ni en el campo literario ni en su obra mural, la cual yace en el abandono y deterioro”, señala un comunicado de la CNDH. Un testimonio revelador que evidencia la huella históricamente desatendida de su trabajo
De ahí la relevancia de esta muestra, que revalora el trabajo de una auténtica disruptora de los convencionalismos de su tiempo. Fallecida en 1985, este legado permanece vivo como poeta, muralista y defensora de los derechos de las mujeres.
El silenciamiento histórico de Aurora Reyes y su relectura contemporánea
Dentro del muralismo, Aurora Reyes ocupó una posición incómoda. Aunque formó parte de esa mencionada segunda generación, quedó fuera del canon tanto por su condición de mujer como por su mirada crítica. Cuestionó el protagonismo masculino del movimiento y la cercanía de algunos de sus integrantes con el poder político. A ello se sumó una postura feminista adelantada a su época, desde la cual denunció el machismo en los círculos artísticos y abordó temas como la maternidad, la violencia y la autonomía femenina, lo que provocó que su trabajo fuera relegado.
Algunas de las obras más representativas de “La Cachorra” —como la apodaba su familia— fueron: Atentado a las maestras rurales (1936) o El primer encuentro (1978), obra que se encuentra actualmente en el antiguo Palacio de Cortés, hoy sede de la alcaldía Coyoacán, y que narra el origen de la identidad mexicana y el mestizaje a través de una visión mitológica. A diferencia de sus contrapartes masculinos, Reyes colocaba a las mujeres y madres como protagonistas y no solo como figuras alegóricas.

Aurora Reyes y el feminismo primitivo en el arte mexicano
En 1945, Aurora Reyes Flores produjo una obra mural que desafiaba las normas y expectativas en torno a la vestimenta femenina en el México de la época. La pieza problematizaba el rebozo no como un símbolo de identidad idealizado, sino como un elemento ligado al trabajo impuesto y a la carga social que recaía en las mujeres. El mural —de aproximadamente 2.5 por 1.3 metros— representaba a una campesina que cargaba a su hijo mientras utilizaba la misma prenda para sostener un pesado atado de leña sobre la cabeza.
La obra fue presentada en una feria ganadera organizada por la Secretaría de Acción Social Femenil de la Confederación Nacional Campesina. Sin embargo, tras aquella exhibición pública, el mural desapareció de forma inexplicable, un episodio que revela tanto la incomodidad que generaba como la eliminación sistemática de las propuestas más críticas —y radicales para su tiempo— de Aurora Reyes.
Además, tras apoyar el movimiento estudiantil de 1968, la artista fue internada en la Castañeda, el oscuro centro psiquiátrico capitalino, debido a la persecución política que se ejecutó en su contra. Luego, fiel a sus convicciones, rechazó el cargo de directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) que le ofreció el gobierno de Luis Echeverría —uno de los señalados como responsables de la represión y la masacre contra la que ella protestó—, y ese desiaire acentuó más su exclusión de la narrativa muralista mexicana.
¿Qué podemos ver en la exposición Arte y Lucha sobre Aurora Reyes?
La exposición reúne óleos, acuarelas, dibujos, bocetos, fotografías y documentos de archivo que permiten recorrer su universo creativo desde una perspectiva íntima y social a la vez. Más que una retrospectiva convencional, la muestra propone una lectura integral de una artista que entendió el muralismo, la docencia y la militancia como territorios interconectados.
La vocación educativa de Aurora Reyes fue clave durante el periodo cardenista, cuando impulsó modelos de enseñanza artística pública vinculados a ideales comunitarios.
Este pensamiento amplió el alcance social del arte más allá de los muros institucionales, una idea que dialoga con el carácter abierto del recinto que hoy presenta su exposición.
A ello se suma la inminente creación este año de la Beca Aurora Reyes, impulsada por la Secretaría de Cultura de Chihuahua, como una apuesta por la continuidad del legado de una muralista histórica cuya influencia resuena con fuerza en el arte femenino, tanto tradicional como contemporáneo.
Curada por Valentina García Burgos y Mariano Meza Marroquín, Arte y lucha no solo celebra a una artista multifacética, sino que la sitúa en el lugar que le corresponde dentro de la historia del arte mexicano: como una figura clave que entendió el arte como una herramienta de conciencia y transformación social. Hoy, la influencia de Reyes está presente en el mundo de la fotografía feminista, el muralismo hecho por mujeres y todo el arte mexicano que va por ese camino.
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