En 2005, Jorge Drexler fue nominado al Oscar por su canción «Al otro lado del río», pero fue marginado por la producción, que lo consideró de bajo perfil para aparecer en la transmisión. Sin embargo, al ganar el premio, en lugar de dar un discurso, el artista uruguayo cantó un fragmento de su tema. Así, convirtió el momento en una protesta poética, discreta pero contundente frente a los convencionalismos televisivos.

Hoy, mientras Drexler continúa activo en la música y los Premios Oscar atraviesan una crisis de audiencia —han pasado de 42 millones de espectadores en Estados Unidos a solo 17.9 millones en la ceremonia de 2026—, su figura cobra una nueva relevancia.
Taracá: ¿Qué significa en la carrera de Jorge Drexler?
El artista acaba de estrenar una obra que lo reconecta con ese paraíso perdido de su juventud y con ritmos menos explorados que comparten el Uruguay profundo y su vecino Brasil: el candombe.
Taracá es el título del nuevo disco de Jorge Drexler —el número quince de su carrera—, con el que regresa a sus raíces y vuelve a grabar en Montevideo después de muchos años. Sus razones: evocar el recuerdo de su recientemente fallecido padre, Gunther Drexler, reconocido médico, científico y escritor germano-uruguayo.
El título Taracá (Sony Music, 2026) alude al desplazamiento rítmico del tambor del candombe, género que, desde 2009, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. “Siempre me fascinó el hecho de que el tambor que sirve de metrónomo, de reloj, de andamiaje temporal, señala la tierra del compás sin tocarla, evitándose, rodeándola”, confesó en una carta dirigida a sus fans.

Jorge Drexler: regreso a Uruguay y reafirmación de identidad
Tras más de tres décadas viviendo en Madrid, Jorge sintió que debía volver a Uruguay y grabar este disco. En 2023, en la capital española, Drexler fue nombrado «Embajador de la cultura y la música afrouruguaya» en el Día de la Cultura Africana, lo que generó quejas de colectivos de arte por no ser afrouruguayo el artista. Drexler aclaró el tema reconociendo el malentendido y valorando la historia afrodescendiente. Ya en los 80, Paul Simon había sido acusado de apropiación cultural por el disco Graceland —uno de sus más exitosos— grabado en el apartheid en Johannesburgo, Sudáfrica. Drexler no fue tan lejos: decidió regresar a lo suyo.
Y sí, quizás ese hecho no exento de cierta polémica también fue factor para el regreso y la valorización del artista hacia su identidad sudamericana. Lo cierto es que Taracá navega por aguas existenciales bastante interesantes a través de 11 canciones. Como “Toco madera”, un sencillo donde el tambor es, como en la mayoría de las canciones, el protagonista.
“Todo el mundo piensa que hay algo mejor ahí fuera, no importa cuál es la meta sino ganar la carrera”, dice parte de la letra del sencillo. Y aunque recurre a la tradición del mencionado ritmo, la canción también cuenta con una base y samplers que le dan un aire más contemporáneo y que nos remite lejanamente al acid-jazz.

Eso sí, con una fuerte carga pop y de carnaval. Después de todo, tanto el candombe como la samba comparten raíces africanas de resistencia y el uso de tambores de fiesta.
Bailar pese a todo: Drexler, la historia y el ritmo como resistencia
“¿Cómo se ama?” es otro de los temas que destacan por su fuerte espíritu de pop intimista, cosa que no debería sorprendernos pues el cantante siempre se ha distinguido por exorcizar sus fantasmas internos a través de la música. En el tema, el artista se queja de los contratiempos de la modernidad.
«No sé si solo me pasa a mí o tú lo estás notando también, pero era tan sencillo y se volvió tan complicado…«, canta.
Y el asunto se pone, literalmente, barroco, cuando comienza su canción “Ante la duda, baila”, con un manifiesto narrado en viva voz: “Al comienzo del Barroco español, durante el reinado de Felipe II, en julio de 1583, un decreto de los alcaldes de Casa y Corte de Madrid prohibía bailar la Zarabanda bajo pena de doscientos azotes y seis años remando en galeras, por mover las caderas…”. Para luego pasar a otros momentos históricos, como la prohibición de la danza recreativa en México por parte de la inquisición en la Nueva España y posteriormente la censura contra el candombe y el tango en Uruguay y Argentina.
Así, Drexler la convierte en una declaración de principios que reivindica el baile al signo de los tiempos. De hecho, la canción termina como una oda a la música latina y referencias a las redadas en Puerto Rico en los años 90 bajo la Operación Centinela, que incautaba casetes y CDs de reggaetón en las tiendas, por considerarlos subversivas. Muy afortunado que alguien saque del olvido aquel fascismo musical que no prosperó con la llegada de la música digital.
De Puerto Rico y Brasil a Uruguay: Drexler y el mapa sonoro de Taracá
Y la referencia a Puerto Rico no se queda ahí, y se asoma “Te llevo tatuada”, canción en la que la artista boricua Young Miko acompaña no un tema urbano sino una balada que rompe un poco con el tono impuesto por el mismo Drexler en el disco. Sin embargo, esta balada acústica resulta lo suficientemente emotiva (incluso podría haber sido firmada por un grupo con Red House Painters o Mazzy Star si hubiera sido cantada en inglés con más alt-country) como para su inclusión.
Además destaca “¿Qué será que es?, canción original del astro brasileño Gonzaguinha “O Que É, O Que É?” y adaptada al castellano por el mismo Jorge Drexler. En el tema, el cantante se pone en plan Joan Manuel Serrat de inicio para instantes después, llenarnos los oídos de MPB (Música Popular Brasileña) con influencias de samba, bossa nova y jazz.
Su video, que cierra el círculo, es todo un disparo de nostalgia que está editado por imágenes grabadas en Super-8 entre 1972 y 1980 por la familia Drexler Prada.
