Para entender a Doctor Nativo. Se dice que Chavela Vargas mencionó alguna vez que los mexicanos nacíamos en donde nos daba la gana. Y, aunque su frase tenía algo de esa anarquía folclórica que la caracterizaba, también encerraba una particular sabiduría.

Basta pensar en figuras como Luis Miguel, nacido en Puerto Rico pero que, por razones prácticas, se decía veracruzano. O en Carlos Fuentes, el escritor nacido en Panamá; como también Miguel Bosé, panameño de nacimiento pero más español que La Gran Vía. La identidad, en América Latina, parece responder más a afinidades culturales que a límites geográficos.
Doctor Nativo y los puentes ancestrales
En esa misma línea se encuentra Doctor Nativo. Nació en Guatemala —y odia, con razón, el insípido chiste de “ah, eres de guatepeor”—, pero vive en San Cristóbal, Chiapas, donde se siente como en casa. “Es una frontera, pero realmente estoy como a siete horas de mi pueblo, que es Tenango, Guatemala”, explica. Para él, sin una frontera política, todo sería una misma nación. Como decía el mencionado Carlos Fuentes, la frontera es de cristal. Él prefiere incluso el término “Guatemaya”, una fusión entre Guatemala y la cultura maya.
Hijo de padre cubano y madre guatemalteca, Doctor Nativo busca reflejar en su música esa hermandad entre naciones latinoamericanas. Su nuevo disco, BarrioKandela, intenta tejer ese puente ancestral que, para ser francos, siempre ha existido. BarrioKandela es casi una declaración. Un puente ancestral tendido entre Guatemaya (sí, leíste bien…) «y México que suena a la calle y la memoria viva de un territorio y un pulso compartidos.
Tradición oral y modernidad
El álbum fue grabado entre Belice, la Ciudad de México y los estudios de su sello en Canadá, Stone Tree Records. Se trata de una amalgama de influencias locales que incluye una orquesta mexicana, marimbas guatemaltecas, reggae y la colaboración de Roco Pachukote, de La Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio, en el tema “Caminantes”.

“En cuanto a las letras, hay una tradición oral y mucho contexto de modernidad. Siempre intento tener algo que decir, una evidencia fuerte o algo importante”, asegura. El disco también incluye líricas en tz’utujil, lengua con fuerte presencia en la región.
Hay, además, historias que enriquecen ese universo musical. Una de ellas tiene que ver con Chava Haze, quien toca marimba en el grupo de Doctor Nativo y además hace rap en lenguas autóctonas. Es heredero de una larga tradición de marimbistas: su bisabuelo fue uno de los primeros marimbistas nativos —porque no le gusta decir “indígena”, aclara— de Guatemala.
Haze cuenta que su abuelo, cuando iba a tocar, tenía que subir hasta donde vivían unos ancianos en la montaña, entre callejones estrechos en medio de la sierra. A veces tocaban hasta 15 horas seguidas, sin parar. Para aguantar, armaban un cigarro larguísimo, juntando varios, y lo fumaban sin detenerse mientras seguían tocando.
Doctor Nativo: Entre nativos mayas y la resistencia cubana
“No me gusta la palabra ‘indígena’; ese fue un error de los conquistadores. Prefiero ‘nativo’, porque es algo del lugar”, explica nuestro entrevistado. “Perdón, pero los indios son de la India”.
El artista responde con naturalidad y orgullo a las preguntas sobre identidad y símbolos. Por eso llama la atención su boina, muy al estilo del Che Guevara, pero con un corazón en lugar de la estrella roja. “Yo no soy el Che, tampoco soy un santo ni un chamán, pero hay algo de eso detrás de mí. Vengo de una familia revolucionaria: mi padre estuvo en la resistencia cubana, pero salió de una revolución que se convirtió en dictadura”.
Él mismo fue testigo del sufrimiento de su gente, obligada al exilio. En algún momento de iluminación, decidió viajar a La Habana, a los 19 años, para estudiar en la Escuela Nacional de Arte, motivado por comprender las raíces de su padre. Sin embargo, allí también presenció la represión.
Tras ser expulsado de la escuela, se fue a vivir con familias cubanas en un barrio de Buenavista, Cuba, donde conoció de primera mano la vida cotidiana y las dificultades de vivir con recursos limitados.

Fusiles AKM y esceptismo
Ante la idea de una posible intervención de Donald Trump en la isla, su postura es crítica y escéptica. Considera esa posibilidad casi como una broma. Silvio Rodríguez, el legendario cantante cubano de protesta, publicó en sus redes sociales que quería un fusil para defender a La Habana en caso de un ataque: “Exijo mi AKM si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio”. Tras sus declaraciones, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) de Cuba le entregó el arma, en un acto que fue transmitido por la televisión cubana.
Doctor Nativo no podría estar más en desacuerdo: “Yo creo que la liberación y la revolución tienen que ser personales; que el país entero se va a poner a pelear contra un imperio como Estados Unidos es una locura”.
“No es que vayamos agarrando cualquier cosa de donde vamos viajando, sino que también son experiencias y hasta recetas de cocina”, cuenta. “La música es de instrumentos, es de ideas, es de palabras, es de melodías. En Estados Unidos no entienden ese concepto: el del caminante, que es una persona que no solo está viajando, sino que, al mismo tiempo, tiene una misión”.
El corazón del disco late en “Chocolate Kakaw”, junto al rapero maya Chavahaze, una pieza casi ceremonial que rescata el cacao como símbolo sagrado, alimento, medicina e identidad. El artista ha sido invitado a la Reunión de las Tribus en Panamá por tres años consecutivos.

“Allá hicimos un ritual con un chamán, con un ajiquijá —como se llaman realmente los abuelos que cuidan el fuego en Guatemala—; hicimos el ritual del guerrero maya, que empieza desde las doce de la noche hasta las seis de la mañana y comienza consumiendo cacao como lo hacían los mayas: muy fuerte, algo que realmente te abre el corazón”, relata.
“A diferencia de la ayahuasca, que por momentos te puede sacar de tu realidad, el cacao te pone más en la tierra, te centra más; también te abre el corazón para sacar cosas, si te da miedo la oscuridad, por ejemplo, lo reconoces y lo enfrentas.
La renuncia latina de Doctor Nativo
Y al final se hace un ritual enfrente del mar, porque ese lugar es donde está la ‘renuncia latina’: es entre la jungla y el mar. «Ahí también aplico lo afrocubano, porque a través de mi familia cubana heredé esa parte, ¿verdad? Entonces, al final, es todo como una amalgama de tradiciones que están ahí bien plasmadas en el disco”.
Al final del día, queda claro que existen regiones donde no existen los pasaportes y donde la identidad se va fraguando con experiencias, reivindicaciones de lo ancestral y ese sincretismo musical que nutre a nuestro activista anterior y claro, nos hereda sonidos que no sabíamos que podrían ser fusionados con esa naturalidad como lo hace Doctor Nativo. Nos guste o no, hay artistas que incuban identidad y que aún confían en revoluciones interiores con reggae y marimbas como soundtrack.
