“La escalera hizo caer la casa”: Alejandra Laviada y la belleza inevitable de la ruina

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En la entrada del Museo de Arte de Zapopan (MAZ), ubicado en el centro de Zapopan, se halla una obra de dos piezas a gran escala que recuerda a una suerte de “agujero negro”. Pronto me entero de que la pieza está conformada por múltiples partes individuales producidas en la legendaria Cerámica Suro, en Guadalajara, Jalisco. “Se instaló por primera vez en Mérida y esta es la segunda vez que se monta”, me explica Alejandra Laviada, “es el interior y el exterior. La idea del tiempo más como universal, cosmológico”, añade.

Alejandra Laviada en MAZ
«Inversos temporales» en la entrada del Museo de Arte de Zapopan Foto: MAZ

El concepto del tiempo en la obra de Alejandra Laviada

“La ciencia y la física cuántica hablan del tiempo de una forma distinta a lo que es nuestra percepción humana: esta idea de que hay pasado, presente y futuro”, me dice seriamente.

¿Y no lo hay? —le pregunto mientras caminamos por los pasillos del museo para encontrar un lugar para platicar.

“No. Hay teorías que dicen que el tiempo consiste en una serie de eventos que suceden simultáneamente en múltiples dimensiones, de forma no lineal, sino que es circular. Entonces, de ahí parten estas dos piezas”, asegura.

“Toda esa idea me conecta con muchas cosas, como con la película Everything Everywhere All at Once. Ah, esa película, cuando la vi dije, es exactamente como que yo he estado leyendo muchos libros de ciencias donde se dice que el tiempo también tiene varias tangentes”.

Obra de Alejandra Laviada
Grounded, 2025. Madera y bronce. Alejandra Laviada asegura que “toda construcción nace como ruina”. Foto: MAZ

La escalera hizo caer la casa

Por fin, encontramos una oficina vacía donde platicar, y Alejandra Laviada entra de lleno en la materia: su exposición actual, llamada La escalera hizo caer la casa, que se presenta en el mismo MAZ con una curaduría a cargo de Viviana Kuri Haddad y Maya Renée Escárcega.

La obra —cuyo título me suena muy Cortázar pero pronto descubriré que no tiene nada que ver— explora el concepto de que “toda construcción nace como ruina”, al mismo tiempo que cuestiona la transitoriedad de los espacios domésticos al utilizar objetos recuperados de demoliciones para crear esculturas que establecen un diálogo sui géneris con la fotografía.

“Esa idea de que los espacios tienen casi una naturaleza propia siempre me ha interesado. Uno de los artistas que más me ha influenciado es Robert Smithson, de los años 60 y 70.” Para Alejandra, Smithson no es solo una referencia histórica, sino una forma de pensar; le interesan especialmente sus escritos, en particular aquellos que surgieron a partir de sus viajes a México.

La escalera hizo caer la casa estará activa hasta el 14 de junio de 2026. Foto: MAZ

“Murió muy joven, pero dejó muchísimos textos… y hay uno que se llama Ruins in Reverse, donde habla mucho sobre la entropía.” Ese texto se vuelve un punto de partida para observar el contexto cercano.

“Me llama mucho la atención cómo en México las construcciones nuevas generan cierta ambigüedad. Por ejemplo, cuando alguien construye una casa y deja las varillas para un segundo piso que quizá nunca llega…”, esa condición suspendida, donde las estructuras parecen estar en obra y terminadas al mismo tiempo, es otro de los temas que influyeron en La escalera hizo caer la casa.

“Entonces no sabes si está en construcción o si ya está acabada.” Esa ambigüedad no se resuelve, sino que forma parte del paisaje cotidiano que Alejandra observa, como si toda construcción contuviera ya su propio desgaste.

“Y en el momento en que una construcción termina, empieza su proceso de volverse ruina”. A Alejandra le interesa entender estos procesos como parte de ciclos de transformación más amplios.

«El cambio es lo único constante, pero nuestra naturaleza humana intenta resistirse. Es como luchar contra algo que inevitablemente se deteriora, se transforma….» Alejandra Laviada

En la obra están presentes esculturas elaboradas con objetos recuperados de viviendas abandonadas, a punto de ser demolidas o renovadas por completo. La entrevista continúa y con ese marco en mente, la conversación se vuelve más directa.

A través de estas piezas, Laviada reflexiona justo sobre la memoria y el vínculo con un espacio propio a partir de vivencias personales. Foto: MAZ

Entonces, tu arte tiene que ver con lo que te obsesiona, en el buen sentido de la palabra, con lo que te hace pensar, ¿no? Aquello en lo que te clavas. ¿De ahí viene?

De ahí, totalmente. Y bueno, el espacio de adentro es diferente porque siento que esta idea del tiempo está más en una escala humana que un espacio doméstico. Es muy personal. Entonces, están todas estas teorías y también está cómo nosotros vivimos el tiempo, cómo lo percibimos en el día a día; al final, es una percepción.

¿Y de ahí viene el título, de esas teorías?

No, viene de un libro que escribió un autor francés que se llama Georges Perec, que se llama Especies de espacios. Era un tipo entre escritor, poeta y artista.

Pasar de la fotografía a la escultura es un cambio de dos dimensiones a tres, ¿no? O sea, ¿por qué esa decisión?.

Pues mira, yo primero exploré la pintura, luego la fotografía. Encontré mi medio en la foto durante mucho tiempo, pero mi proceso fotográfico era pensar como en un lienzo en blanco y construir algo.

 Ghost de Alejandra Laviada
Piezas de la serie Ghost. Foto: MAZ

Pero no tenías nada que reprocharle a la fotografía, ¿no? No es que te limitara ni nada.

Sentí que había más cosas que podía decir yendo más allá. Y no estoy cerrada: creo que la foto es un medio más en mi trabajo, pero no es el único.

En abril de 2026 participas en una expo del Museo Jumex que gira en torno al futbol…

Sí, la está curando Guillermo Santamarina y se llama Fútbol y Arte.

¿Te gusta el fútbol?

Me encanta el fútbol. Además, mi abuelo fue futbolista profesional en los años 30. Se llamaba Carlos Laviada. Jugó en el Club España, que ya no existe, en el Asturias, en el Real Oviedo, en Madrid. Parece que fue el primer jugador extranjero en el Real Oviedo. O sea, que fue grande. Yo nunca lo conocí, murió un año antes de que yo naciera, pero encontré su archivo hace varios años —fotos, periódicos, revistas— y me puse a digitalizar todo para pensar qué hacer con él.

La exposición de la artista, radicada en París pero originaria de la CDMX —“tengo un pie en los dos lugares”, aclara—, cuya obra se ha presentado en el Museo Jumex, el Museo de Bellas Artes de Houston y el Centro de la Imagen en México —así como en varias colecciones privadas—, estará disponible en el MAZ hasta el 14 de junio de 2026 en la mencionada Sala Lola Álvarez del recinto.

En conjunto, la obra de Alejandra Laviada no solo cuestiona nuestra forma de habitar el espacio, sino también la manera en que entendemos el tiempo y la transformación de lo cotidiano.

Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla
Alejandro Mancilla/ Jefe de Redacción. Ha escrito en Vanity Fair, GQ, Travesías, Vice, AD Architectural Digest, Marvin, Vogue, Nexos y Playboy, entre otros; fue editor en Círculo Mixup y Televisa; es autor del libro de ensayos [de]generación de cristal. Es fan de los Cocteau Twins y cuando no escribe, es DJ y productor. No le gusta el karaoke.

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