«No importa quién ocupe el poder en el país de Viva Maus!, ellos pueden cambiar sus presidentes, pueden cambiar sus discursos pero su lógica permanece intacta, son bélicos». Lo anterior es parte del manifiesto Viva Maus!, un colectivo cuyos integrantes no muestran su rostro y se hacen llamar «ratones» y ostentan un número a manera de identificación.

Al entrar en su página web, lo primero que salta a la vista es que mantienen una relación amor-odio con Mickey Mouse, añejo símbolo de la hegemonía de la cultura pop. Sin embargo, el artista visual guerrerense Pavel Aguario no esconde la mano después de tirar la piedra: él es el creador de esta iniciativa cuyos integrantes son principalmente alumnos del taller de artes plásticas que dirige.
¿De dónde parte Viva Maus!? Se puede leer como una deconstrucción, pero también como un homenaje
Yo lo que menos quiero hacer es una apología, aunque si eso aporta a la comprensión de mi trabajo, pues está bien. Pero Viva Maus! no es una celebración, al contrario, es una crítica.
¿Y de qué manera se involucran los alumnos que están tomando un taller de pintura? ¿Ellos realmente se dan cuenta de que están participando en una crítica o experimento sistemático?
Sí, es que somos 1, 2 y 3 «ratones». Ratón 2 es quien entiende más los conceptos, incluso mejor que yo mismo. Ratón 2, que es un adolescente, entiende bien la idea. También algunos de sus padres son parte del club y están detrás de las máscaras. Todos estamos en Ciudad de México, exceptuando un par que están en Estados Unidos.

Sobre la censura que han tenido, ¿en qué lugares y por qué razón?
La primera fue, y la que más dolió, fue en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Autónoma de Guerrero. Teníamos amarrado todo el concepto de la exposición, pero poco antes de inaugurar nos dijeron que no podíamos exponer ahí. Y nosotros, bien frustrados. Luego vino la censura de YouTube, nunca supimos por qué, quien se quejó, pero en la universidad, sabemos que fue el rector.
¿Y a qué se debió? A lo mejor el rector nunca pudo ir a Disneylandia, ¿no?
Pues, no lo sé. Nos dijeron que la orden venía de arriba, y pues ahí solo está el rector; o la dirección de cultura, pero con ellos teníamos una muy buena relación, entonces, más alto fue él.
¿Se pueden comprar obras físicas y obras digitales de Viva Maus!?
Sí, y de obras físicas tenemos un gran catálogo, desde piezas muy grandes hasta cosas muy pequeñas, obras intervenidas y más…
¿Tú qué valoras más, una obra digital o una física?
Pues el artista hace ambas obras con la misma pasión, con la misma intención, y les dedica el mismo tiempo. Pero en lo físico están también los curadores, los intermediarios y aunque lo que más importa es el final de la pieza, quizás prefiero las que son tangibles porque intervienen más personas. Pero valoro mucho también el arte digital.

¿Qué influencias y también qué anti-influencias tienes, qué evitas a la hora de hacer estas piezas?
Bueno, pues para empezar tenemos la Maushaus, que es la versión mouse de la Bauhaus. Las influencias son muy variadas. Básicamente, la parte del graffiti, ahora que ya desenmascararon a Banksy, pues era una de nuestras influencias.
¿Crees que sí sea él?
Espero que no sea él. Pero respondiendo a tu pregunta, el arte contemporáneo del siglo XX y principios de los 2000 también es referencia, y sobre todo el que critica al imperialismo. Esa es nuestra principal labor. Una vez me hicieron una pregunta de que si el arte de Viva Maus! era contra Donald Trump.
¿Y no lo es?
No, esto no es una crítica hacia todos los gobiernos y todo el imperialismo mundial.
Estás modificando un símbolo, pero en algún momento el mismo Disney utilizó al pato Donald en caricaturas bélicas para fines propagandísticos contra el nazismo…
Es que Disney es un símbolo, ¿no? Que puede ser representativo tanto para los de un lado, como para los de otro.
Dibujantes originalmente subversivos como Matt Groening son fans de Mickey Mouse
Él trabajó con la Fox muchos años y ahora vendió Los Simpsons a Disney. En realidad, cuando hacemos las piezas no es contra personas ni contra personajes. El sistema son la Fox, es la Disney, es Matt Groening. O sea, todos actuando a favor del sistema, que es el que al final gana. Y los que quedamos afuera somos todos los demás.

¿Qué tan experimental es Viva Maus! dentro del arte contemporáneo?
Creemos que estamos en los límites del sistema, pero tampoco somos unos subversivos ni nada de eso, simplemente estamos presentando una disyuntiva muy pequeña. No somos ni subversivos, ni guerrilleros.
«No sé si somos arte contemporáneo. Yo no creo que nuestro arte sea tan pretencioso»
¿También hay una autocrítica en Viva Maus!?
Sí, totalmente. La crítica también es interna. No se trata solo de señalar “ellos son los malos”, sino de reconocer que nosotros también nos dejamos colonizar en todo: por el lenguaje, los métodos, las perspectivas. Es una autocrítica a aceptar un lugar menor dentro de esa lógica. Por ejemplo, los superhéroes casi siempre vienen de Estados Unidos y son quienes “nos salvan”. Entonces también cuestionamos eso: nadie va a venir a salvarnos. Esa idea forma parte de la lógica dominante, y nosotros queremos ponerla en duda.
Terminamos la plática pensando que quizás muchos de los íconos gráficos del futuro sean figuras de Mickey Mouse alteradas como las que propone Viva Maus!, porque las tradicionales ya son cosa (literal) del siglo pasado.
