Cuenta la historia que una vez entraron a un bar Cildo Meireles y Andy Warhol. El primero llevaba en la mano una botella de Coca-Cola con el mensaje: «Yankees go home». Se dice que Warhol se escandalizó y casi lo golpea porque esos productos eran icónicos y sagrados dentro de la liturgia de la cultura pop.
Por supuesto que la anécdota no es real —no nos imaginamos a Warhol golpeando a alguien— pero sirve para entender algo clave. Que en los años 70 había quienes convertían el consumo en arte… y quienes lo convertían en crítica.

Meireles, una carrera provocadora
Ambas posturas se valen. Lo cierto es que el artista conceptual brasileño Cildo Meireles (nacido en 1948 y aún en activo) ha cuestionado, a lo largo de una carrera siempre provocadora, temas como la dictadura militar en su país. Y claro, la dependencia económica latinoamericana del circuito global. ¿Un nacionalista? Tal vez, pero no en el sentido fascista de la palabra, al contrario.
El artista fue reconocido en 2008 con el Premio Velázquez de Artes Plásticas, concedido por el Ministerio de Cultura de España, lo cual, de algún modo, chocaba con su postura anticapitalista. Sin embargo, a su favor, él mismo había mencionado tener rechazo al arte cuando se convertía en un panfleto.
Y bueno, un par de hippies nostálgicos y fuera de época bien pudieron sentirse decepcionados. Pero para Meireles el reconocimiento fue válido.
“En mis muestras yo intenté siempre huir de la cosa panfletaria. Porque yo sé que dentro del arte, dentro del campo del arte, los trabajos tienen que dialogar con la historia del objeto artístico. Y trabajar dentro de esa evolución”, aseguró en 2013 a la revista digital sudamericana Antishock.

¿Qué fue el Projeto Coca Cola?
La serie de trabajos a las que nos referimos —ha tenido una vasta producción, pero este es su trabajo más memorable—, Projeto Coca Cola, fue subversiva en términos conceptuales. El artista decidió grabar mensajes críticos en las botellas de vidrio retornables de Coca-Cola que se estilaban en la época.
Y luego las devolvía al flujo comercial. Difícil imaginar la sorpresa de la persona que se encontraba con las frases que cuestionaban la militarización y también la influencia del capitalismo. Si hubiera sido en estos tiempos, probablemente Donald Trump lo catalogaría como terrorista.
Lo cierto es que de cierto modo, esta provocación sí dejaba clara la postura de reimaginar ciertos símbolos inmaculados y darles otra connotación. En otras palabras, “el medio era el mensaje”. Y es que además de las botellas por las que quizás el aparentemente frívolo Warhol se hubiera indignado (lo más seguro es que le hubiera encantado) en su papel de cronista obsesivo de la cultura de su país, Meireles también se atrevió a intervenir, literalmente, el dinero.
En Inserções em Circuitos Ideológicos el artista sellaba o modificaba billetes reales con mensajes políticos o alteraciones de su valor. Su objetivo: que el arte circulara dentro del sistema económico infiltrándose en la vida cotidiana y dejando perpleja a alguna ama de casa que no entendía por qué llegó a sus manos un billete de cero.

Según el artista, el objetivo de sus obras —que abarcan instalaciones, esculturas y arte conceptual— era “desanestesiar” al público consumidor, creando propuestas que no fueran un objeto único, sino una estrategia que cobraba vida fuera de los espacios artísticos convencionales.
Lo anterior, en una especie de «ready made» —es decir tomar objetos ya hechos o de uso común y convertirlos en obras de arte gracias a la selección del artista y al nuevo contexto en el que los presenta—…al revés.
Otra de sus obras, Cruzeiro zero, es una réplica exacta de un billete de cruzeiro —la moneda de la época en Brasil— que, paradójicamente, no vale nada. En lugar de las figuras históricas y heroicas habituales, el artista sustituye esos rostros por la imagen de un indígena local y la de un paciente de un hospital psiquiátrico.
La pieza lanzó una crítica directa: habla de la hiperinflación y la pérdida de valor del cruzeiro, pero va más allá. Cuestiona qué entendemos por “valor”, tanto en el dinero como en el arte, y pone sobre la mesa la marginación de Brasil dentro del circuito artístico internacional.
Cildo Meireles en la actualidad
Actualmente, el artista sigue mostrando su obra en museos y galerías de todo el mundo, y ha tenido exposiciones recientes y en curso en Europa (París, Bruselas, etc.) entre 2025 y 2026. Muchas muestras actuales son retrospectivas o proyectos que revisitan piezas clave de su carrera, como las mencionadas intervenciones.

Sí, continúa cuestionando los valores de identidad, cultura y dinero, pero hoy de forma menos frontal, en instalaciones como Babel o Desvio para o Vermelho. Todo, con una tendencia más experimental y que apela a la percepción personal. No sabemos si siga tomando coca-cola, si alguna vez la consumió o sí sólo usaba las botellas como piezas de su taller.
Más que crear objetos, Meireles alteró los circuitos donde esos objetos adquieren sentido y nos hizo ver que incluso lo más cotidiano puede ser intervenido. Y que todo puede ser usado como una bomba ideológica.
