Se han posicionado como una de las bandas más singulares de la escena mexicana del siglo XXI. ¿Jazz, funk, rock progresivo, scratch de tornamesas?
Troker es la suma de todo lo anterior. Y más. Fundada en Guadalajara en 2004, la agrupación se distingue por una propuesta instrumental basada en el experimento, el montaje de géneros y tradiciones y su cualidad de taller.

Troker es un laboratorio lúdico de sonido ue recientemente pudimos disfrutar de su música en el Festival Eurojazz 2026, que se celebró en el Centro Nacional de las Artes de la CDMX.
AW Magazine conversó con Samo González, el bajista de la banda, quien habló de la historia de la agrupación y de su inquietud musical permanente.
Troker: una apuesta única para el siglo XXI
La mexicanidad es la columna vertebral que atraviesa el cuerpo y la historia de Troker. Asumen con orgullo su ser tapatío. Como el tequila, son oriundos de Guadalajara, uno de los puntos urbanos y culturales más hermosos e importantes del país.
La banda nació en 2004, cuando tocaba en bares y locales de su ciudad original. En 2007 estrenaron Jazz Vinil, el primer disco de una lista de siete, aún en construcción. Las presentaciones en vivo giran alrededor de la música y de la inclusión de la audiencia.
“Cuando comenzamos en Guadalajara hacíamos una temporada todos los miércoles. Tocábamos en un bar pequeñito, se llamaba Puerta 22. Ahí, semana con semana, llegaron primero 10 personas, luego 20, 50, 100. Después 500.
Fue un momento mágico y clave para nosotros. La ciudad estaba aceptando nuestra propuesta de música instrumental, de improvisación, fuera de lo que se escuchaba comúnmente en la radio, en las escenas mainstream. Entonces decidimos dar el siguiente paso: grabar nuestro primer disco.”

De los locales a los festivales
Troker pasó de presentarse en escenarios locales y frente a públicos pequeños a tocar en foros enormes, fuera del país. Sin embargo, el foco de atención y de esmero siempre estuvo en el público, ya fueran 10 personas o miles de ellas.
“Otro momento icónico fue cuando decidimos ser una banda internacional. Todo el mundo nos decía que debíamos tocar en otros países y otros festivales. Así que lo intentamos. Fuimos invitados a una rueda de negocios de la música en Medellín que se llama Circulart.
De ahí salió nuestra primera invitación al Glastonbury y a muchos otros festivales. Hicimos nuestras primeras giras en Europa, en Estados Unidos. Descubrimos que podíamos funcionar muy bien en festivales masivos.
Luego vinieron otros festivales muy importantes: el Winter Jazzfest de Nueva York, el Festival Internacional de Jazz de Montreal. Y cuando todavía no era un fenómeno tan popular, hicimos nuestro Tiny Desk”.
El 1 de marzo de 2026, Troker se presentaron en el Festival Eurojazz, una legendaria celebración musical organizada por el Centro Nacional de las Artes (CENART) y la Delegación de la Unión Europea en México. Esta es su edición número 29.
“Hace dos años hicimos nuestra celebración de 20 aniversario. Fue una fiesta muy bonita en Guadalajara, nos sentimos muy queridos y apapachados”.
Dos décadas de conciertos y experimentación no pasaron inadvertidas. Para celebrar, Troker volteó la mirada a una tradición musical mexicana compleja y amada por todos.
Troker: incorporar el mariachi
Pensar en Jalisco implica, inevitablemente, pensar también en música mexicana, calor y mariachi. Este género musical, uno de los más reconocidos y aclamados en México, fue incorporado por Troker en su último álbum, Tierra y Libertad. Con este disco, la banda celebró dos décadas de trayectoria.
Sin embargo, el estudio de este género mexicano no es precisamente sencillo. ¿Cómo puede una agrupación de jazz, funk, hip hop a ratos y rock progresivo incorporar algo tan específico como el mariachi?
“Queríamos hacer algo muy especial, darle la vuelta a nuestra propia propuesta. Nos dimos cuenta de que, a través de los años, la gente nos decía que a veces sonábamos como un mariachi. Y decidimos irnos por ahí.
Nos ayudó mucho que Cristian García, nuestro trompetista, viene de una familia de mariachis que lleva tocando generaciones. Él conoce muy bien la historia y la forma del género. Nos metimos a hacer una investigación profunda. Encontramos que es una tradición viva que atraviesa a niños, niñas, adolescentes, gente de la tercera edad y a miles de músicos en Guadalajara.
«Así que estudiamos y asimilamos las armonías, nos pusimos a encontrar las tímbricas, los instrumentos. Y también hicimos un esfuerzo por traer a los músicos de mariachi a nuestro mundo»— Troker
Buscábamos, sobre todo, generar una interacción real con el mariachi, que hubiera un trabajo detrás. No queríamos sobreponer la música y ya.
Los héroes
Samo González es un bajista único. Su trabajo no se limita a marcar el ritmo y las tónicas de las piezas, sino que crea líneas de armonía y frases con muchísima profundidad, elocuencia y riqueza. Sin lugar a dudas, estamos frente a uno de los bajos más talentosos del país.
¿Con qué bajista tocaría Samo si le diéramos a elegir?
“Preferiría escucharlo (risas). Pero si pudiera revivir a Charles Mingus y tocar con él, o estar con él, eso me haría feliz”.

Troker: ¿qué viene en 2026?
En los últimos días, Troker publicó un nuevo sencillo: Paranormal. La pieza forma parte de un disco completo que se estrenará paulatinamente. Las canciones verán la luz una a una, con un espacio de dos meses entre cada tema. Al final del año, la audiencia podrá gozar de un álbum de 10 piezas.
Troker se localiza en la tradición de bandas que funcionan como talleres, desde King Crimson y Camel hasta Jaguares. Troker no solo es una banda, es un proyecto artístico que redefine los límites de la música mexicana contemporánea. Su capacidad de fusionar géneros y reinventarse constantemente los posiciona como un referente del siglo XXI.
Conoce a otras bandas de jazz en AW Magazine.
