Budaya es un proyecto surgido entre Guanajuato y Durango, México. Nunca lo hubiéramos imaginado, ya que esas tierras no son tradicionalmente cuna de música electrónica. Pero afortunadamente el híbrido no resultó una momia que baila pasito duranguense. El resultado es un dueto con una interesante trayectoria a cuestas que, bajo el sello Arts & Crafts México, se mantiene a la vanguardia de la música de baile hecha de este lado del planeta Tierra.

Maya Piña y Tulio Almara conforman este combo. Y para su más reciente lanzamiento se hacen acompañar de Wet Baes, productor y músico mexicano, quien colaboró con ellos en el sencillo “Querer (sin querer tener)”. El tema forma parte de su próximo disco, en el que también participan artistas como Ely Guerra. Platicamos con ellos para AW Magazine.
“Querer (sin querer tener)” parte de una reflexión sobre el amor y la manera en que lo entendemos dentro de una cultura que históricamente lo ha asociado con posesión, drama y dependencia. “Sí, la inspiración fue tanto de la amistad como el amor romántico y cómo lo percibimos desde el valor que le damos a las pertenencias o a las relaciones con las que nos desenvolvemos”, explica Maya.
Para ella, el problema radica en que el imaginario colectivo —alimentado por las telenovelas mexicanas y Hollywood— ha reducido el amor a una narrativa de apropiación. Esta narrativa deja de lado la posibilidad de apreciarlo desde la libertad, la mente y el espacio propio. En ese sentido, la canción propone una idea distinta: querer sin poseer.

La madurez emocional y el amor posesivo
“Yo creo que el concepto clave es ‘madurez emocional’, verlo todo desde un amor no posesivo. Es un tema que no dice ‘te amo, te odio o vamos a bailar’ sino que tiene un mensaje un poco más místico. Todo, sin que tampoco se convierta en un trabalenguas o algo que pues requiera mucha profundidad de entender”, asegura por su parte Wet Baes.
En los últimos años, a partir de las distintas olas de deconstrucción que han marcado el inicio de la década, la noción del amor posesivo ha comenzado a transformarse —afortunadamente—. Para Budaya, este cambio no ha sido del todo orgánico. “Debería ser natural”, reflexionan, “pero nos hemos desprendido de lo esencial; todo está mediado por el capitalismo, incluso la forma en que amamos”.
La referencia de Maya al psicólogo alemán Erich Fromm —quien definía el amor no como un sentimiento pasajero o una emoción espontánea, sino como un arte que requiere conocimiento, esfuerzo y disciplina— no es casual. La canción dialoga con esa tradición que entiende el afecto como una práctica y no como una propiedad.

La latinidad en la música electrónica
“En nuestros inicios sentimos que no había muchos referentes en Latinoamérica de música electrónica, pero el día de hoy definitivamente sí nos sentimos dentro de un ecosistema de proyectos como Buscabulla de Puerto Rico o como Rubio (de Chile), obviamente como Wet Baes y muchos otros mexicanos, pero siento que se ha logrado permear y que hay muchos proyectos que han entendido cómo proyectar su latinidad y el hermoso idioma español en géneros más vanguardistas”.
El video estuvo a cargo de Yussel Estrada, responsable de la fotografía y el color, mientras que Maya, junto a un grupo de amigos, terminó de construir la dirección artística, el vestuario y la identidad estética. La locación, Agrio Club, aportó una atmósfera que reforzó las intenciones artísticas del proyecto.

Ojo: si padeces algún trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) severo, el video te puede dar ansiedad: las paredes descascaradas, por ejemplo.
«La intención fue acercarse al formato de visualizer —eficaz en la era digital— sin sacrificar complejidad ni “prostituir” la creatividad hacia lo meramente funcional»— Budaya
La conversación con Budaya y su invitado, inevitablemente se desplaza hacia la tecnología y su impacto en la música. Para el mismo Wet Baes, los años ochenta y noventa marcaron un parteaguas: fueron las primeras generaciones que experimentaron la democratización tecnológica y la promesa tangible del futuro.
Cómo se transformó el sonido y «lo peor que le pudo pasar a la música»
“Yo creo que esas fueron las generaciones que genuinamente tuvieron contacto por primera vez con la democratización de la tecnología y con la idea real de lo que era el futuro. Yo creo que ellos sí le entraron a descubrir y a transformar cómo se transformó el sonido, qué, pues para muchos puritanos, fue lo peor que le pudo pasar a la música, ¿no? Que todo se redujera de bandas a gente que hiciera cosas en computadora”.
Budaya se estará presentando en la CDMX en una fecha aún no anunciada en abril, paralelamente al lanzamiento de este nuevo disco de colaboraciones. Mientras tanto, reflexionar sobre el amor desde la pista de baile es la tarea que nos deja el dueto y su colaborador del momento.
Y sí, como decía “Dancing with tears in my eyes”, el single clásico del grupo británico Ultravox: se vale bailar con lágrimas en los ojos si es que es por una buena razón, pero también aprender a soltar. Después de todo, “contemplación” es lo que prometía el grupo desde su nombre: Budaya, palabra ligada al concepto de akal budi (mente/intelecto) o kebudayaan (cultura) en la filosofía indonesia.
